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Algunos quieren hacer pasar relatos
literarios como justificaciones divinas
del su "derecho" para dominar al mundo
La
Arqueología y la Biblia - I
Por el Profesor Víctor Silva

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Hay cosa que se nos refieren como siendo
históricas
y que jamás han sucedido y que eran
imposibles como
hechos materiales y otros que eran
posibles
tampoco han sucedido
Principios. Orígenes.
Alejandría (185-254)
Introducción
En una investigación histórica,
cualquiera sea el fenómeno en estudio,
el análisis y la interpretación de las
fuentes, es un procedimiento fundamental
para comprender y explicar la estructura
y funcionamiento de las entidades
socio-culturales que produjeron esas
fuentes, es decir el ordenamiento
social, intereses económicos, ideas,
influencias externas y todos los hechos
y fenómenos históricos que influyeron en
su conformación y desarrollo.
El primer paso dentro de esta
metodología es la revisión exhaustiva de
las fuentes, proceso que recibe la
denominación de “crítica de fuentes”,
estableciendo su veracidad, contemplando
su carácter primario o secundarios y
estableciendo el contexto histórico en
el que estas pudieron surgir.
Es en el ámbito de la historia antigua,
específicamente en la historia del
cercano oriente, donde durante la mayor
parte del siglo XX se dejaron de lado
estas premisas fundamentales de toda
investigación histórica moderna. La
utilización como fuentes confiables de
los escritos que conforman el antiguo
testamento, con el objeto de describir
los aspectos sociales, políticos y
económicos de Israel en la antigua
Palestina, es donde queda patente esta
falencia metodológica, en que los
investigadores- arqueólogos han sido
incapaces de desarrollar una perspectiva
crítica, que integre los datos
lingüísticos-textual y arqueológicos en
una síntesis histórica depurada de
elementos ajenos al ámbito de la
investigación arqueológica-histórica.
Son
precisamente estos elementos, de gran
peso aun en nuestros días, como es la fe
judeocristiana y la influencia
socio-cultural de los escritos bíblicos,
además de las necesidades
político-territoriales del moderno
estado de Israel, las que han
condicionado en el público general y en
una buena parte del mundo académico, una
visión equivocada de la historia de las
sociedades del oriente próximo entre la
tardía edad de Bronce y la finalización
de la edad de Hierro (1550-540 a. de C).
Las consecuencias de este hecho es la
falta de una actitud crítica hacía la
estructura general en que se basa la
ideología judeocristiana, entiéndase
esto como discurso religioso y carácter
moral de las instituciones que forman
parte de esta estructura.
Es así como las investigaciones
históricas del Israel en la antigua
Palestina parten de la premisa intocable
de que los hechos relatados en el
antiguo testamento son históricamente
verdaderos.
Desde el inicio de la investigación
arqueológica en Palestina se le llamo
“arqueología Bíblica”; esto porque los
primeros Arqueólogos eran optimistas
respecto a que las excavaciones de los
sitios arqueológicos llamados “tell”
revelarían la veracidad de los relatos
bíblicos.
El padre de la Arqueología moderna en
Palestina Sir Flinders Petrie
(1853-1942) utilizando novedosas
técnicas se introduce en el campo de la
“arqueología Bíblica” realizando sus
trabajos en Tell el-Hesi que el
identificó erróneamente con el
emplazamiento bíblico de Laquish.
Petrie fue el primer arqueólogo que
introdujo técnica de datación conocida
como “tipología cerámica" y la
estratificación, con lo que esta
disciplina dejo de ser una simple
empresa de cazadores de tesoros para
transformarse en una disciplina con
carácter científico.
Otro personaje dentro de esta corriente
fue William F. Albright
(1891-1971). Sus excavaciones en Tell
Beit Mirsin entre 1926 y 1932 lo
llevo al perfeccionamiento del análisis
por medio de la tipología cerámico que
junto con su manejo de la estratigrafía
del yacimiento permitió revolucionar el
marco cronológico para la edades del
Bronce y del Hierro (3.300-540 a. de
C.). Albright pensaba que sus
descubrimientos arqueológicos estaban
confirmando detalladamente muchas de las
afirmaciones históricas de la Biblia.
A los anteriores arqueólogos continuaron
G. E. Wright, que popularizó los
planteamientos de Albright y el
reconocido Benjamín Mazar, entre
otros.
Todos estos
Arqueólogos, con sus trabajos han
contribuido al errado reconocimiento de
la Biblia como fuente histórica.
Esto ha dado al surgimiento de una
historiografía tradicional que forma
parte del conocimiento que se entrega en
la mayoría de las universidades y por
cierto en los establecimientos
secundarios.
A modo de prueba invito al lector a
tomar cualquier texto escolar que trate
de esta materia y vera como lo que se
les entrega a los alumnos es un resumen
de la historia bíblica, ignorando los
nuevos descubrimientos e investigaciones
que tratan el tema desde una nueva
perspectiva, sin la visión sesgada antes
expuesta.
Esta nueva perspectiva, que pretendo
describir en este ensayo, tiene sus
raíces en la “Nueva Arqueología”, que
desde aproximadamente 1970 ha venido a
revolucionar la arqueología en
Palestina, gracias a un nuevo paradigma
que pone énfasis en la
multidisciplinariedad, haciendo de esta
disciplina una labor conjunta de
diversas áreas de las ciencias como la
Botánica, la zoología y la geología...
A la vez el abandono que algunos
Arqueólogos como W. G. Dever proponen
hacer del término "Arqueología bíblica"
por nuevas denominaciones tales como
“arqueología del Oriente Próximo”, o
la más acertada “arqueología sirio-palestina”,
han llevado a desconectar la labor
arqueológica propiamente tal, de las
narraciones bíblicas, dejando en claro
la total incongruencia de utilizar la
Biblia como referente en toda
investigación que se lleve en los
yacimientos del área del cercano
oriente.
Las excavaciones de los últimos veinte
años han provocado un cambio en la
arqueología de Palestina y Siria, al
entregar una visión holística de las
sociedades y culturas que se
desarrollaron, y por sobre todo, la
elaboración de nuevas interpretaciones
de áreas temáticas particulares como es
“la conquista de Canaán”
por Israel o el origen de los
israelitas.
En resumen, se
ha comprobado que la Biblia es una
redacción que no contiene un testimonio
contemporáneo de los acontecimientos que
describe y que refleja las ideas e
intereses de un grupo religioso y
político de un periodo posterior,
ya sea después de la caída de Israel
(720 a. de C.) o postexílico (587 a. de
C.).
Esta naturaleza literaria ideológica de
la Biblia ha entrado en contradicción
con los datos arqueológicos, que
rechazan su valor histórico y que el
optimismo de los arqueólogos de la
primera parte del siglo XX se ha
mostrado errado, porque como dice el
profesor Laughlin:
…”debe admitirse
que la arqueología sencillamente no ha
hecho por la Biblia lo que antiguos
colegas profesionales esperaron que
hiciese. Para un no creyente este hecho
no es particularmente problemático. Pero
para aquellos que hacen suyo el judaísmo
o la fe cristiana, el consenso que se
está desarrollando hoy en arqueología
así como en los estudios de crítica
literaria da lugar a muchas y agudas
cuestiones acerca del uso de la Biblia
como fuente de verdad religiosa”[1]
..
El título que lleva este ensayo esta
tomado del libro del Profesor John C H.
Laughlin, que como escribe, al inicio de
su introducción, “…se ocupa de la
Arqueología de campo tal y como se
practica en el Oriente Próximo,
particularmente en el moderno estado de
Israel, y de sus implicaciones a la hora
de leer y comprender la Biblia”[2].
Esta obra es una descripción sintética
pero detallada de los métodos, técnicas
y procedimientos de la actual disciplina
arqueológica. No obstante lo más
destacado es la exposición descriptiva
de Palestina desde el Neolítico hasta el
final de la edad de Hierro II (8.500–550
a. de C.) a la luz de los más recientes
descubrimientos arqueológicos y
comparando la visión de los “arqueólogos
tradicionales” (en la actualidad hay un
grupo de arqueólogos que continúan con
la tendencia de ligar todos los
descubrimientos arqueológicas con los
testimonios de los textos bíblico, el
más representativo de estos es la
arqueóloga E. Mazar[3])
con la de los “nuevos arqueólogos” ,
entre los que se encuentran los
destacados investigadores Israel
Finkelstein y Neil Asher Silberman[4]
de la Universidad de Tel Aviv y W. G.
Dever de la Universidad de Arizona.
Mi intensión en este ensayo es hacer un
resumen de las investigaciones que han
realizado los arqueólogos de esta nueva
visión, en relación con los principales
temas bíblicos como es la existencia
histórica de los patriarcas, el éxodo y
los orígenes de los Israelitas, así como
el aporte de los historiadores frente a
estos temas Tomando como referencia las
dos obras mencionadas al pie de página.
Esta primera parte esta dedicada al tema
de los patriarcas, su existencia y
vinculaciones con una ideología política
propia del siglo VIII, como es el ideal
de un Israel unificado. En la segunda
parte me dedicare a demostrar la
falsedad histórica del éxodo a través de
las últimas investigaciones así como las
diferentes tesis que se plantean para la
aparición del pueblo de Israel en la
meseta central de Palestina.
Los
Patriarcas
Hasta hace un par de décadas los
historiadores y arqueólogos bíblicos
situaban el relato de los patriarcas en
la edad del bronce Medio (2000-1550 a.
de C). Albright el precursor de esta
teoría, hacía coincidir la bajada de los
Patriarcas a Canaán desde Mesopotamia
con la migración Amorrea, colocando como
fundamento histórico las insólitas
costumbres matrimoniales y la
legislación relativa a la adquisición de
tierras, similares a las de la sociedad
mesopotámica del II milenio a. de C. De
Vaux, si bien concluyó que era imposible
dar fechas exactas para la primera
ocupación de Canaán por los patriarcas,
esta debió ocurrir en algún período de
la Edad del Bronce Medio. A. Mazar ha
comentado que el cuadro social, político
y económico que describe el génesis
concuerda con los descubrimientos
arqueológicos fechados para la edad del
Bronce Medio.
El primer quiebre que tuvo esta teoría
provino de los investigadores T. L.
Thompson J. Van Seters, quienes
cuestionaron la historicidad de los
relatos patriarcales, colocando la
redacción de estos en el período
postexílico, abriendo con ello un amplio
debate. Las primeras críticas apuntaban
a la datación e historicidad de las
narraciones, tomando en cuenta la
problemática que plantea la cronología
dada por los propios autores bíblicos.
La vida extremadamente larga de los
patriarcas; Abraham vivió 175 años[5]
, Isaac 180 años[6],
Jacob 147 años[7]
y José 110 años[8]
. Si tomamos al pie de la letra estas
longevas vidas, es imposible
conciliarlas con los datos arqueológicos
provenientes de miles de tumbas y
enterramientos datados incluso en una
fecha anterior a la fecha estimada
tradicionalmente para los patriarcas y
que sugieren que la esperanza de vida de
los habitantes del Bronce era de menos
de cincuenta años.
No obstante las críticas más
interesantes provienen de los
arqueólogos Finkelstein y Silberman.
Para estos investigadores la supuesta
migración hacia el oeste de tribus
provenientes de Mesopotamia hacia
Canaán, tal como lo expusiera Albright,
carece de fundamentos arqueológicos,
pues no hay ningún indicio que señale
que durante el Bronce medio se
produjeron masivos desplazamientos de
población desde el este con destino a
Palestina. Por otra parte la relación
que establece Albright, entre la
legislación mesopotámica y las
costumbres seguidas por los patriarcas,
es tan vaga, que puede referirse a
cualquier época. Para estos autores la
fecha de redacción del relato de los
patriarcas debería situarse hacia el
siglo VII, en base a los mismos datos
que aportan los relatos bíblicos. Un
ejemplo sería la actividad de los
ismaelitas[9]
como comerciantes caravaneros. Los
camellos medio de transporte fundamental
en el desplazamiento de personas y el
transporte de mercancías por el
desierto, no se domesticaron antes del
años 1000 a. de C. y su uso masivo como
animal de carga en el medio oriente no
se inicio sino varios siglos más tarde,
precisamente alrededor del siglo VII a.
de C., como lo confirma la datación de
los huesos de camellos adultos
encontrados en Tell Iamnia, un
importante centro Caravanero situado en
la costa meridional de Israel, entre el
Mediterraneo y Arabia. Los mismos
productos que llevaban a vender los
ismaelitas a Egipto, aparecen en los
archivos Asirios de los siglos VIII y
VII a. de C., como parte del comercio
que realizan los comerciantes árabes
bajo el control del imperio asirio. Otro
dato aportado por los mismos relatos
bíblicos es cuando Isaac encuentra a
Abimelec, rey de los Filisteos en Gerar[10].
Los filisteos, población procedente del
Egeo o de las costas del Asia Menor, se
asentaron en la costa de Canaán a partir
del siglo XII a. de C. La ciudad de
Gerar (Tell Hazor), era una aldea
insignificante durante la edad del
hierro I (1200-1000 a. de C.) hasta que
a finales del siglo VIII y comienzos del
VII a. de C. (Correspondiente a la
primera parte de la edad de Hierro IIC)
adquiere importancia como ciudad
administrativa fortificada.
La combinación de todos los elementos
anteriores, llevan a proponer a los
investigadores Finkelstein y Silberman
el siglo VIII o VII como fecha de
redacción de las historias biblicas de
los patriarcas, fecha que se confirma en
las narraciones del génesis que
describen el mapa del próximo oriente
desde los puntos de vista de los reinos
de Juda y de Israel de los siglos VIII y
VII. Estos relatos muestran una
familiaridad con los lugares de los
Imperios Asirios y Babilónicos desde el
siglo IX al VI a. de C. Por ejemplo se
menciona a Asiria con relación al rió
Tigris[11]
y a dos capitales del Imperio Nínive,
que lo fue durante el siglo VII a. de C.
y Cala, la anterior[12].
En segundo lugar, estos arqueólogos ven
en la relación que hacen los relatos
bíblicos entre Abraham y hebrón, la
ciudad más antigua de Juda, un intento
de mostrar la primacía de juda en los
tiempos más antiguos de la historia de
Israel[13].
El reino de Juda hasta el siglo VIII a.
de C., solo contaba con una población
insignificante y Jerusalem era una
pequeña ciudad del altiplano. Su aumento
demográfico se produjo después de la
destrucción del reino de Israel por los
Asirios en el año 720 a de. C.. Durante
el Siglo VIII a. de C. , Israel
desarrollo sus instituciones políticas y
se convirtió en una importante potencia
militar y comercial de la región[14].
Su destrucción y la migración de gran
parte de su población hacia Juda se
interpreto como una señal de que Dios
desde la época de los patriarcas quería
que el pueblo de Israel gobernase en
toda la tierra de Israel, siendo el
reino de Juda luego de la destrucción
del Reino de Israel la heredera natural
de los territorios israelitas. De esta
manera Juda se transforma en el centro
de la idead Panisraelita. Según
Finkelstein y Silberman la historia de
los patriarcas no es mas que una piadosa
prehistoria de Israel en la que Juda es
el centro, de esta manera las
narraciones patriarcales no son más que
un tentativo literario por redefinir la
unidad de Israel.
No hay forma de utilizar la arqueología
para confirmar la historicidad de las
narraciones patriarcales o para
establecer fechas aproximativas para los
hechos patriarcales. Como lo explica
Finkelstein:
“Casi todos los puntos de vista,
histórico, psicológico, espiritual de
los patriarcas son potentes creaciones
literarias”.
De tal forma nuestra manera de entender
estas historias debiera cambiar, pues
“si la fe de
Israel no se funda sobre la Historia,
tal fe es errónea y, por tanto, lo es
también, nuestra fe” (Vaux).
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Notas
[1]
John C. H. Laughlin,
La Arqueología y
la Biblia, pag. 23. Editorial
Crítica. Barcelona 2001.
[2]
John C. H. Laughlin, op. cit.,
pag. 9..
[3]
La Doctora Eliat
Mazar trabaja en el Instituto de
Arqueología de la Universidad
Hebrea de Jerusalén, esta
especializada en Arqueología de
Israel y Arqueología Fenicia.
Nieta del famoso Arqueólogo
israelí Benjamín Mazar
(1906-1995), quien ya dirigiera
las excavaciones en la esquina
suroeste del Monte de Templo, ha
dedicado gran parte de su tiempo
al trabajo arqueológico en la
antigua ciudad de David. La Dr.
Eliat Mazar, es miembro del
comité para la prevención de la
destrucción de antigüedades del
Monte del Templo. Sus proyectos
en curso son la publicación de
las excavaciones realizadas en
el Monte del Templo de los años
1968.1978 del profesor Benjamín
Mazar, las excavaciones de
achziv y la publicación de los
resultados de las excavaciones
realizadas en los últimos veinte
años y finalmente las
excavaciones en la antigua
ciudad de David.
[4]
La Biblia
Desenterrada: Una Visión
Arqueológica del antiguo Israel
y de los Orígenes de sus Textos
Sagrados. Israel Finkelstein y
Neil Asher Silberman. Siglo XXI
de España Editores S.A. Madrid.
2003.
[5]
“Y estos fueron
los días que vivió Abraham:
ciento setenta y cinco años. Y
exhaló el espíritu, y murió
Abraham en buena vejez, anciano
y lleno de años, y fue unido a
su pueblo”. Génesis 25, 7-8.
[6]
“Y fueron los
días de Isaac ciento ochenta
años. Y exhaló Isaac su
espíritu, y murió, y fue
recogido a su pueblo, viejo y
leno de días; y lo sepultaron
Esaú y Jacob sus hijos”. Génesis
35, 28-29.
[7]
“Y vivió Jacob en
la tierra de Egipto diecisiete
años; y fueron los días de
Jacob, los años de su vida,
ciento cuarenta y siete años”
Genesis 47, 28.
[8]
“ Y murió José a
la edad de ciento diez años; y
lo embalsamaron, y fue puesto en
un ataúd en Egipto”. Génesis
50,26.
[9]
“Y se sentaron a
comer pan; y alzando los ojos
miraron, y he aquí una compañía
de Ismaelitas que venían de
Galaad, y sus camellos traían
aromas, bálsamo y mirra, e iban
a llevarlo a Egipto”. Génesis
37, 25.
[10]
“Después hubo
hambre en la tierra, además de
la primera hambre que hubo en
los días de Abraham; y se fue
Isaac a Abimelec rey de los
filisteos, en Gerar”. Génesis
26, 1.
[11]
“Y
el nombre del tercer río es
Hidekel; éste es el que va al
oriente de Asiria. Y el cuarto
río es el Eufrates.”. Genesis 2,
14.
[12]
“De esta tierra
salió para Asiria, y edificó
Nínive, rehoboth, cala y Resén
entre Nínive y Cala, la cual es
ciudad grande”. Génesis
10,11-12.
[13]
“Abraham, pues,
removiendo su tienda, vino y
moró en el encinar de Manre, que
está en Hebrón, y edificó allí
un altar a Yahweh”. Génesis
13,17.
[14]
Gran parte de la
prosperidad económica del Reino
de Israel se debió a la
producción y comercialización
del aceite de oliva hacia los
países del mediterráneo
oriental; la necesidad de los
Asirios de controlar este
importante trafico los llevó a
invadir el Reino de Israel para
obtener el control de la
producción y comercialización de
este preciado producto para las
economías de la antigüedad.
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