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Mutatis Mutandi Por Alexis López La Naturaleza es
Económica:
Sin embargo, hasta ahora ello no se ha reflejado en una verdadera mutación de la especie hacia algo nuevo. Aquí y allá, de pronto, aparecen mutantes que manifiestan especiales cualidades físicas, mentales o metabólicas, las cuales no obstante, son un pálido reflejo de las potencialidades materiales de la especie. En la mentalidad retrógrada, involutiva, del materialismo, estos cambios son deseables, y de hecho se desea controlarlos. Manipulación genética, bioingeniería, proyecto genoma, y otros muchos conceptos novedosos, ocultan una muy determinada ideología y propósitos. Se desea dirigir la evolución humana. Determinarla. Conducirla. Gobernarla. Se desea generar nuevas especies con capacidades hasta ahora impensadas, o bien, claramente deseables para un mercado que verá su hora de mayor gloria con el primer humano clonado, al que seguirán sin duda, los primeros humanos transgénicos, los primeros ciborg, hasta la primera especie definitivamente no humana surgida de la manipulación a propósito de nuestro patrón genético. Y sutil o abiertamente, ya se nos está preparando para estos cambios. X-Men, el cómic creado por Stan Lee hace ya 40 años, propone un futuro no demasiado lejano, en el cual los Mutantes vivirán entre nosotros, planteando una contienda entre la tolerancia y la aceptación, versus la intolerancia y la negación, bien camuflada bajo el eufemismo de “miedo a lo desconocido”. Allí el espectador asume una posición favorable a los mutantes, que no sólo son “diferentes”, sino que incluso pueden ser malvados –esto es, malvados respecto a los humanos normales-, como Magneto, uno más de los millones de ex prisioneros de Campos de Concentración Nazis que sobrevivieron a dicha exigencia de Guerra. Magneto representa una postura radical a favor de los Mutantes: en la primera película desea que todos los líderes mundiales se transformen en mutantes para que así ellos puedan dominar el planeta. Por su parte, el profesor Charles Xavier –un mutante “bueno”-, sueña con un mundo tolerante y justo, donde mutantes y humanos “normales” convivan y se apoyen mutuamente. Ambos mutantes y sus respectivos seguidores, se enfrentan. Magneto pierde y queda encerrado. Los humanos –al menos sus líderes-, seguirán siendo sólo humanos. Sin embargo en la segunda película, por estrenarse en nuestro país, todos los mutantes –“buenos” y “malos”-, se ven enfrentados a un enemigo común: un humano que está dispuesto y cuenta con los medios necesarios para destruirlos. Así, Xavier y Magneto deben unir fuerzas contra esta nueva amenaza. De esta forma, la serie resume un futuro potencial, que también ha sido analizado por otras producciones menos notorias, aunque igualmente ideologizadas, como Blade Runner y sus “replicantes”. Pero, de ser factible, ¿cómo sería realmente un mundo con mutantes viviendo en él? Veamos lo que nos dice la biología, y lo que confirma la evolución. Las mutaciones fueron señaladas como factores evolutivos por Hugo de Vries entre 1848 y 1935, en su teoría de las mutaciones discontinuas. El apreció que generación tras generación aparecen –eventualmente- cambios que no son atribuibles directamente a la herencia. Son azarosos y mayoritariamente, no son adaptativos, es decir, las mutaciones generalmente resultan dañinas para el organismo y este muere antes de reproducirse. Muchas de estas mutaciones son producidas por factores ambientales, como la contaminación o la radiación, y en general, significan la muerte. Sin embargo, cada cierto tiempo aparece una mutación que puede ser inocua e incluso favorable. Así, el mutante tiene oportunidad de sobrevivir, e incluso, si es posible, de transmitir la variación a su descendencia. En este sentido, todos los seres humanos actuales poseen determinados aspectos genéticos que pueden haber sido resultado de mutaciones muy antiguas. Así, ¡todos tenemos algo de mutantes! Sin embargo, la magnitud de las mutaciones a las que se nos quiere acostumbrar supera con creces estos pequeños cambios acumulativos que la evolución ha integrado a nuestro acervo genético. ¿Cómo podrían producirse estas mutaciones “masivas” entonces? La única forma real en la actualidad es a través de la manipulación genética. Y no necesariamente se requiere que los resultados –por ahora- sean capaces de lanzar rayos por los ojos, o controlar el clima… Los primeros mutantes verdaderos en este sentido serán más sutiles: tendrán que ver con seres humanos a los cuales se les haya agregado características específicas de otras especies: es decir, humanos transgénicos. Por cierto, ya hay transgénicos entre las vacas, los pollos, los tomates, y un sinnúmero de otros “productos” que están a su disposición en cualquier supermercado y que seguramente –si vive en una ciudad más o menos “desarrollada”, ya habrá degustado muchas veces. Así también llegarán, más temprano que tarde –pese a los engaños de la Secta Raeliana-, los primeros humanos clonados. No serán “mutantes” en sentido estricto… bueno, tampoco serán “humanos” en sentido estricto, pero ellos serán seguramente los primeros “humanillos de indias” con los cuales se experimentará la potencialidad de mutaciones masivas. Así, es posible que muy luego nos encontremos con un ejemplar similar a los de X-Men. Tal vez un clon con genes del ojo de un águila, que sea capaz de leer “El Mercurio” desde una cuadra de distancia, y cuyos hijos adquirieran también la “mutación” (es decir, que no fuera un híbrido). Otro tipo factible a corto plazo podría ser uno con mayor cantidad de glóbulos rojos que cualquiera de los habitantes andinos, capaz de subir trotando el Everest y bailar un merengue en la cima. En fin, podemos especular casi sin límite. ¿Sería esto el fin de la humanidad? ¿habría una guerra con los mutantes? La verdad es que da lo mismo. Visto en esta perspectiva, que es la perspectiva del materialismo, estas mutaciones serían “fenomenales”, todo un “desarrollo”, y una evidente muestra del “progreso” de la humanidad. ¿A quién se le va a ocurrir perseguir o discriminar a estos prodigios? ¿Quién sería tan racista –perdón-, “especialista”, para estar atacando a estos súper humanos? Además, después de unas 10 o 20 “X-Men”, estaremos tan acostumbrados a ver mutantes, que cuando nos anuncien que se fabricó el primero, apuesto que no nos vamos ni a inmutar: será tan novedoso como llegar a la Luna. La pregunta, sin embargo, no tiene que ver con nuestra posible reacción. La verdadera cuestión que debemos preguntarnos es: ¿esto significa que la humanidad habrá evolucionado? Pues bien, la respuesta es simple: NO. La humanidad no habrá evolucionado nada. Ni un milímetro… ni un palmo. Nada. Somos humanos no porque tengamos 5 dedos en cada extremidad o caminemos en dos pies. Somos Seres Humanos porque ocupamos un determinado nicho ecológico en el planeta: somos la única especie racionalmente consciente que evoluciona culturalmente: a ello podemos, si queremos, llamarle espíritu. Eso es lo único que nos hace humanos. Así que podrán fabricarse miles de mutantes a medida, listos para las demandas de consumo del mercado, y ni por asomo, ni por si acaso, dejarán de ser simplemente humanos. La verdadera evolución de la humanidad no está determinada por variaciones de sus capacidades materiales, es decir, físicas. La verdadera evolución de la humanidad sólo es posible –y está limitada- en el plano de la conciencia. Dicho de otro modo, ¿tiene importancia que usted sea capaz de mirar a través de las paredes con Rayos X, si en la práctica seguirá siendo un pedazo de idiota egoísta, consumista, banal, hipócrita y patético como millones de otros cuya única diferencia es que no pueden mirar los huesos de la vecina a través de su carne? La naturaleza es económica: tiende a favorecer un cambio de especie –algo relativamente simple-, que uno de conciencia: algo extraordinariamente difícil. Por ello, los verdaderos mutantes no tienen nada que ver con “poderes especiales”. Se trata de humanos que habrán superado la actual etapa de conciencia de la humanidad, que verdaderamente estarán más allá de lo humano. Que en serio serán “superhombres”. Para ello no se necesitan estructuras materiales: no será el “mercado” el que motive su aparición. Todo lo contrario. Nacerán y están naciendo como niños comunes y corrientes, que serán educados y criados en el espíritu de una nueva civilización, de una nueva humanidad, de un nuevo ser humano, y que mutarán más allá de todo límite material, más allá de todo materialismo. ¿Adivina ahora quienes son los verdaderos mutantes? Mutatis mutandi. |