|
Fernando Villegas: ni solo, ni mal acompañado
Lo primero: No. No existe la "homofobia" Es una construcción semántica que persigue exclusivamente categorizar negativamente a quienes rechazan las conductas sexualmente desviadas. Nada más. No es una enfermedad. No es una definición psicológica. Lo anterior se explica así: supongamos que yo, o usted, tenemos miedo a los espacios públicos, abiertos, amplios. Eso se llama agorafobia, y está perfectamente descrita en la literatura clínica. Igual la aracnofobia, la entomofobia, la claustrofobia, etc.
Estos trastornos son
enfermedades, y de ese modo se tratan, ya que inhiben o limitan
determinadas capacidades de la persona. Por ello, existen terapias de
corriente aplicación que permiten superar estos miedos extremos. Por eso, ¡no comulgue con ruedas de carretas!: si a usted no le agradan los homosexuales no es "homofóbico". Eso no existe. Usted simplemente es una persona sexualmente normal, como la gran mayoría del país. Por eso, Villegas no está solo, ni tampoco mal acompañado: Diputado UDI Iván Moreira: Al considerar a los homosexuales en el espacio político "se tiende a legalizar conductas anormales, inmorales y antinaturales (...) Reivindicaciones como poder casarse, adoptar hijos, tener derechos a subsidios estatales para costearse supuestos cambios se sexo y poder impartir educación en jardines infantiles son inaceptables". Presidente de la Alianza Nacional Cristiana, Abraham Larrondo: "Para mí habría que dictar una norma jurídica que deje claramente establecido que un homosexual no puede aspirar a cargos de elección democrática. Desde nuestro punto de vista, resulta insostenible que presenten su vida como un ejemplo". Diputado RN Maximiano Errázuriz: "Es un peligro para la sociedad y la familia difundir antivalores de personas homosexuales". Presidente Acción Familia, Juan Antonio Montes: "Un ladrón tiene derechos en cuanto chilenos, en cuanto hombre, en cuanto padre de familia, pero no en cuanto a ladrón. Con el homosexual es lo mismo. El no puede tener derechos en cuanto homosexual". Presidente del club Universidad de Chile, doctor René Orozco: "no quiero un internado de homosexuales porque me gusta tener varones (..) No quiero dramas con los gays, pero si tanto alegan que creen una liga pelotera, la cual debería tener reglas distintas a las de los hombres. Me imagino, por ejemplo, que estaría prohibido marcar por atrás o empujar". Escritor Enrique Lafourcade: "Los gays están cada día más alegres y simpáticos. Se disfrazan de Blanca Nieves y de Madonna, de Reina de Inglaterra y de Greta Garbo. Los más viejos y feos se disfrazan de Celia Cruz y se ponen unos enormes tacos agujas". Lafourcade calificó además la participación de homosexuales en marchas contra el Sida como el "accionar de Sísifo porque por una parte ayudan a extender el Sida y por la otra buscan cómo terminarlo". Cardenal Jorge Medina: "La ordenación al diaconato o al presbítero de hombres homosexuales o con tendencia homosexual es absolutamente desaconsejable e imprudente. Una persona homosexual o con tendencias homosexuales no está capacitada para recibir el sacramento de la ordenación sagrada". Cardenal y arzobispo de Santiago Francisco Javier Errázuriz: Los homosexuales "sufren de compulsión sexual por ello es desaconsejable que sean sacerdotes". Abogado del OpusDei Andrés Echeverría: "Es evidente que sin ser homofóbico, sino sólo constatando un hecho sociocultural, nadie o casi nadie, se siente enaltecido por ser relacionado con la homosexualidad. En general, socialmente constituye una afrenta o al menos un motivo de burla, que se cuestione o se ponga en duda la feminidad o masculinidad de una persona". |