El Amigo del Director Supremo

Venancio Coñuepán
Un Patriota Mapuche

Por Rigoberto Guzmán

Una de las facetas más desconocidas sobre la vida del Libertador Don Bernardo O'Higgins Riquelme es el buen tipo de relaciones que mantuvo con el pueblo mapuche. En efecto, como se desprende de varias de sus biografías, él mantuvo variados contactos con sus vecinos indígenas durante el tiempo que trabajó y administró su hacienda de Las Canteras. Allí conoció y trabó amistad con varios Lonkos Mapuches.

Dice el sacerdote Mariano Campos Menchaca en su libro Nahuelbuta:

"Don Bernardo O'Higgins era amigo de los mapuche desde que comenzó a administrar su hacienda de Las Canteras; los trataba bien, les decía frases en su idioma y con frecuencia sentaba a su mesa a alguno de sus amigos caciques.

Entre los más asiduos comensales de don Bernardo se contaba don Venancio Coñuepán, Cacique de Lumaco, quien se mantuvo siempre fiel a su amigo, y lo siguió en todas las vicisitudes de la Guerra de la Independencia". (1)

Este cacique, efectivamente, fue uno de los más leales partidarios de O'Higgins y la causa patriota, pero paradojalmente es también uno de los más desconocidos personajes históricos de ese periodo. Como si los diferentes historiadores se avergonzaran de que nuestro máximo héroe nacional fuese amigo de un mapuche, el recuerdo de este caudillo aborigen ha sido borrado de nuestra memoria.

¿Pero quién era realmente este caudillo indio y por qué decidió apoyar con sus guerreros a las fuerzas patriotas?

Era Venancio Coihuepán un indio ya viejo, pero indómito. Aunque bárbaro, hablaba el español y estimaba el género de educación que daban los huincas a sus hijos, al punto de haber hecho aprender a leer y escribir a dos de los suyos (Mariano y Ramón) en las escuelas de Concepción. Otro de sus hijos llamábase Mallorca y era un capitán de indios, inculto y bravo. Otro Tenía el nombre de Huañaco. (2)

La semblanza que dejó Vicuña Mackena de este cacique está sustentada en testimonios directos que recogió de los soldados chilenos que participaron en las campañas militares del sur.

Daba también prestigio a Venancio su numerosa parentela, pues, además de sus hijos que eran muchos, tenía varios hermanos, no menos valientes que él y que lo seguían en todas sus empresas. Los nombres que aún se conservan de aquellos son los de Cayupán, Nahuelán Pencón, y Huilcán. Una hija suya llamada María era casada con un valiente Cacique de nombre Rucán. (3)

Su apego a la causa patriota se manifestó desde las primeras campañas militares de la Patria Vieja. En 1813 marchó bajo las ordenes de O'Higgins en la División del Sur que fue a poner sitio a las fuerzas realistas atrincheradas en Chillán, manteniéndose allí hasta el fin de la campaña.

Mi abuelo estuvo siempre de parte de O'Higgins, lo acompañó en muchas batallas. Después peleó contra los arríbanos que estaban con los españoles. Siempre fue amigo de los chilenos. (4)

La actividad desarrollada por Venancio y sus lanceros durante el conflicto fue muy intensa y no se limitó a los territorios mapuches. Sus expediciones al norte del río Bio Bio y oriente de la cordillera fueron frecuentes.

Coñuepán se juntaba con todos los generales y comandantes que entraban a la Araucanía.
Estos generales entraban a perseguir a los realistas que se unían a nuestras tribus rebeldes.
Otras veces iba al norte con sus mocetones a tomar parte en las batallas, sitios de pueblos y correrías.
Los generales lo apreciaban como amigo y defensor de la patria. (5)

La dura lucha que se desarrolló al interior del territorio indígena a partir de 1817 entre las distintas facciones en pugna, llevaron a los comandantes patriotas a reforzar a sus caciques aliados con algunos destacamentos de fusileros chilenos. Varios de estos soldados se quedaron el interior de la tierra al finalizar la guerra y dieron origen a familias mestizas. Uno de ellos fue un sargento de apellido Montero que ganó fama en la defensa de sus indios.

Pero cuando volvieron a ganar los patriotas él se desquitó. Le entregaron soldados para que se defendiera.
Quedaron en el interior los sargentos Mansor y Juan de Dios Montero.
Entonces Coñuepán se paseaba por todas las reducciones como un general. (6)

Tras la rendición de las reducciones realistas de la costa en 1825, la guerra se trasladó al oriente de Los Andes donde buscaron refugio los hermanos Pincheira y varios jefes indios que se negaron a someterse. Entre estos últimos destacaba por su actividad bélica un cacique llamado Calfucura.

Entonces en Argentina supieron que aquí había un cacique muy bravo con muchos mocetones. Entonces el Presidente de Argentina lo mandaba a llamar de allá para que mi abuelo fuera a tomar a un indio muy viajero y sublevado que había por allá. Era un cacique muy rebelde que se llamaba Calfucura. Mandaron una comitiva de militares de allá, un capitán que lo vino a buscar con mucho respeto. Él era de gran espíritu militar. El dijo: “Yo tengo que consultar con Neguechén “. Tenía una fe tremenda en Dios. “Tengo que consultar, tengo que soñar, tengo que rezar a ver qué me responde”.

“Si me responde favorable voy a ir” le dijo a los militares de Rosas. Entonces le dijo a sus mocetones que le encerraran los caballos. Entonces él tendió su manta guerrera en el corral. Y al otro día temprano, con noche aún, se levantó para ver qué caballo se había tendido encima de la manta. Y vio que un caballo bayo estaba echado sobre la manta guerrera. Ya tocó su cuilcuil, y dijo: “Acepto, voy a ir a capturar a ese Calfucura porque Dios ya me designó que fuera”
Juntó a sus caciques, sus mocetones, hizo fiesta, cantó, lloró, discurseó y ahí se fue para la Argentina. Las mujeres decían que no iba a volver, que lo iban a matar. Le decían al niño Venancio que se agarrara de la cola del caballo para no dejarlo ir. Desde su caballo el cacique les cantó este canto.

“Mis mujeres Manse y la Rosa
que a la vuelta me van a esperar
con caldito de harina bien picante.
No sé si acaso vuelva, dicen ellas
Y le dicen a los niños
que se cuelguen de la manta de su padre”.

Allí se fueron para la Argentina y se juntaron con otros mapuche de Argentina, y todos juntos se fueron a la pampa a pelearle a Calfucura. Y por esas guerras le dieron muchos honores y no volvió más a Chile, se quedo quedó a vivir cerca de la ciudad de Azul. (7)

Una tenaz persecución contra la banda de los Pincheira, donde se sucedieron ataques y contraataques de ambos bandos, fueron arrastrando a Coñuepán y Montero hacia lo largo de la estepa patagonica hasta las fronteras de la República Argentina.
El 8 de agosto de 1828 el coronel Ramón Estorba, Comandante del Fuerte Tandil, despachó una comunicación al gobernador de Buenos Aires, informando sobre el arribo a las fronteras del contingente chileno-araucano.

...el cacique Melipán con un sargento de la República de Chile, llamado Venancio y un teniente Juan de Dios Montero con 1.000 indios y más de 30 soldados se hallan a cien leguas de la Sierra de la Ventana. El gobierno chileno los ah enviado a perseguir a los que desbaratan la provincia de Concepción, Han venido con otros caciques... pero no creyéndose suficientes, piden auxilio lo que forma el objeto de su misión. (8)

Coñuepán quien ostentaba el grado de Sargento Mayor del Ejercito Chileno, otorgado por el Director Supremo, llegó a las pampas precedido de un gran prestigio como aliado de la causa independentista criolla. Su actuación en Chile junto a O'Higgins y demás comandantes patriotas era conocida por los transandinos y su gobierno. Cuando sus descendientes hablan que “en Argentina supieron que aquí había un cacique muy bravo” no se trata de una exageración.

Tampoco es de extrañar, que en ese entendido, el gobierno de Dorrego decidiera otorgar un ascenso militar al cacique.

Por cuanto atendiendo a los méritos, servicios, valor conocido, buena conducta y amistad acreditada a la Patria por el Sargento Mayor don Venancio Coihuepán, he tenido a bien nombrarlo como le nombro Teniente Coronel en Guerra al servicio de la Patria. (9)

Al tanto de su llegada a las pampas argentinas sus enemigos internos indios se cerraron como una tenaza sobre su rastro copando con sus bandas las rutas hacia los pasos cordilleranos para impedir su regreso a la Araucanía.

Aliado ahora al gobierno de Buenos Aires, Venancio esperó una nueva oportunidad para enfrentar a sus enemigos. Esta no tardó en presentarse, cuando en 1828 fue comisionado para que junto al ingeniero francés Perchafe y al coronel Estorba, fundaran sobre la costa atlántica un fuerte militar para el resguardo de la frontera sur.

El coronel Estomba me previno que debía partir el 12, acompañado de una escolta de treinta hombres y del cacique Venancio con los suyos, para hacer un reconocimiento preliminar de Bahía Blanca a fin de resolver... y elegir, por adelantado el sitio donde debía comenzar a formarse el establecimiento. (10)

El día 25 de agosto de 1828, la naciente población de Bahía Blanca fue atacada por Pablo Pincheira y sus aliados indígenas.

En la madrugada del 25 del actual vinieron los bárbaros a estrellarse contra la Fortaleza, en numero de 400 a 450 hombres, entre ellos como 100 de tercerola; teníamos avisos anticipados y los esperamos desde medianoche; hice formar fuera a caballo la tropa disponible, en su totalidad 130 hombres y con los indios amigos del cacique Venancio y el capitán Montero, salimos a encontrarlos; ellos aguardaban y resistieron la carga pero el fuego de una pieza de que sacamos con nosotros los hizo retirarse, después de haber dejado en el campo 8 a 10 hombres. (11)

En principio se trataba de una estadía temporal hasta el momento que pudiera retornar al occidente de la cordillera, pero esa estadía se fue prolongando en forma indefinida por razones de guerra. No obstante, los honores y las victorias militares y la visión de las pampas fueron cambiando en forma paulatina el rumbo de sus planes.

La gran campaña militar dirigida contra los indios maloqueros por Juan Manuel de Rosas en el año de 1833, representó para Coñuepán y su tribu una buena oportunidad para pasar la cordillera y volver a sus antiguos dominios.

Don Venancio es un cacique chileno que está conmigo desde antes de la revolución de diciembre. Vino persiguiendo a los Pincheira y no ha podido regresar por los enemigos que tiene en el camino y ahora aprovecha la ocasión para irse a su tierra. Tiene como 300 indios, pero creo que no todos han de querer irse. (12)

Ahora después de la sangrienta Campaña al Desierto la ruta de regreso hacia el Pacifico estaba expedita.

En 1832 la banda de los Pincheira había sido definitivamente exterminada, Chile y Argentina habían consolidado su independencia. Su misión y su promesa estaban cumplidas. Pero Venancio no regresó.

Después de cinco años en las pampas, el influjo de la llanura, la inmensidad de los rebaños, la visión de nuevas victorias y honores, fueron forjando una nueva perspectiva en él y sus mocetones, y decidieron quedarse en forma definitiva en las llanuras orientales

Volvió, pues, con sus familias y sus rebaños a Bahía Blanca.

Fiel a su palabra empeñada mediante los tratados, Venancio murió como había vivido haciendo honor a su condición de patriota e indio amigo. Cayó defendiendo su ciudad del Atlántico, como antes había defendido otras sobre el Pacifico.

...fueron desde su campamento hasta la Fortaleza acuchillando a cuantos cristianos hallaron a su paso, cautivando las familias y ganando el Desierto... Al cacique Venancio Coñuepán se lo llevaron vivo para lancearlo después porque desconfiaban de su fidelidad, de él, el amigo del Director de Chile y nombrado Teniente Coronel del ejercito Argentino. (13)

Junto al cementerio de Bahía Blanca, existe en la actualidad, un lugar conocido como Lomas de Coñuepán y en la misma ciudad de Bahía Blanca existe una calle llamada Cacique Venancio.

Tal vez lo mejor es dejarlo, así, como lo recuerdan sus descendientes, indómito y bravío, sobre sus lomas de Chol Chol o Bahía Blanca. Lejos y olvidado de honores en la historia oficial, pero vivo y presente en el recuerdo de su pueblo. Allí entre los que llevan aún su sangre, sus hazañas e historia no serán olvidadas.

Fuentes consultadas

1- Mariano Campos Menchaca. Nahuelbuta.
2- Benjamín Vicuña Mackenna. La Guerra a Muerte.
3- Id. anterior.
4- José Bengoa. Historia del Pueblo Mapuche.
5- Tomás Guevara. Las ultimas familias y costumbres araucanas.
6- Id. anterior.
7- J.Bengoa. Historia del pueblo Mapuche.
8- P Meindrao Hux. Caciques borogas y araucanos.
9- Id. anterior.
10- Alcide dOrbigñy. Viaje por América Meridional.
11- María González Coll. La vida en la frontera sur.
12- P. Meindrao Hux. Caciques borogas y araucanos.
13- Id anterior.