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¿Quo Vadis Adolfo?
Ni a Misa

Por Alexis López Tapia
Nuestra “clase” política perdió hace mucho rato
la orientación. Como ciegos guiando a cojos, la Izquierda y la
Derecha –que unidas jamás serán vencidas-, avanzan a tumbos hacia un
barranco y amenazan con despeñarse hasta el fondo, arrastrando tras
de sí a todos los chilenos.
La “democracia” en que nos toca vivir –es decir,
la partidocracia, grupocracia y fundamentalmente, plutocracia que
nos rige-, donde menos del 5% de los chilenos tiene participación y
donde el 95% restante sufre sus efectos, ha terminado por vaciarse
tan completamente de contenido que simplemente pareciera no existir.
En Chile, lo que suele denominarse “política”, es
apenas algo más que el destemplado conventilleo barriobajero diario
de un grupúsculo de entes autoreferentes, básicamente interesados en
los negocios, o mejor, en lo que el negocio de esa “política” puede
hacer por ellos.
De hecho, Chile simplemente no tiene política,
tiene -en realidad- una macro Economía, y personajes interesados en
esta para su personal beneficio a través de aquella.
Por eso, apenas sí sorprende lo que la Democracia
Cristiana pretende hacer con el Senador Adolfo Zaldívar.
Si la directiva de la DC fuera la de un Club de
Fútbol de barrio –y que me disculpen los dirigentes de los Clubes de
todo Chile por la comparación-, quizá Zaldívar habría salido antes
del segundo tiempo con fracturas expuestas en ambas canillas.
Así suelen terminar los jugadores que por
“secos pa’lapelota” suelen complicar el panorama en los
partidos.
Y la verdad, quizá para Zaldívar sería mejor que
lo “quebraran”.
Porque lo que pretende hacer –resucitar como a
Lázaro, a una DC más muerta que Tutankamón-, es más difícil que
lograr que pase un Camello por el ojo de una Aguja.
Si hay una parte de Chile –un “partido”, que eso
significa-, que le ha hecho daño a la Nación por el mero hecho de
existir, esa ha sido la Democracia Cristiana, desde su fundación
hasta este mismo día.
Si hay un partido que no haya tenido ni el más
mínimo apego a su propia “doctrina” –asumiendo que algo así haya
existido alguna vez-, esa ha sido la Democracia Cristiana, desde el
primer día en que apoyó a un candidato ateo, masón, bombero y…
radical.
El ateo, masón y socialista al que primero
entronizaron y luego ayudaron a derrocar... vino después.
Si hay un partido donde los “guatones” han
engordado gracias al Poder y sus prebendas –y a costa precisamente
de los que no necesitan ni participan de la Política para vivir-, ha
sido precisamente la DC desde que inventó el desastre de la
“reforma” Agraria hasta que se apropió de lo que quedaba de
Ferrocarriles de Chile y el MOP para repartirse sobresueldos.
En fin, si Zaldívar pretende “refundar” la DC
sobre la base de sus postulados originales, la verdad es que sería
mejor que simplemente renunciara y fundara otro Partido…
Porque con la DC, la Concertación y la Alianza
-Adolfo-, es claro que ni a Misa.
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