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La historia de Auschwitz Por Gilad
Atzmon - www.gilad.co.uk Sesenta años después de la liberación, Auschwitz se ha convertido en un evento político internacional. No es una coincidencia y creo que deberíamos preguntarnos: ¿Por qué ahora, por qué Auschwitz? Al vivir en un entorno tecnocientífico, es natural que la mayoría de los comentaristas juzguen cualquier discurso narrativo por su contenido positivo, es decir, por la historia que relata, por los hechos que implica y por el mensaje que transmite. Cuando se trata de Auschwitz, surgen siempre las cifras aterradoras, Mengele y la selección del frío asesinato en masa, las cámaras de gas, los trenes, el célebre Arbeit Macht Frei [El trabajo libera] sobre la entrada, la marcha de la muerte justo antes de la liberación, etc. Y, a pesar de todo, yo diría que sacar a la luz lo que se oculta mediante el discurso de Auschwitz es, por lo menos, igual de instructivo. Todo relato histórico puede servir como cortina de humo; los discursos narrativos son muy eficaces para alentar la ceguera colectiva. En este sentido, los de Auschwitz y el Holocausto no son diferentes. Según parece, y sin entrar en discusiones sobre las numerosas cuestiones relativas a la validez del discurso generalmente aceptado sobre el Holocausto, podríamos preguntar sin temor a equivocarnos para qué sirve el discurso oficial de Auschwitz. ¿A quién beneficia dicha versión de Auschwitz? Tenemos derecho a preguntar por qué diferentes instituciones políticas opuestas apoyan con tanta insistencia el discurso oficial del Holocausto. ¿Se debe acaso a una propaganda judía sabiamente orquestada? Yo ya no estoy tan seguro. A primera vista, la respuesta a tales preguntas es sencilla: la devastadora imagen de Auschwitz y del judeocidio nazi es un argumento autosuficiente contra el nacionalismo, el racismo y el totalitarismo. Dentro del estado de aceptación del relato del Holocausto, cualquiera de los tres está considerado como un enemigo de la humanidad. Pero, entonces, habrá que admitir que no fueron ni el nacionalismo ni el racismo ni el totalitarismo los que mataron a tantos seres humanos inocentes en Auschwitz. Las ideologías no matan, quienes lo hacen son siempre personas, sean cuáles sean sus ideologías. Pero la cosa no se queda aquí, pues con la imagen de Auschwitz en mente, los pensadores y políticos liberales occidentales están mostrando de manera entusiasta una ingenua visión de nuestra realidad social, al presentarnos una simplista división binaria. Por una parte, tenemos la sociedad abierta y, por la otra, sus numerosos enemigos. De acuerdo con esta visión del mundo, sólo existe una sociedad abierta, pero muchos enemigos diferentes; y, sin embargo, importa mencionar que la sociedad abierta es un significante vacío, significa muy poco en la práctica, tal vez nada. Al parecer, para llegar a ser miembro del exclusivo club basta con sumarse a las guerras correctas. El presidente Bush, un hombre que está lejos de ser elocuente en lo relativo a sus capacidades verbales, se mostró inesperadamente expresivo al presentar este axioma occidental tan posauschwitziano: o estás con nosotros o contra nosotros. Estar con nosotros, es decir, encontrarse entre los abiertos, significa que crees que fuimos nosotros quienes liberaron Europa y que fuimos nosotros quienes liberaron Auschwitz, que fuimos nosotros quienes salvaron a los judíos y que somos nosotros quienes seguimos llevando la noción de democracia a los rincones más remotos de este planeta en ebullición. Estar con nosotros significa que aceptas el hecho de que somos la voz del mundo libre. Significa también que sabes que eres incondicionalmente libre. Es, básicamente, una nueva forma de tautología: eres libre incluso si no lo eres. Estar con nosotros significa que crees que el mundo progresa rápidamente hacia una gran división, hacia un choque cultural en el que tú eres un judeocristiano iluminado, bueno e inocente y el resto son oscuros malvados fundamentalistas o, por lo menos, malvados en potencia. Estar con nosotros significa que se supone que no debes hacer demasiadas preguntas sobre nuestra propia conducta inmoral. Por ejemplo, no debes preguntar por qué Bomber Harris & Co. asesinaron a 850.000 civiles alemanes al atacar ciudades alemanas en lugar de la infraestructura industrial nazi. Ser un individuo libre en una sociedad abierta significa que nunca deberías formular preguntas sobre Hiroshima. En caso de que seas lo suficientemente estúpido como para sacar a la luz el asunto, más vale que seas lo suficientemente listo como para aceptar la mentira oficial: fue la mejor manera de terminar con aquella horrible guerra. Como eres un ser libre, no harás preguntas sobre la moralidad de causar 2.000.000 de víctimas en Vietnam. Estar con nosotros significa que no tienes que hacer todas esas estúpidas preguntas enojosas, porque Auschwitz es el mal supremo. Auschwitz es la piedra angular de la maldad humana y no olvides jamás que fuimos nosotros quienes terminaron con ella. Pongamos la verdad en su lugar: Auschwitz fue un lugar horrible por encima de cualquier duda, pero desgraciadamente no fue la maldad suprema, y ello únicamente porque el mal no tiene ni límite ni escala. Pero, para ser históricamente exactos, ni siquiera fuimos nosotros quienes liberaron Auschwitz. Según parece, fue Stalin, el otro malvado. Fue Stalin el que dio a tantos judíos, prisioneros de guerra, prisioneros políticos, gitanos y otros reclusos la posibilidad de ver la luz del día. Pero, de nuevo, como eres un ser libre en una sociedad abierta, no tienes que preocuparte realmente por detalles históricos insignificantes como éste. Cualquiera diría que Auschwitz es esencial dentro de nuestra autoimagen occidental de superioridad moral. Cuando se necesita el petróleo iraquí, el presidente estadounidense compara a Sadam con Hitler. Después, se nos dice que el pueblo iraquí debe ser liberado de su “Auschwitz”. Ya conocemos las inevitables consecuencias. Ya que Auschwitz es tan crucial para los que formulan la política estadounidense, no causa sorpresa alguna que no muy lejos de la residencia del presidente estadounidense haya un inmenso museo del Holocausto dedicado a la memoria del pueblo judío y de sus heroicos liberadores. Dicho museo no trata de gente ni de crímenes contra la humanidad, sino de mantener la ilusión de la sociedad abierta. Trata del mantenimiento de un discurso narrativo muy específico. Trata de que tenemos razón y de que “ellos”, cualesquiera que sean, están categóricamente equivocados. Este museo no trata realmente del sufrimiento judío. Supongo que habrá algunos hechos básicos que el museo no compartirá con sus visitantes: por ejemplo, no le contará a la multitud que lo visita que el gobierno estadounidense adoptó una política de inmigración altamente restrictiva –que nunca fue modificada– entre 1933 y 1944 con el fin de detener la inmigración judía. Evitará el hecho de que el gobierno estadounidense se negó u obstruyó las ofertas alemanas de negociación para sacar a los judíos de los territorios controlados por los nazis. Y, lo que es más importante, ocultará el hecho evidente de que no se instruyó a la fuerza aérea de EE.UU. para que desbaratara la mortífera maquinaria nazi. Ni los ferrocarriles que llevaban a Auschwitz ni el propio Auschwitz fueron jamás bombardeados, ni por la RAF británica ni por la fuerza aérea estadounidense. Cualquiera diría que existió una auténtica negligencia asesina en las decisiones estadounidenses sobre el asunto, aparte de la guerra. Por ejemplo, el 20 de agosto de 1944, ciento veintisiete fortalezas volantes, escoltadas por cien cazas Mustang, lanzaron con éxito sus bombas sobre una fábrica a menos de 8 kilómetros de Auschwitz. Ni uno solo de los aviones fue desviado para que atacara el campo de la muerte. Estas historias no aparecerán en el museo estadounidense del Holocausto. Simplemente no se ajustan a la autoimagen heroica de superioridad moral estadounidense. La historia de Auschwitz es, en realidad, una historia de brutal negligencia angloestadounidense. El discurso narrativo aceptable sobre Auschwitz es, básicamente, un mito que existe para apoyar la práctica expansionista de EE.UU. Auschwitz es el pilar moral de la ideología estadounidense. El museo del Holocausto está ahí para decirles a los estadounidenses lo que podría ocurrir si todo va mal. Por triste que suene, en EE.UU. hoy todo va mal, a pesar del museo. La razón es simple: cuando se construye la imagen del mal dentro del propio patrimonio cultural como el discurso del Otro, no es difícil permanecer ciego frente al hecho de que uno mismo ya es el mal. Al igual que sus hermanos israelíes, los estadounidenses han olvidado cómo utilizar la introspección. En el caso de EE.UU., el discurso narrativo del Holocausto está ahí para servir a la filosofía expansionista de derechas. A fin de impedir otro Auschwitz, los estadounidenses enviaron sus ejércitos a Vietnam, Corea e Irak. Siempre son los liberadores. Hasta el final de la guerra fría existían los comunistas contra quienes combatir, un mal real y concreto, pero ahora el mal es cada vez más abstracto. En realidad, la única manera de materializar al impreciso enemigo es compararlo con Hitler. El caso de Europa es ligeramente distinto. Por extraño que pueda sonar, en Europa es la izquierda parlamentaria quien obtiene ventajas de Auschwitz. Mientras exista Auschwitz profundamente arraigado en el discurso diario, la derecha jamás podrá levantar cabeza. La izquierda europea dominante depende por completo del discurso narrativo del Holocausto y del relato de Auschwitz. Según parece, Auschwitz es la última barricada de la izquierda contra la posibilidad de un renacimiento derechista. En Europa, todo sentido de aspiración nacional o incluso una preocupación demográfica que pueda sonar como xenofobia queda marcada de inmediato como un renacimiento del nazismo. Dentro de esta visión opresiva del mundo no se le permite a la gente que exprese ningún afecto hacia su país. Además, al depender políticamente de la imagen de la inocente víctima judía, la izquierda dominante europea nunca puede apoyar del todo la causa palestina. Parece que Auschwitz representa un símbolo de la asociación entre la izquierda parlamentaria europea y la derecha expansionista estadounidense. Para ambos, Auschwitz representa un icono de amenaza contra la imagen de la sociedad abierta; dentro de la perspectiva de este vínculo fatal, cualquier izquierda europea genuina está destinada a ser expulsada hacia los márgenes. Cualquier forma de izquierda genuina, inspirada por aspiraciones reales, está condenada a verse presentada como algo subversivo y radical. En marzo de 1998 Robin Cook, el entonces ministro de exteriores británico, hizo una visita diplomática a Israel. Mientras estaba allí, se negó con todo derecho a visitar Yad Vashem y afirmó que le preocupaba más el futuro que el pasado. Cook no tardó mucho en perder su puesto. Su negativa a inclinarse ante el relato de Auschwitz le costó el trabajo. No fueron los judíos quienes lo privaron del ministerio. Fue el partido laborista, un instituto parlamentario europeo de izquierda, el que lo expulsó. Así que Auschwitz existe para mantener el mito de la sociedad abierta; existe para presentar una ilusión de identidad occidental liberada. Mientras Auschwitz exista en el corazón de nuestro discurso, seremos cualquier cosa menos liberados. Hay vida después de Auschwitz y esa vida nos pertenece. Más vale que hagamos algo con ella. Si hay algo que jamás deberíamos hacer es quitar la vida a otros en nombre de Auschwitz. Y está claro que eso es exactamente lo que estamos haciendo. |
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Por Cultura Europea Poco antes de la ocupación del centro de internamiento de Auschwitz por los soviéticos, en tal día como hoy, el 27 de enero de 1945, la gran mayoría de internados (excepto los muy enfermos) tuvieron la oportunidad de escoger entre (a) abandonar el campo y marcharse con los alemanes, que los acabarían internando en un campo occidental de realojamiento, o (b) acogerse a la opción ofrecida de permanecer en el campo de Auschwitz y ser “liberados” por los aliados (soviéticos) de América.
Prácticamente todos los internados eligieron marcharse con los alemanes –incluídos algunos notables de posguerra como Elie Wiesel o el padre de Anne Frank, Otto Frank.
NOS HACEMOS TRES PREGUNTAS:
1. ¿Si Auschwitz era la supuesta “factoría” de la muerte descrita por Hollywood y los medios de comunicación estos días, para producir jabón fabricado con grasa humana, tras un complicado sistema de aniquilamiento mediante cámaras de gas peligrosas incluso para los verdugos, ¿cómo es que todos estos internados sobrevivieron -primeramente-, al gaseamiento?2. ¿Si sus guardianes eran “exterminadores”, por qué decidieron, al dárseles a escoger, irse con estos terribles “nazis” y no quedarse, como sería lógico, para ser liberados por el Ejército “Rojo” aliado, eludiendo así la “cámara de gas”?3. ¿Por qué no se permite a los heterodoxos plantear sus dudas y preguntas incómodas y mucho menos ofrecer al público las respuestas, exámenes forenses, informes clínicos y científicos, basados en los hechos y desapasionadamente? ¿Por qué se elude el debate acusando a cualquiera que dude, de tener la rabia?
El siguiente texto es fruto de un trabajo universitario de investigación presentado por Pedro Varela mientras cursaba sus estudios de Historia Contemporánea, incluido dentro de una documentación más extensa solicitada por el profesor de la materia en torno a los orígenes y consecuencias del Juicio de Nuremberg ante el Tribunal Militar Internacional. Este obtuvo excelentes calificaciones académicas, todo hay que decirlo. El texto fue igualmente publicado como Carta circular con el objeto de ofrecer a los vecinos de la Calle Séneca de Barcelona la posibilidad de cotejar otras informaciones que compensaran las ya de por sí unilaterales recibidas hasta el momento desde la "Plataforma Cívica Ana Frank" y otros profesionales del victimismo político. Se trata también del único texto escrito por Pedro Varela, de entre todos los incluidos en la acusación que contra él coleccionó la policía autonómica catalana y la fiscalía, del que podrían extraerse opiniones personales, a pesar de que se citan en todo momento las fuentes de información. El Fiscal General de Catalunya, Sr. Mena, opinaba que en el "caso Varela", él –Mena- "persigue el odio y no una idelogía". Cabe preguntarle al Sr. Mena, conocido izquierdista, y a todos los lectores que ahora tienen a su alcance esta "prueba del delito", ¿en qué momento denota esta investigación de Pedro Varela odio de ningún tipo? El juez Santiago Vidal, conocido izquierdista autodenominado progresista, arropado por el sionismo, condenó a Pedro Varela a 5 años de cárcel, el secuestro de 20.900 libros que no deben ser leídos por el público y multas económicas, además del deber de comparecer periódicamente ante las autoridades judiciales, hasta el día de hoy. El “Holocausto” tal y como se nos ofrece, como un hecho mediático que encubre las actividades del “lobby” judío sionista tras la cortina de humo del victimismo, daña la credibilidad de quienes verdaderamente sufrieron persecución. Históricamente ofrece tantas lagunas y tantas preguntas sin respuesta –ante la represión de quienes plantean preguntas- que resulta poco creíble En el 60º Aniversario de la “liberación” de Auschwitz, las respuestas a estas preguntas siguen sin ser ofrecidas al público. De ahí que, cuando menos nuestros amigos y cualquier persona inquieta, tengan derecho a obtenerlas.
El caso de Ana Frank
"El mito, ¿o tendríamos que decir el timo de Anne Frank?, es probablemente ambas cosas a la vez, a raíz de las investigaciones que hemos podido resumir al respecto. Conocida en el mundo entero por su famoso Diario, Anne Frank es sin duda la "víctima del Holocausto" más celebrada. En lo que se refiere a su impacto en el público -- afirma el "caza nazis" judío Simon Wiesenthal --, el Diario de Anne Frank es "más importante que los juicios de Nuremberg" (The Washington Post, 1 de Abril de 1979, pág. H3) (1). Organizaciones de influencia y la mayoría de los medios de comunicación occidentales, promueven un culto casi religioso por Anne Frank. El mensual británico History Today (edición de Marzo de 1995), afirma que "El impacto del "Diario" ha sido inmenso, especialmente en las jóvenes generaciones, niños de colegio, adolescentes y estudiantes. En Alemania desarrollaron una especie de culto a Anne Frank en los años cincuenta similar a los movimientos despertados por Santa Teresa y Santa Bernadette. En 1957, la emoción de masas fue canalizada en un peregrinar de dos mil jóvenes, desde Hamburg a Bergen-Belsen, incluso lloviendo, durante la ceremonia en la que se depositaron flores en las fosas comunes, en una de las cuales fue enterrada Anne Frank" (2). Pero lo cierto es que el caso de Anne Frank no es diferente al de muchos otros judíos sujetos a la política de medidas antisemitas en tiempo de guerra llevadas a cabo por las potencias del Eje, no en menor medida justificada por la declaración de guerra que la nación judía realizó contra Alemania ya en 1933, es decir seis años antes de iniciarse el conflicto bélico (3). Como parte del programa de evacuación de los judíos de Europa occidental, la niña de 14 años y otros miembros de su familia fueron trasladados por tren de Holanda al campo de trabajo de Auschwitz-Birkenau (actualmente en el sur de Polonia). Varias semanas más tarde, ante el avance del ejército soviético -- junto a otros muchos deportados judíos -- fue evacuada en ferrocarril de Auschwitz más de 400 kms. dirección occidente, al campo de Bergen-Belsen en Alemania del Norte. Cabe preguntarse como es que la mayoría de internados prefirieron marcharse con los alemanes cuando estos abandonaban el campo y no quedarse a esperar a sus libertadores soviéticos, que ya estaban muy cerca… Fue allí donde junto a otros compañeros del campo, Anne cayó enferma de tifus, enfermedad de la que murió a mediados de Marzo de 1945. No fue ejecutada ni asesinada. Anne Frank pereció -- al igual que millones de no judíos en Europa durante los meses finales del conflicto --, como otra víctima indirecta de la guerra más devastadora. Su padre, Otto Frank, cayó igualmente enfermo de tifus y fue transferido por los alemanes a la enfermería del campo de Auschwitz, donde se recuperó. Finalmente formó parte de los miles de judíos que débiles o enfermos quedaron allí al abandonar los alemanes el campo, cuando en Enero de 1945 los soviéticos arrollaron el mismo. Otto Frank murió en Suiza en Agosto de 1980. Pero si la política alemana hubiera sido realmente la de asesinar a Anne Frank y a su padre, nunca hubieran sobrevivido a Auschwitz. Su caso, todo lo trágico que se pueda considerar, no merece ser falseado por intereses políticos y económicos. La pretensión de la así misma autotitulada "Plataforma pro Calle Anne Frank", "proponiendo para esta calle -- Séneca -- el nuevo nombre de Calle Anne Frank, con una breve anotación que remarque su condición de símbolo de las víctimas del Holocausto" no se tiene en pie, como veremos. La primera víctima de la guerra fue la verdad, cuya tergiversación era utilizada como arma de guerra psicológica. "No sé cuánto tiempo más podremos mantener que los alemanes están matando judíos en cámaras de gas. Es una mentira grotesca, como la de que los alemanes en la I Guerra Mundial fabricaban mantequilla con los cadáveres de sus enemigos"... "Se trata de una mentira que puede poner en peligro nuestra propaganda". Esta fue la respuesta del jefe de la propaganda británica a Winston Churchill, desaconsejándole firmar dicha acusación contra Alemania, propuesta por el P.W.E. (Political Warfare Executive), departamento inglés responsable de la "guerra psicológica". La idea fue recogida inicialmente según los rumores propagados por polacos y judíos en agosto de 1942. "El "Foreign Office" enseguida se dió cuenta de que se trataba de una mentira, pues los polacos y los judíos siempre estaban mintiendo para predisponer a Inglaterra contra Alemania" (4). No obstante el P.W.E. decidió utilizar y ampliar estas historias como base en la guerra propagandística contra los alemanes. Es dentro de este contexto de "guerra psicológica" y de "propaganda de atrocidades" en el que hay que enmarcar la historia de Anne Frank. Pero no únicamente. Como bien indica Felderer (5) en su momento no sólo ha servido para denigrar a Hitler y la Alemania nacionalsocialista, también se ha demostrado útil a la causa de los israelíes en Medio Oriente, otorgándoles la sensación de que sus pretensiones sobre Palestina eran legítimas. Anne era el símbolo de los niños judíos perseguidos. Harwood añade que con esta y otras historias similares, se ha pretendido acobardar todo nacionalismo (6), a partir de ese momento siempre sospechoso de criminal, en favor de un internacionalismo útil a las pretensiones de la Alta Finanza de un gobierno mundial. ¿QUIEN FUE EL AUTOR DEL "DIARIO"? Pero, ¿quién escribió el Diario de Anne Frank? Se dice que "inicialmente, la publicación del Diario fue rechazada por numerosos editores" (7). Desde 1952, en que fue editado por vez primera en París -- la primera edición holandesa apareció en el verano de 1947 (8) --, se han hecho más de cincuenta ediciones en todos los idiomas importantes, contabilizando hasta la fecha más de 25 millones de ejemplares vendidos (9), muchos de ellos a la fuerza (10), amén de una hollywoodense película de gran éxito, obras de teatro y numerosas adaptaciones transmitidas por radio y televisión. Pretende ser el verdadero diario íntimo de una niña judía de Amsterdam, de 12 años de edad, escrito durante la ocupación alemana, mientras permanecía escondida con su familia en los fondos de una casa; posteriormente fueron arrestados (4 de Agosto de 1944) y trasladados a campos de concentración, donde Anne Frank falleció a los 14 años de edad, en Marzo de 1945, víctima de una epidemia de tifus que se extendió en la zona (11). Señalemos aquí que la detención de los Frank la llevó a cabo la policía holandesa (Policía Verde) y que Anne fue trasladada primeramente al campo de tránsito para deportados judíos de Westerbork (Holanda), posteriormente, el 2 de Septiembre de 1944, al campo de trabajo de Auschwitz-Birkenau y en Diciembre del mismo año a Bergen-Belsen (12), donde el fin de la guerra y el caos inherente producido por los bombardeos aliados sobre ciudades y los medios de comunicación y avituallamiento llevarían al hambre y el tifus. Es decir que fue paseada por toda Europa. Uno se pregunta si no suponía todo esto un esfuerzo por perder la guerra, puesto que en un momento de máxima necesidad, los alemanes se dedicaban a trasladar a los presos de naciones enemigas de campo en campo, con el consiguiente consumo del escaso combustible que hacía falta en el frente y utilización de numerosos trenes útiles en otros menesteres. Y si la intención de los alemanes era "exterminar" a la población judía, tampoco se comprende que Anne pasara tres meses en Auschwitz sin ser "gaseada" para ser trasladada a Bergen-Belsen, que en ningún caso era un campo de exterminio (según el Institut für Zeitgeschichte de Munich, institución paraoficial del gobierno alemán, ni en Bergen-Belsen ni en todo el antiguo territorio del Reich existieron cámaras de gas para el exterminio de seres humanos) (13). Añadamos que el padre, Otto Frank, fue hospitalizado en Auschwitz para ser curado de sus dolencias (14). Resulta en cualquier caso sorprendente este interés de los alemanes para que los teóricamente destinados a la cámara de gas entraran en ella gozando de salud. Según Otto Frank, el "Diario" fue encontrado por casualidad, por él mismo, escondido en una cavidad que, casualmente, se hallaba entre la viga y el techo del lugar donde habían estado recluídos, antes de caer en poder de los alemanes. Ese encuentro fortuito ocurrió, según Otto Frank, bastante después de finalizada la guerra, en 1952 (15), si bien esta fecha no coincide con la de publicación de las primeras ediciones (1947) (16). Para Wolfgang Benz (44) el diario fue hallado por Miep Gies, una vecina de los Frank en las Prinsengracht 263 de Amsterdam, el mismo 4. 8. 44, día de la detención. Se dice que Anne Frank escribió su diario a escondidas. Así lo afirma en su prólogo George Stevens, quien afirma no sólo que el diario era pequeño, sino también "que del pequeño diario sólo Anne tenía conocimiento" (17). Aquí surge un problema, ¿cómo es que un libro que, según las ediciones, tiene unas 230, 240 ó 290 páginas, puede ser incluido en un diario pequeño que podía ser escondido detrás de unas libretas de apuntes del colegio? A pesar de hallarse en un desván relativamente pequeño, ninguno de los acompañantes la vio escribir (18), lo cual no deja de ser difícil, teniendo en cuenta que se trataba de un escrito voluminoso. Otros autores no coinciden sobre este punto (19). Según el historiador catalán J. Bochaca, que una niña de doce años escriba, en la segunda página de su diario, un ensayo filosófico sobre las razones ontológicas que la impulsan a hacerlo; así como que una niña de tan corta edad sea capaz de redactar una historia de la familia Frank, sin notas a la vista; que confinada en una buhardilla esté al corriente de la legislación y las medidas antisemitas de los "nazis", incluyendo fechas, números de decretos y nombres propios; supone un caso impar en la historia de la literatura universal (20). El mismo autor hace notar que las ediciones inglesa y alemana del "Diario" difieren tan fundamentalmente, que las diferencias no pueden ser atribuídas, racionalmente, a criterios de traductor. "La verdad sobre el diario de Anne Frank fue revelada, inicialmente, por la publicación sueca "Fria Ord", en 1959, en una serie de artículos diarios aparecidos en marzo. En abril de aquel mismo año, la revista americana Economic Council Letter (15 de Abril de 1959) resumió los artículos de su colega sueco, con la siguiente gacetilla: "La historia nos proporciona muchos ejemplos de mitos que tienen una vida más rica y más larga que la verdad, y que, sin duda, pueden llegar a ser más efectivos que la verdad" (21). Nuestras dudas aumentan cuando leemos en el New York Times del 2 de Octobre de 1955, que en el diario de Anne Frank "sólo figuraban aproximadamente 150 inscripciones" donde se consignaban "cronológicamente las sensaciones e impresiones de una adolescente" ("mamita me trata a veces como un bebé, lo que no puedo soportar") y "adicionalmente muy pocas que no podrían considerarse como pertenecientes a esa categoría" ("temo mucho que nos descubran y que seamos fusilados") (22). No obstante ello, continúa Richard Harwood, el "Diario" publicado consta de 293 páginas y su texto no concuerda con la relación, que acabamos de citar, entre numerosas inscripciones propias de una adolescente y "muy pocas" de mayor o menor referencia política. De hecho, no sólo las observaciones de carácter político del diario, sino su contenido general y su estilo, presuponen un conocimiento de interrelaciones históricas, juicio y arte de la expresión poco comunes incluso entre adultos. La edición "original" del Diario nunca fue publicada, puesto que el padre, Otto Frank, decidió expurgar el mismo de fragmentos escabrosos de una adolescente o de críticas a la madre de Anne. Más tarde este debió admitir que además de la escritora judía Anneliese Schütz e Isa Cauven "para colmar algunas lagunas en el diario debió requerir los servicios del periodista holandés Albert Cauven" (23). Incluso el poco sospechoso semanario Der Spiegel, instrumento principal en la "reeducación" del pueblo alemán, debía admitir que "el "Diario" en su conjunto no es auténtico". Para el Spiegel queda claro que "aquello que ha hecho emocionar al mundo, no proviene enteramente de la mano de Anne Frank. En la edición el "Diario" ha sido transformado por numerosas manipulaciones..." (24). La investigación oficial llevada a cabo por la Dra. Hübner deduce que el "Diario" publicado está compuesto de 177 capítulos (cartas), que proceden de cuatro diferentes fuentes: 4 del Diario, 5 de un libro de relatos, 69 de dos diarios, que la Dra. Hübner define como primera elaboración del Diario, 99 procedentes de hojas sueltas, que la investigadora define como segunda elaboración del Diario. JUICIO ESCLARECEDOR Mayores sospechas nos asaltan, lógicamente, al estudiar el pleito en que se enzarzaron el conocido escritor judío norteamericano Meyer Levin y el padre de Anne Frank. El juicio transcurrió entre 1956 y 1958 ante el County Court House de la ciudad de Nueva York, obteniendo el demandante Meyer Levin un fallo a su favor que condenaba a Otto Frank a abonarle una indemnización de 50.000 dólares de la época por "fraude, violación de contrato y uso ilícito de ideas"; el pleito, que se arregló privadamente después de la sentencia por obvio mútuo interés, versaba sobre la "dramatización escenográfica" y venta del "Diario". El juez, así mismo judío, era Samuel L. Coleman, quien dictó sentencia en el sentido de que Otto Frank debía pagar a Meyer Levin "por su trabajo en el diario de Anne Frank" (25). Para cualquier interesado, todo lo referente al caso Levin-Frank está archivado en la Oficina del Condado de Nueva York (N. Y. County Clerk's Office) con el número 2241-1956 y también en el New York Supplement II, Serie 170, y 5 II Serie 181 (26). Así pues, la sentencia del juez -- y juez judío -- en el sentido de que el autor del Diario es Meyer Levin y no la niña, existe (27). Lo que interesa hacer notar es que de la lectura de la numerosa correspondencia privada de Otto Frank y de Meyer Levin que fue aportada al juicio como prueba de las partes, surge la grave presunción "juris tantum" de que el "Diario" "es substancialmente una falsificación" (28), y que el autor material de esa falsificación fue el igualmente judío Meyer Levin. Levin, en legítima defensa de sus derechos de autor, además de demandar al Sr. Frank por cuatro o cinco millones de dólares por su labor de parafrasear el manuscrito "para el fin que tenía que cumplir...", pleiteó igualmente contra el productor de cine Kiermit Bloombarden, pues en la película -- del mismo título que la obra -- aparecen también escenas escritas por él y que no estaban contenidas en el Diario original (29). Meyer Levin había sido corresponsal en España durante la guerra civil de 1936 a 1939 y más tarde enviado de la Agencia Telegráfica Judía durante los enfrentamientos con los palestinos entre 1945 y 1946. La Enciclopaedia Judaica le reconoce como "el primer escritor en poner en escena el Diario de Anne Frank (1952)" (Vol. 11, pág. 109) (30). UN BOLÍGRAFO PREMATURO Pero no acaba aquí todo, y nuestra duda se convierte en decepción cuando descubrimos, como lo ha hecho el historiador británico David Irving tras su investigación (31), que en el "Diario" de Anne Frank había tinta de bolígrafo. Así lo determinaron unos expertos que acudieron expresamente a Suiza para comprobar el manuscrito original en posesión de Otto Frank. Según estos, parte de los diarios habían sido escritos con bolígrafo -- inventado en 1949 y cuya aparición en el mercado data como temprano de 1951 -- algo imposible al haber fallecido Anne Frank de tifus (32) en 1945. Dos ciudadanos alemanes, Edgar Geiss y Ernst Roemer, pusieron públicamente en duda, una vez más, la autenticidad del famoso "Diario". Ante ello el Tribunal del Distrito de Hamburgo encargó a la Oficina Federal Criminal Alemana (BKA) un examen de los textos para determinar científicamente si la escritura de éstos se había llevado a cabo durante los años 1941 a 1944, basándose en los análisis del papel y la escritura del manuscrito original. Este análisis químico-técnico fue llevado a cabo en abril de 1981, bajo la dirección del Doctor Werner (33). A pesar de su publicación, la ley del silencio de los "mass-media" intentó dar la menor publicidad posible a los resultados de los análisis. Sí lo hizo el New York Post del 9 de Octubre de 1980 mencionando el hecho. Según este análisis, las correcciones, comentarios y añadidos en las hojas de parte del manuscrito fueron hechas en tinta azul, negra, roja, a lápiz y en BOLIGRAFO de tinta negra, verde y azul. Como comentarios y texto principal son de una misma mano, recordémoslo, el libro fue escrito por alguien después de la guerra o cuando menos lo finalizó pasada la contienda. El original consta de tres libretas encuadernadas y 324 páginas sueltas (34). DIFERENCIAS EN LA ESCRITURA Un calígrafo pudo comprobar, además, que todo había sido escrito por la misma mano y que, por tanto, no podía ser la de Anne Frank. Se trata de Minna Becker, períto calígrafo judía, quien afirmó ante el juez, repetidamente, que toda la escritura del diario pertenece a una misma mano (35). Para dilapidar este tema sólo ha hecho falta acceder a las cartas auténticas que Anne Frank escribió de niña a unas amigas, publicadas en los Estados Unidos; la letra de estas cartas sí tiene el aspecto normal de una niña de 10 ó 12 años, lo que no es el caso del "manuscrito original", que nos revelan a un autor de mayor edad. Las cartas fueron adquiridas por el "Instituto Simon Wiesenthal" y, siempre según David Irving, sí son auténticas, no así el diario (36). Bochaca confirma así mismo, como han hecho posteriormente otros autores, refiriéndose a Paul Rassinier, que la escritura que se afirma es la de Anne Frank, reproducida en el libro Spur eines Kindes, de Ernst Schnabel, difiere totalmente de la escritura de Anne Frank en el manuscrito original. El Profesor Faurisson, de la Universidad de Lyon, cuya especialidad es la crítica de textos y documentos, y que mantuvo varias conversaciones personales con el padre de Anne Frank, insiste en este tema otorgándole el peso suficiente para llevar al escepticismo sobre el "Diario" de Anne Frank. Su primer trabajo sobre el caso fue publicado en francés en 1980. Una traducción del mismo apareció en el verano de 1982 en el volúmen del The Journal of Historical Review con el título "Is the Diary of Anne Frank Genuine?" (págs. 147-209). Entonces señalaba dos ejemplos de la letra manuscrita atribuida a Anne Frank, ambos escritos cuando esta contaba aproximadamente 13 años, pero extrañamente la primera (datada el 12 de Junio de 1942) parece mucho más madura y similar a la de un adulto que la supuestamente escrita sólo cuatro meses más tarde (10.10.42). Respondiendo a dicho escepticismo sobre la autenticidad del "Diario", el State Institute for War Documentation de Amsterdam (Rijksinstituut voor Orloogsdocumentatie -- RIOD), publicaba un libro en 1986 que incluía el facsimil de una carta supuestamente escrita por Anne el 30 de Julio de 1941. El descubrimiento en los EE.UU. de otros varios ejemplos de la letra manuscrita fue anunciado en 1988. El mismo incluía dos cartas fechadas el 27 y el 29 de Abril de 1940 y una postal, escritas a alguien en Danville (Iowa). Estas últimas, como las del 12. 6. 1942 y 10.10.1942, creaban un nuevo problema al Instituto de Documentación de Guerra de Amsterdam, dado que la letra manuscrita que aparece en ellas es completamente diferente que la escritura de adulto de la carta del 30 de Julio de 1941, así como la mayor parte del manuscrito en cuestión. Estos descubrimientos confirman la creencia del Prof. Robert Faurisson de que la letra manuscrita de "adulto" atribuida a Anne es, en realidad, muy parecida a la letra manuscrita de una de las personas que oficialmente "ayudaron" a Otto Frank a preparar el "Diario" para su publicación después de la guerra. Para Mª Paz Lopez y su artículo en "La Vanguardia", estas diferencias de escritura son normales (!) en un adolescente (ver las reproducciones adjuntas para ver si son tan normales…). Igualmente soslaya, al tratar el tema del informe pericial encargado por el RIOD, el tema de la escritura a bolígrafo, mencionando exclusivamente las anotaciones a lápiz del padre. Podemos concluir pues, que no se trata de un "Diario", sino de una novela, basada en un manuscrito escrito después de la guerra por Otto Frank o sus colaboradores, y redactado por Meyer Levín, con algunos añadidos posteriores del holandés Albert Cauven (38). El historiador alemán Udo Walendy es definitivo: "El Diario de Anne Frank -- durante años lectura recomendada tabú para escuelas y público -- es una falsificación" (39). ANNE FRANK A LA FUERZA Conviene advertir aquí, que para evitar dudas y desbancar las crecientes sospechas sobre la autenticidad del libro, este fue impuesto por las autoridades alemanas actuales como "lectura obligatoria" en las escuelas (¡increíble negocio para los propietarios de derechos -- Fondo Anne Frank -- y editores!) y se llegó al extremo de adoptar medidas disciplinarias (retiro de la "venia docendi") contra maestros y profesores que osaran manifestar sus dudas al respecto (40). El Profesor Stielau, de Hamburgo, fue expulsado de su cátedra, en 1957, por el mero hecho de haber osado poner en duda la autenticidad del Diario. ¡Increíble!. Todavía en 1976, el padre de Anne, Otto Frank, llevó a cabo acciones y denuncias contra Heinz Roth, de Odenhausen, en un juicio tendente a prohibir publicaciones que sostengan que el diario, tal como se publicó, no puede haber sido escrito por una niña de 12 años. Ejemplos estos que demuestran cuán estrecho es el margen de la libertad de pensamiento cuando se rozan ciertos temas tabú (41). UN TIMO MORAL Richard Verrall (que publica bajo el nombre literario de Harwood) advierte que la falsedad del mito de Anne Frank va mucho más allá, es muchísimo más profunda que la eventual falsificación del texto. Reside en la "unilateralidad" y en la "recurrencia infinita" del tema: una perfecta aplicación política de la propaganda actual del viejo tema de la niña inocente atrapada por la maldad exclusiva de los otros, pero que triunfa incluso después de muerta. El mito de Anne Frank, por la fuerza de su impacto sobre la sensibilidad colectiva, se convierte no sólo en símbolo de la "inocente" nación judía perseguida, sino más aún y contra todas las reglas de la lógica, en "prueba indiscutible" de la maldad intrínseca, inmedible, de los perseguidores. Reconozcámoslo pronto, en efecto, no importa desde un punto de vista humano que el "Diario" de Anne Frank sea una falsificación o no. Esta niña falleció, víctima del tifus -- y no en una "cámara de gas" inexistente en Bergen, o convertida en "pastillas de jabón" que se han revelado una falacia, todo hay que decirlo – (estas pastillas de jabón de presunta “grasa humana” no han sido nunca encontradas por nadie y mucho menos puestas bajo el análisis científico de un laboratorio…); y el padecimiento y muerte de cualquier niño es siempre lamentable. Pero es importante constatar que los posibles sufrimientos de una niña judía de 14 años, en tiempo de guerra, no son más significativos por el "hecho" de que hubiese escrito un diario, que los sufrimientos tanto o más terribles de otros posibles niños judíos; o que las desgracias infinitamente más numerosas de otros niños alemanes, italianos, japoneses, polacos, rusos o de otras nacionalidades que han sufrido horriblemente por muchos otros motivos en esa misma guerra: despedazados, quemados vivos a millones, mutilados o inválidos para toda la vida a causa de los bombardeos masivos de población civil efectuados por los aliados contra ciudades abiertas alemanas; abandonados en medio del caos ante la muerte o desaparición de sus padres; violados, corrompidos por la barbarie de buena parte de las tropas enemigas. Sólo en el Holocausto alemán de Würzburg, durante los últimos días de la guerra, fueron quemadas 5.000 personas, de entre las cuales más de 100 niñas y mujeres se llamaban Anna, convertidas en cenizas durante la noche del 16 de Marzo de 1945 (44). ¿Pero quién se acuerda de tal suma de horrores sufridos por los no judíos? ¿Quién llora por el niño alemán que, en Dresde, junto a otros 300.000 civiles, mujeres y niños principalmente, corre aullando envuelto en el fuego inextinguible del fósforo líquido? ¿Quién por la niña alemana violada varias veces hasta la muerte por una sucesión de bestias animadas a ello por el judío soviético Ilya Ehrenburg? ¿Quién escribe novelas lacrimógenas por los no menos reales e inocentes niños japoneses de Hiroshima y Nagasaki? ¿Quién por los niños de la misma edad de Anne Frank, masacrados en Paracuellos del Jarama, que en su propio país tampoco cuentan con una calle?. Nadie. No hay "best sellers" para ellos, no hay "dramatizaciones", ni 50 ediciones, ni cine, ni teatro, ni bombardeo televisivo, ni campañas en su nombre, ni recogidas de firmas, ni movilizaciones entre los partidos políticos del sistema y sus parlamentarios, ni manifestaciones públicas cincuenta años después, ni nadie que quiera recordarles cambiando el nombre de una calle, por pequeña que esta fuera. ¿Por qué? ¿Tal vez porque no cuentan con un lobby que haga del dolor un negocio sin precedentes? ¿Porque les falta la conveniente orquestación de los "mass-media", que hacen del sufrimiento ajeno un arma política, con la intención de desarmar moralmente a quienes denuncian semejante hipocresía? ¿O deberíamos ser más atrevidos y decir que, simplemente, porque no son judíos? Entonces habría que denunciar y perseguir igualmente a aquellos que por dinero o por oscuros intereses políticos y personales hacen, con los niños que han padecido en el pasado, discriminaciones en razón de su raza, religión o ideas políticas de los padres y sólo se acuerdan de unos niños muy concretos y minoritarios, soslayando a los demás. Se trata, sin duda, de un agravio comparativo. ¿Una calle para una niña o para una falsificación? "El Ayuntamiento de Bergen niega el nombre de Anne Frank a una calle". Efectivamente La Vanguardia informaba de un caso similar al que nos ocupa con el pobre Séneca, que desean expulsar del callejero barcelonés, con ocasión del intento de imposición de una "Calle Anne Frank" en la ciudad de Bergen, en cuyo municipio se encontraba el campo de Bergen-Belsen, y cuyo ayuntamiento se ha negado de plano a dar el nombre de Anne Frank a la calle que lleva al monumento recordatorio del campo. La propuesta fue hecha después de que años atrás se intentara dar -- sin éxito -- dicho nombre a una escuela (42). Con todo, entre el 12 de Mayo de 1995 y Otoño de 1996, la autodenominada "Plataforma cívica (!) Anna Frank" bombardeaba a las 230 familias que habitan en la calle Séneca de Barcelona con la petición de cambio de nombre y recogida de firmas consiguiente para solicitar su apoyo en semejante despropósito y lograr dicha permuta del Ayuntamiento y su Consejo Municipal del Distrito. El fin confesado de la campaña es "boicotear las actividades de la Librería Europa", es decir la libertad de expresión de los demás. Según los organizadores cuentan con el apoyo de más de sesenta organizaciones. Pero aparte del cabezal impreso de un papel de cartas y algunos grupos marginales, las manifestaciones no son en absoluto numerosas (43) y mucho menos representativas de los ciudadanos de Barcelona o los habitantes de la calle Séneca, que no se sienten identificados con los "libertarios" y anarquistas violentos del Barrio de Gracia, ni con los homosexuales, las lesbianas o la extrema izquierda incendiaria, cuyo único hecho patente ha sido arruinar la calle Séneca con pintadas indecibles y reiteradas de bajo nivel cultural, cuando no lanzando piedras y cócteles molotov con grave riesgo para los vecinos. Una triste historia, ciertamente. Un señor se hace millonario a costa de su hija, muerta, haciéndola pasar como autora de una novela que ella no ha escrito. Y encima debe ser puesto ante los tribunales para que pague al auténtico autor. El periodista Gil Mugarza recomienda acertadamente que lo más decoroso y oportuno en relación con la desventurada muchacha, ajena a cuanto haya podido ser un lucrativo éxito editorial y un gigantesco éxito político y económico para la causa sionista, es el dejarla descansar sencillamente en paz. Es lamentable que la joven, muchos lustros después de su muerte, deba ser sacrificada nuevamente, una vez tras otra, víctima de especulaciones que utilizan a los muertos para solaz y distracción de los vivos." Pedro Varela NOTAS:
(3) Daily Telegraph 24.3.1933 y Daily Express de misma fecha. (4) Irving, David: Pruebas contra el Holocausto. Conferencia en el Hotel Majestic de Barcelona, el 17 de Noviembre de 1989. (5) Felderer, Ditlieb: Il Diario di Anna Frank: una Frode. Edizioni La Sfinge, Via Marchesi, 30, Parma (Italia), 1990, pág. 6. (6) Harwood, Richard (Richard Verrall): ¿Murieron realmente seis millones?. Historical Review Press, Inglaterra, 1977. (7) Enciclopaedia Judaica, citada en Felderer, opus. cit. Pág. 14. (8) Benz, Wolfgang: Legenden, Lügen, Vorurteile: Ein Wörterbuch zur Zeitgeschichte. DTV Deutscher Taschenbuch Verlag. 2ª Edición, 1992 y Felderer, pág. 13: Enciclopedia Brockhaus, Vol (6-450). (9) Paz Lopez, María: La niña que contó lo inexplicable. La Vanguardia de Barcelona, el Miércoles día 15.3.95, pág. 2 de "Revista". Según Benz opus. cit., esta cifra en 1992 era de 16 millones. (10) Bochaca, J.: "El mito de Anne Frank". Revista Cedade No 170 de Marzo de 1989. Págs. 18 a 20. (11) "Anne Frank "Diary" a fake". Publicado en el periódico Holocaust News, No 1, pág. 3, del Centre for Historical Review. London. Así mismo Enci. Judaica pág. 53 y Felderer op. cit. (12) Enciclopaedia Judaica, pág. 53. Jerusalén, Israel, 1971-1972. (13) Roth, Heinz: Anne Frank's Tagebuch, ein Schwindel., 1979. (14) Enciclopaedia Britanica. Citado por Felderer. (15) Bochaca, opus cit. (16 y 17) Felderer, opus. cit. pág. 13 y pág. 22. (18) Bochaca, opus cit. (19) Paz Lopez, opus. cit. (20) Bochaca, J.: "El mito de Anne Frank". Revista Cedade p.18-20. (21) Bochaca, J.: El mito de los seis millones. Ed. Bausp, Barcelona, 1978; pág. 100. (22) Harwood, opus. cit. (23) Bochaca, opus. cit. y también Felderer, opus. cit. p. 14. (24) Citado por "Kommentare zum Zeitgeschehen". Folge 269. September 1993, p. 65. (25, 26, 27 y 28) BOCHACA, J.: "El mito de Anne Frank". Revista Cedade. Págs. 18 a 20. (29) Gil Mugarza, Bernardo: "Requiem por Anne Frank", Arriba, 9.5.59. (30) Felderer, opus. cit. Pág. 15. (31) Irving, David: "Pruebas contra el Holocausto". Hotel Majestic, Barcelona, 17.11.89. (32) Paz Lopez, opus cit. (33) Bochaca, opus. cit. (34) New York Post del 9 de Octubre de 1980. (35) Bochaca, opus cit. (36) Irving, opus. cit. (37) Ver Faurisson, Prof. Robert: "Anne Frank's Handwriting". Publicado en el The Journal of Historical Review, Vol. 9, Nr 1, Spring 1989. Pag. 97-101. IHR, California. Pruebas caligráficas. Y Vol. 3, Nr 2, summer 1982: "Is the Diary of Anne Frank Genuine?" así como "Le Journal d'Anne Frank est-il authentique?" en Serge Thion, Vérité Historique ou Vérité Politique? Paris, La Vielle Taupe, 1980. (38) Bochaca, opus. cit. (39) Roth, Heinz: Anne Frank's Tagebuch, ein Schwindel. Odenhausen, Julio de 1979. (40) Bochaca, opus cit. (41) Harwood, opus. cit. (42) Gil Mugarza, opus cit. (43) En su mayoría, a la media docena de marginales de extrema izquierda habituales, se suman una cantidad casi siempre doble de periodistas y cámaras, dispuestos a extrapolar el hecho, para mayor beneficio de aquellos que después de salir en las fotos, aspiran a ser subvencionados por el Ayuntamiento y la Generalitat en base a impuestos que pagan los ciudadanos de a pie. (44) Die Bauernschaft, Junio de 1995. |