MITOS Y MÍSTICA


Una lección de filosofía de Vida desde la Naturaleza, el Hombre y la Divinidad

Meditaciones

(Libro I)

 

Estatua del Emperador Marco Aurelio de Miguel Angel, en la Plaza del Capitolio en Roma

Por el Emperador Marco Aurelio *

De mi abuelo Vero: el buen carácter y la serenidad.

De la reputación y memoria legadas por mi progenitor: el carácter discreto y viril.

De mi madre: el respeto a los dioses, la generosidad y la abstención no sólo de obrar mal, sino incluso de incurrir en semejante pensamiento; más todavía, la frugalidad en el régimen de vida y el alejamiento del modo de vivir propio de los ricos. Sigue->


La ascética nos ofrece, tal vez, una prefiguración de los esfuerzos que esperan al hombre de mañana

Mitos y Mística

El ascetismo y la santidad

Reeditado de Paradigmas
por Alexis López Tapia

"El Reino de los Cielos está en vosotros".
 Palabras de Cristo


¿Es usted un Hereje?

Nosotros, los Herejes

Goya: La Inquisición

Reeditado de Claves por
Alexis López Tapia

“Todo lo que se haga para convertir a los herejes es Gracia.”
(Nicolau Eimeric, General de la Católica Orden de Santo Domingo. S. XIV.)

Antes de que existiera la palabra pecado, sólo había inconveniencias. Antes de que se inventase la palabra herejía, sólo había disentimiento.

Admitámoslo. La herejía, con toda sencillez e inocencia imperaba en la cristiana faz de un pedazo del planeta, incluso con antelación a que naciera Santo Domingo de Guzmán, futuro fundador de la “Muy Católica Orden” que llamamos de los frailes dominicos, futura campeona de la mano dura contra Satanás y la pésima costumbre de cierta gente de ponerse a pensar por su cuenta.

Esta mala costumbre, unida a ciertas fantasías místicas, recibieron el nombre global de “herejías”.  Sigue->


La Leyenda de Merlín


Vortigern, quien era rey de la Gran Bretaña, deseaba construir una fortaleza en Snowdon. Para esto, llamó a albañiles de muchos lugares y les ordenó que construyeran una torre recia. Pero las piedras que los albañiles levantaban cada día, cada noche se derrumbaban y eran engullidas por la tierra.

Así, pues, Vortigern tuvo una asamblea con sus adivinos, los cuales le dijeron que tenía que buscar a un muchacho que no hubiera tenido nunca padre y que cuando lo encontrara debía matarlo y echar su sangre sobre los cimientos para que la torre se mantuviera firme. Vortigern envió mensajeros por todas las provincias a buscar a tal muchacho y, eventualmente, llegaron a un pueblo que después se llamó Carmarthen. Allí vieron a algunos muchachos que jugaban delante de la puerta y, sintiéndose cansados, se sentaron a mirar el juego. Finalmente, hacia el atardecer, surgió una disputa entre dos de los jóvenes, cuyos nombres eran Merlín y Dinabutius. Durante la pelea se oyó que Dinabutius decía a Merlín: "¡Qué tonto eres si piensas que vas a ganarme! ¡Aquí me tienes a mí, nacido de sangre real, pero nadie conoce tus habilidades, porque nunca has tenido padre!" Cuando los mensajeros oyeron eso, preguntaron a los otros muchachos de quién podía ser Merlín y les contestaron que nadie conocía a su padre, pero que su madre era hija del rey de Gales del sur y vivía con las monjas en la iglesia de Saint Peter, dentro del mismo pueblo. -> Sigue


Santiago de Compostela
El Camino Iniciático de las Estrellas

 

Paradigmas (*)


El Sentido del Símbolo

Ciclos, ritmos, giros vertiginosos que vuelven a comenzar, una y otra vez; expresiones del eterno retorno de todas las cosas, y de que las cosas volverán a ocurrir, indefectiblemente, como parte de una espiral ascendente infinita.

Nietzsche sostiene: "Para soportar el pensamiento del retorno resulta necesario: sentirse libres de la moral; encontrar nuevos remedios contra el hecho del dolor (entender el dolor como un instrumento, como padre de la alegría; no hay una conciencia que saque las sumas de los placeres); gozar de toda suerte de incertidumbre, de tentativas, como contrapeso a todo extremo fatalismo; eliminar el concepto de necesidad; eliminar la voluntad; eliminar "el conocimiento en sí".

La superlativa elevación de la conciencia de fuerza en el hombre es lo que crea el superhombre".



Diosas y Dioses:
Ganesh

Uno de los dioses que más a menudo se ve representado en la India es un dios con cabeza de elefante: Ganesh. He aquí su historia.

Un día Parvati, la divina esposa del dios Siva, cogió un poco de la ceniza que se había puesto en el pecho su marido, como lo hacen en la India todos los hombres que se dedican a la vida ascética. La diosa añadió a la ceniza unas gotas de agua que recogió en su propio cuerpo, después de bañarse. Amasó todo aquello e hizo con ello un hermoso bebé, que pronto llegó a ser un hermoso joven de rostro humano, Ganesh.

El hijo de Parvati demostraba un gran amor filial, una absoluta sumisión a las órdenes de sus superiores. Ocurría a veces que la diosa deseaba quedarse sola en su palacio. Entonces colocaba al buen Ganesh al lado de la puerta, diciéndole que no dejara pasar a nadie sin su autorización. Así tenía por seguro que nadie la molestaría sin su consentimiento.

Pero un día Siva, que deseaba ver sin tardar a su esposa, quiso entrar en el palacio de la diosa. Ganesh, que siempre respetaba la consigna, preguntó por la autorización que debía tener de su madre; y al ver que su padre no la tenía, le negó la entrada. Furioso, Siva sacó su espada y con un solo golpe hizo saltar la cabeza de su hijo. La cabeza rodó por una pendiente, desapareció y sólo quedó delante del palacio el cadáver decapitado del desgraciado joven.

El ruido del altercado hizo salir a Parvati, que saludó a su esposo. Pero de pronto vio con horror el cuerpo ensangrentado de su hijo querido cuya única culpa había sido obedecer las órdenes de su madre.

Suplicó a su marido que le devolviera la vida al hijo nacido de la ceniza paterna y de las gotas de agua maternas. Siva tenía un carácter violento e irascible, pero su corazón era bueno. El dios llamó a un servidor y le dijo:

- Ve a traerme la primera cabeza que encuentres.

Y lo primero que encontró el criado fue un elefante.

Le cortó la cabeza y se la llevó a Siva, quien la colocó en los hombros de su hijo, para resucitarlo.

Desde entonces Ganesh tiene un cuerpo rechoncho, una panza redonda, cuatro brazos y una cabeza de elefante con larga trompa y grandes orejas.

En la India se cree que el elefante es un animal de notable inteligencia. Por lo tanto, el dios con cabeza de elefante se considera como el más inteligente de los dioses.

Como se debe ser inteligente para escribir un libro, Ganesh es el dios de los escritores, el dios de los literatos. Se le hacen plegarias antes de escribir una novela o un poema. También se necesita ser inteligente para hacer negocios. Ganesh es el dios de los comerciantes. Da la riqueza a los que la merecen por su trabajo. Se le hacen plegarias antes de empezar una nueva empresa. Uno de sus símbolos es la Swástika, y por ello, se la dibuja antes de comenzar cualquier obra, en honor a Ganesh.

La inteligencia acompaña siempre otra virtud; la sensatez. Esta le hace al hombre que ame la existencia. Ella le ordena que se resigne ante los dolores inevitables, pero también le aconseja que disfrute de todos los placeres inocentes, como los de la buena comida, de los pasteles, de todos los dulces. Ganesh, dios de la sensatez, es un dios goloso y sobre todo le gustan los bombones.

A veces Ganesh ha sido víctima de la gula. Y su gran sensatez no le evitó siempre el montar en cólera. El relato que sigue es una prueba de ello.

Un día, un gran número de sus adoradores habían querido ver al dios y le habían traído manjares exquisitos. Ganesh había comido de todo y además se había hartado de bombones. Pero no le fue posible digerir todo cuanto se había tragado. Por la noche se sentía algo indispuesto y decidió dar un paseo.

Su cabalgadura acostumbrada es una rata. Ganesh la mandó llamar, la montó y partió al trote.

Aquella noche había un maravilloso claro de luna y el aire tenía una suavidad encantadora. Pero de pronto en medio del camino una gran serpiente empezó a desenroscarse. Encima del cuello, que tenía muy tieso, la cabecita triangular que se erguía parecía plateada bajo los rayos de la luna. Sin duda el animal no tenía ninguna mala intención y sólo deseaba que lo admiraran; pero la rata se asustó terriblemente.

Se sobresaltó tanto, que hizo perder el equilibrio al dios. Ganesh se cayó y al caerse sintió estallar su barriga demasiado repleta y vio rodar todos los bombones que se había tragado durante aquel día.

Pero era demasiado inteligente para afligirse. No perdió tiempo en quejas infantiles y sólo se preocupó en arreglar las cosas.

Curó la llaga de su abdomen, juntó los dos lados de la herida y los mantuvo apretados con ayuda de un cinturón improvisado; la serpiente que había ocasionado aquel accidente servía ahora para reparar sus consecuencias.

Contento de verlo todo arreglado, Ganesh volvió a montar en su rata.

Pero en aquel mismo momento se oyó una inmensa risa. Levantando la cabeza, el dios vio la luna, cuya cara redonda estaba sacudida por una gran alegría.

-¿Por qué te ríes? -le gritó Ganesh.

-¿Y por qué no lo haría? -le preguntó a su vez la luna- ¿Te das cuenta de lo divertido que resultó el espectáculo que acabo de presenciar? Amigo, estabas ridículo, con tu ancha panza estallada, tu serpiente, tu rata y tus bombones rodando por el suelo.

-¡Malvada! ¡Luna cruel! Presencias un terrible accidente aún te atreves a reír.

Y el dios con cabeza de elefante, sacando uno de sus colmillos, lo tiró y logró romper parte del rostro luminoso de la luna. Al mismo tiempo pronunciaba palabras de maldición:

-¡Te maldigo, astro cruel! A partir de hoy, todo tu esplendor desaparecerá  en ciertos momentos. Luego volver s a dejarte ver, pero sólo con una parte de tu cara; ésta se redondeará poco a poco, pero volver  a partirse y a desaparecer... Mientras haya hombres, de ti se burlarán todos.

La mejor prueba de que este relato es verídico es que la luna pasa por las fases descritas en las maldiciones de Ganesh.



Paganismo

Por Kleber Castro Barriga
Director Comunal Lota


Un Sistema basado en la materia y sus múltiples formas o fenómenos, sin duda siega un aspecto profundo de la realidad: el mundo de lo interior, del sustento, de las esencias de las cosas, las cuáles no sólo pueden ser analizadas desde un punto de vista científico o puramente objetivo, ya que lo relativo al aspecto inmaterial del ser en general se nos torna algo intrincado, inefable, sin duda casi un misterio el cuál para llegar a aprehenderlo se necesita no sólo de los sentidos sino de un conocimiento de nuestra propia naturaleza -no sólo racional, sino también irracional-, de nuestro Ser.

Así en base al conocimiento de los fenómenos y energías internas que conforman nuestra integridad orgánica y psíquica, se puede lograr comprender también la dinámica cíclica que es la existencia en todos sus aspectos.

Para llegar a conformar un sistema de análisis como éste, sin duda hay que indagar en lo profundo del inconsciente humano, es decir en el arquetipo que le es propio. De esta forma, el sujeto tiene que vincularse con el símbolo, y lograr hacerlo conciente, comprensible en cierto aspecto. Ya que el símbolo no puede ser conocido a cabalidad, se puede decir que está por sobre la conciencia humana.

Hablar racionalmente del símbolo sin duda siempre será un discurso incompleto, como una tentativa, una hipótesis, porque el simbolismo guarda en sí un misterio. No es un signo, no es completamente inteligible, sino que es algo que pertenece a la esencia del cosmos, y se manifiesta como una representación.

El hombre pagano, en su relación directa con las cosas, es decir con el medio, con el ecosistema, con la naturaleza considerada como una integridad, va reconociendo que en el devenir existencial de las cosas existe un hermoso equilibrio, una integración, un flujo o ciclo constante de vida, muerte y regeneración, que permite reconocer en su fuerza, el misterio que representa la vida en sí. De este modo se percibe una fuerza creadora y destructora. Se descubre el ciclo, la organicidad, la vida y se comienzan a reconocer los símbolos que le definen como individuo, y luego como ser colectivo: "zoon politikon".

Al Sentirse una parte fundamental de ese ciclo, un eslabón indispensable de esta gran cadena circular que es la existencia, el Hombre reconoce en este misterio la fuerza creadora, destructora y regeneradora, y comienza ha hacer conciente el símbolo, identificando a esta fuerza a través de una representación cognoscible , a través de una forma identificable. Así nacen los Dioses, que son una representación de las fuerzas de la naturaleza, las cuales, identificadas en una forma o sustancia material o inmaterial, poseen una voluntad para crear, para destruir y regenerar.

Así nace en el hombre una tentativa de explicar el misterio, porque existe en él participación en este proceso: el hombre es parte del Cosmos, y por ende -como un átomo o partícula en un ente-, el hombre participa de la naturaleza, de la existencia como una parte fundamental, como una partícula que lo conforma.

Si para el Pagano la naturaleza es su Dios, y por deducción, la naturaleza en sí es el Cosmos, el hombre y todo lo existente, en su aspecto material y espiritual, con su propia energía, es una partícula que conforma esta existencia en sí.

El Hombre es parte del Cosmos, y como parte de lo divino, es parte del todo y participa de su divinidad: es un puente de aquí a lo desconocido, como diría el gran Nietzsche.

Es el cosmos, pero necesariamente tiene que descubrirlo para así poder contribuir a este proceso, para transformarse en una fuente de energía y lograr el sincronismo con los astros.

Al reconocerse como parte del todo, es importante que el Hombre descubra que no es una simple piedra o un objeto inmóvil, sino que porta dentro de sí la sagrada voluntad. Y debe estar siempre en la búsqueda de la Divinidad para no ser sólo un elemento que vuelve al Eterno Retorno con la misma energía que nació, sino que debe incrementar su energía para poder influir en la naturaleza, para acercarse a lo Divino, para lograr transformarse en “un astro que irradie luz propia”.

El hombre en sí no es un fin, es sólo un comienzo, y su meta es lo infinito. Es influir en el curso de los tiempos. Es lograr el sagrado sincronismo.

Y aún al reconocer la fuerza cíclica y dinámica llamada Cosmos, no podemos saber a ciencia cierta lo que significa en sí. Nos trasciende, porque es lo fundamental. Es la vida. Y no debemos racionalizar lo que es, sino vivirla.

Sin duda el camino de iniciación no es fácil, es el más difícil de todos. Es necesario morir para volver a nacer. Esto es un renacimiento interior, que también transforma la materia.
En estos tiempos obscuros, cada vez nos es más difícil conocer lo verdadero, ya sea porque se ha querido olvidar o porque se ha conspirado para ocultarlo, o incluso para destruirlo. Esta obra es realizada por los eternos destructores de lo Divino, por los siervos del Señor Oscuro.

En la historia de la existencia humana, grandes Civilizaciones en diferentes rincones del mundo, de diferentes razas, se han conectado con lo verdadero: con los símbolos arquetípicos imperecederos, con el sol, con la tierra.

Sin embargo obra de destrucción realizada en Occidente por los siervos del Señor Oscuro ha sido la más grande y profunda de la historia. Ha reducido al hombre a “polvo y a cenizas” como dicen sus palabras. Su cúpula de poder siempre ha estado conciente de esto, y ha procurado someter a Occidente en el más grande sopor espiritual visto en la historia de la humanidad para subyugarlo, para conquistarlo con falsas creencias y con una falsa moral. Para gobernarlos a todos y para atarlos a la oscuridad profunda del materialismo.

Es nuestro deber anunciar el nacimiento de los Hijos de la Nueva Era, prepararnos para su advenimiento, luchar y mantener en nuestra vida la Conciencia. Sin duda, es la tarea más difícil de todas, porque este Sistema -en los términos en que está planteado- nos es adverso. No es “nuestro” mundo. Pero hay que trabajar diariamente para construir y dar la buena noticia de que somos parte de lo Divino, y que debemos trabajar para poder influir en el curso de los tiempos.

Nuestro camino es el más difícil y el más largo pero, sin duda alguna, el más hermoso.



Una obra de Teatro

El-Ella, el camino del amor mágico

 

Por Hernán Montecinos Matamala
Director Comunal Angol PNS

 

Personajes:

  •             El.

  •             Ella.

  •             Ermitaño.

  •             Trovador.

Una gruta; el interior de una cueva, tiene una salida en el fondo de esta. Existen dos rosales una tiene rosas de color plateado y otra de color dorado.

De fondo, se escucha el sonido del viento, los árboles, que emulen el sonido de los bosques densos. Si es posible algunos sonidos de animales como pájaros o lobos.

El esta vestido de azul, ella de naranja incluso sus rostros. Hay un trovador sentado en el fondo tarareando glosas olvidadas, y un ermitaño de espaldas. El y Ella deben hablar al unísono, en esos casos se llamaran el-ella.

Entra El-Ella, ambos de la mano, miran al ermitaño lo rodean sin dejar de mirarlo, el ermitaño es ciego.


El-Ella: Que seas ciego no me extraña… pero que seas blanco. Pensé encontrar a un mapuche de pelo hirsuto. Pero veo que eres un ancahuinca.

Ermitaño: Estoy tan sorprendido como tú, ahora puedo sentir que has encontrado tu camino. Eres un Inbunche, pues te veo marchando hacia atrás; llevas los pies al revés. Y te veo más sabio que la última vez que nos vimos. ¿A qué vienes otra vez?

El-Ella: Me contaron que en el sur vive un yerbatero, busco la hierba de la salud. Para llevársela a una amiga. Quizás exista una hierba medicinal que pueda salvarla.

Ermitaño: No hay hierba que pueda salvarla. Su enfermedad tiene que ver con sangre que se derrama. Las yerbas y los metales se relacionan con los órganos. La pulmonaria es fibrosa. El copihue es una campánula de sangre. La rosa es sangre coagulada. En algún lugar de la cordillera hay un muerto con una rosa en el pecho.

El-Ella: pero aún así he venido en busca de la medicina…

Ermitaño: La loica tiene el pecho rojo y me ayuda a encontrara el remedio. No será necesario que la lleves, bastará que la toques y pongas su mano en su pecho.

El-Ella: aún me sigue extrañando que seas un blanco.

Ermitaño: También quetzalcoatl era blanco… ¿Conoces el verdadero nombre de América?, es Albania, tierra blanca, de los dioses blancos. Aquí se oculta algo que no es material; es un oro que se bebe… ¿No es eso lo que buscas para tu amiga?.  Se lo darás mejor a beber cuando ya esté muerta.

El-Ella baja la cabeza, pensativo, para sí mismo.

El-Ella: algo recuerdo, en algún lugar he comido hojas de color oro y plata; hay un país donde se come oro y plata.

El Ermitaño saca una flor dorada y se la da a El.

Ermitaño: Dale esta flor, crecida en este lugar santo.

El Ermitaño desaparece en las sombras del fondo de la gruta. El-Ella se separan y se miran frente a frente, ahora hablan por separado.

Ella: ¿Dónde has estado?

El: En el sur. Encontré a un ermitaño que me dio esta flor para ti, es una flor que no se deshoja. Viene de un lugar que siento que existe pero no recuerdo el camino…

Ella: ¿Y que más te dijo?

El: Que América se llama Albania, tierra de dioses blancos, de Quetzalcoatl, de Kontiki, de Viracocha. ¿Has oído eso antes? 

Ella: Sí.

El: Me gustaría saber más…

Ella: Si quieres saber más, tendrás que abrazarme para volver a ser uno.

Ambos se abrazan y hablan abrazados.

Ella: Somos hijos de otro mundo; hijos de algo que se ha perdido y que no volverá, pero que sobrevive en algún lugar… Pero para volver allá debemos ser uno solo nuevamente. Un único que posee un costado derecho azul y otro anaranjado. ¿Recuerdas donde está ese lugar?

El: Ahora recuerdo, está en el norte y también en el sur; Puede llamarse Hiperbórea… espera… pro ese lugar ya no existe… esos seres crearon  a la mujer y se enamoraron de ellas y al separarse perdieron para siempre ese lugar. Thule ya no existe.

Ella: tienes razón, ya no existe. Pero algunos no han muerto, solo están separados, y los que pueden volver a unirse pueden encontrar el camino a las ciudades donde se ocultan y viven eternamente, pero pocos pueden llegar a esas ciudades; ¿Conoces ese lugar? Agharti, Shampula, Assgard las llaman, En el sur tiene otros nombres De Los Césares, Trapalanda, Paitete, Elelin y Gran Quivira. Y no pierdas el camino porque solo un número preciso entrará en ellas, porque cuando un elegido pierde el camino, otro ocupa su lugar.

Aparece el trovador, tiene un instrumento en su mano, puede ser un laúd u otro instrumento de cuerda. Vuelven a ser El-Ella

Trovador: Diaus os bendesiga.

El-Ella: quiero saber, ¿Dónde estamos?

Trovador: Yo te he visto antes…tal vez en el futuro. ¿Qué haces aquí? ¿No sabes que estamos sitiados?

El-Ella: Busco un camino a la perfección, hacia Thule,; te pregunto de nuevo, ¿donde estamos?

Trovador: De nuevo preguntas por un lugar o una cosa. Aún no sabes que es lo mismo. Esto es Montsegur. Pero has venido tarde… Montsegur fue destruida hace más de setecientos años y los cátaros ya no existen.

El-Ella: ¿Crees en la reencarnación, Cátaro? ¿Acaso ello no te está prohibido? ¿O es que la sagrada encina ha crecido de nuevo?.

Trovador: Mis maestros los perfectos sí creen en ella, pero eso nos está prohibido aún cantarla en nuestras canciones. Por el momento solo somos los escultores del templo y si cae, lo reconstruiremos con nuestros versos.

El-Ella: ¿Y por que no esta terminada de esculpir la gruta?.

Trovador: No puedo; bien sabes que soy ciego.

El-Ella: Entonces canta para mí, alégrame el corazón y así puedes indicarme el camino.

Trovador: Toca con el instrumento y canta.

 

Construyo un castillo

Castillo noble y gentil

Tan hábilmente como puedo

Dulce en las raíces

Grande y pequeño

Lleno de cantos de aves

Sus dominios se extienden

Bellos como ninguno

Ese castillo

Es el castillo del amor

Señor de señores

Y del castillo las altas torres

Donde el extranjero encontrará

A su dama

Y blancos corderos

Como símbolos del amor

Ahí reposa la amada

Que implora con dulzura

Por la protección de su bien

En el instante de gran necesidad

La primera puerta está siempre abierta

La segunda está cerrada

Y es solo para los preferidos

Se deberá abrir con un beso puro

Una vez que esa puerta se ha franqueado

Ya no hay más defensas

En el castillo

Pero quien no pasa ese límite

Y no avanza aún más

Atrae su mal fin

No es digno del amor

La gran sala y el techo que la cubre

Son para acariciar largamente

Y para dormir muy juntos

Desnudos con tu amiga

Las puertas y ventanas

Son hechas de bellos semblantes

Los muros espesos de piedra oscura

Son males y tormentos

De la ausencia que se hace

Sufrir al suplicante

Hasta que no revele

Sus más delicados sentimientos

Las alcobas están hechas de entregas

De discreción tenida por preciosa

En las cocinas y en la gran sala

No hay más fuego que el amor

Aquel que logra entrar en el castillo

Deberá ser su defensor

Encontrará allí seguridad al fin

Y nada que perder

Porque las legiones

Venidas de las distancias

No podrán penetrar

En un castillo tan seguro

E inviolable

Residencia a la que pertenezco

Estas son las palabras

Y el mensaje

Que de lejos te son enviados.

El-Ella: cada vez tengo más preguntas que respuestas. ¿Cuánto tiempo tendré que penar en esta gruta? Debo seguir caminando, pero Montsegur está sitiada… no podré seguir mi camino.

Trovador: Entonces adiós viajero, vuelve a tu tiempo; comienza a desandar tu camino.

El trovador desaparece en las sombras mientras canta.

Lanquam li jorn lonc en may

M’es beths dous chans d’auzellhs de lohn

E quan mi suy partiz de lay

Remembram d’un amor de lohn

Vau de alan embronce e clis

Nom platz plus que l’yvern gelatatz.

El-Ella se separan nuevamente y se miran el uno al otro.

El: Quiero saber ¿Dónde estamos?

Ella: ¿aún no comprendes que estamos en una gruta que marca tu camino? Pero eso ahora no es lo importante. Porque ya somos uno… solo falta el último paso para volver o avanzar a nuestro destino. Solo me falta morir para que seamos uno.

El: ¿Morir? Pero yo te amo; no mueras por favor, te lo ruego.

Ella: ya no podré amar con este cuerpo. Pero el cuerpo visible será cada vez menos necesario. El amor deberá consumarse con otros cuerpos. Porque nuestras almas ya no volverán al númen. Van hacia algo más.

El: pero yo aún no estoy listo; siento que no avanzo ni retrocedo.

Ella: cuando yo muera, tú me llevarás dentro, yo seré tú, viviré en ti. Te hundirás conmigo en la tumba. Tu alma seré yo, tu alma será un rostro y mi cuerpo. Eso es lo que te falta por aprender, por que tu alma no tiene rostro y ahora tendrá el mío. Le daré mi eternidad. La boda se cumple al salir la estrella de la mañana; ¿Sabes como se llama? Luzbel, Lucibel, Lucifer aquella a quién tanto temen los egoístas que no quieren compartir su alma y han perdido el camino.

El: Pienso que yo he amado así alguna vez. ¿Es esta la reencarnación? ¿Volveremos a encontrarnos sin memoria, sin tiempo?

Ella: Nunca he sido antes ni volveré a serlo. Una vez y nunca más… Cuando me haya ido sabrás todas las respuestas, sabrás sin palabras los misterios que te faltan… y encontrarás el camino. Ella se recuesta en el suelo y El posa su cabeza en sus rodillas, acariciando su cabello.

Ella: Ya es hora, oremos te enseñaré mi oración para que la repitas cuando ya no esté contigo. Así cuando tú mueras, yo descansaré en ti y tú en mí. Ella toca su pecho. Este corazón que ahora es tuyo y mío ahora vuela. Ella expira.

El: Ahora lo sé todo. El amor no es de dos, es de cuatro. Uno, dos, tres, primero hablas con el cuerpo visible; el hombre ama al yo mismo en la ella. Luego ella ama al el que hay dentro de ella. En este amor; estéril hacia fuera, mi alma preña a la tuya, y da a luz al hijo de la eternidad… pero el resto no lo diré en voz alta por que lo sé sin palabras, ya no hay misterios para mí.

El se levanta, camina hacia el fondo de la gruta. Aparece el Trovador y el ermitaño. Ambos cantan al unísono.

Trovador-Ermitaño:

Salimos de la gruta entre la selva espesa,
el rojo sol interno brillando eternamente,
y unos hombres perfectos nos miran buenamente,
cual hogueras que miran, piadosas, sus pavesas.

Allí en ese momento, entre tales personajes
comprendí que sólo somos sombras sin Libertad,
de lo que el mortal debiera ser en la realidad
de la Natura humana de Primordial Linaje.

Somos dioses mortales, cual Sócrates dijera;
somos sombra de Hombres, ¡Involutiva especie!
Quien de Hombre, en su Interior realmente se precie,
¡Que vuelva la mirada a la Raza Primera!

Que olvide las teorías tan mal intencionadas,
que dicen que los hombres, para llegar al cielo,
debieran arrastrarse sufrientes en el suelo.
¡El Alma y la Materia son cosas hermanadas!

Adentro de la mente los demonios anidan,
y no en el Infierno volcánico de mundo.
En el corazón mismo del hombre está lo inmundo
que lo somete a las pasiones que lo liquidan.

Ciertamente que la causa del primer desvío
estuvo entre los dioses, ¡Ellos son anteriores!
Y nuestro cruel motivo de ansias y terrores
está en uno de ellos, de locos desvaríos.

Aquel que claramente describen las historias
de todos los pueblos que nos cuentan el inicio:
El Dios del Universo no es el del suplicio;
¡es otro dios infame el que nos hizo escoria!

Un Hombre Primigenio de enorme inteligencia
que lejos de si mismo se olvidó del Amor,
que usurpó las facultades propias del Creador,
adulterando el orden genético en su ciencia.

Para tener esclavos, mortales inferiores,
adoradores ciegos para él sentirse grande,
sirvientes que obedezcan la aberración que mande...
Como ganado humano enfermo de terrores.

Aún la bestia guarda control sobre el rebaño;
engaña con diversión, consuelos y fulgores,
noticias y teorías de todos los colores,
y asegura con droga y con alcohol, el engaño...

El regreso a la Tierra del Mal fue doloroso;
es duro volver adonde sufre y muere todo,
donde cunde la codicia y la mentira es modo
normal para todo lo que hace el Poderoso.

¡Cuántas cosas claras han visto pudiendo entender
mis ojos en este mundo de interna dimensión!
Sólo un pequeño mensaje que no acepta discusión,
he traído a las conciencias que buscan trascender.

Fin