Usted podría generar toda la
electricidad que necesita para vivir... y vender la que no ocupe
Política Energética - Política
Ecológica
Por Alexis López Tapia

El
crecimiento y desarrollo de Chile no es sostenible ni sustentable a
mediano plazo, dadas las actuales condiciones y decisiones en
políticas energéticas y en políticas ecológicas.
Por una parte, el lobby internacional que ha
venido efectuando el empresario norteamericano Douglas Tompkins,
particularmente en el caso de las proyectadas –y aparentemente ya
decididas- Centrales Hidroeléctricas en Aysén, implica una situación
que se volverá cada vez más relevante en el futuro cercano,
afectando la toma de decisiones respecto a nuestro crecimiento
económico y nuestro desarrollo social.
En efecto, mientras los países desarrollados
están avanzando decididamente hacia la formulación de ecopolíticas
energéticas, Chile parece condenado a la dependencia energética de
los hidrocarburos, y a la generación de electricidad cara: la
hidroeléctrica, la termoeléctrica, la nuclear, o todas ellas a la
vez.
Ello implica que en algún momento, nuestras exportaciones serán
gravadas en los países de destino, con “impuestos verdes”, que se
nos aplicarán básicamente por la contaminación y emisiones de CO2
que supone actualmente su producción.
A mayor abundamiento, el país perderá
competitividad progresivamente, ya que -como hemos señalado en otro
artículo (¿De
qué vivimos… de qué viviremos?)-, el modelo exportador chileno
no es viable ni sostenible a largo plazo, pues implica el
agotamiento de recursos no renovables y de recursos renovables sobre
explotados.
Hay
entonces, una aparente pugna entre la política energética y la
política ecológica que lleva adelante el país, pugna que se ve
magnificada y proyectada al extranjero, por acciones como las que
llevan a cabo los ambientalistas.
Frente a
este escenario, los gobiernos de la Concertación y la clase política
en general, se han mostrado completamente incapaces de conciliar
estos aspectos inherentes a cualquier proyección en el tiempo del
país. Y más importante, no están anticipándose a los problemas a los
que nos veremos enfrentados a corto plazo.
El sitio Web de la
Comisión Nacional de Energía (CNE) informa que esta comisión
“lleva a cabo distintas
acciones para el desarrollo de una política integral que,
promueva la
utilización de energías renovables no convencionales, y haga
especial énfasis en los programas de ahorro y uso eficiente de
energía”.
Sin embargo, una de las medidas más importantes
para la promoción y el
desarrollo de una política efectiva en energías renovables no
convencionales, esto es,
una
legislación que permita, financie e incentive la
generación
doméstica particular de energía, ni siquiera está en proyecto, y que
sepamos ningún parlamentario la está proponiendo.
De este modo, actualmente la generación de
energía eléctrica está concentrada en 31 empresas, 5 empresas
Transmisoras, y 34 empresas Distribuidoras,
que en la práctica
constituyen un todo único que monopoliza la producción y venta
de este recurso.
Esto
significa que aunque usted realice una inversión en –por ejemplo-,
producción de energía solar para uso doméstico, y esta genere
excedentes, no puede venderlos a las distribuidoras y estas no
tienen obligación de comprárselo.
Adicionalmente, no tiene acceso a créditos blandos Estatales o
Privados para realizar la inversión necesaria, y probablemente, si
lo intenta hacer, podría no contar con los permisos necesarios para
llevarlo a cabo legalmente, ya que no hay una legislación y
reglamento específico al respecto.
De hecho, la recién publicada
Ley Nº 20.257, del 1 de
Abril pasado, introdujo modificaciones a la Ley General de Servicios
Eléctricos respecto de la generación de energía eléctrica con
fuentes de energía renovables no convencionales.
Sin
embargo, en ella nada se señala respecto a la generación doméstica.
En la práctica, esta la Ley refuerza –o fuerza-
el monopolio del sector eléctrico, ya que en la práctica lo obliga a
generar el 10% anual por medios renovables no convencionales, como
biomasa, hidráulica, geotérmica, solar, eólica, de mareas y otras.
Entonces,
si bien esta Ley obligará a la creación de centrales energéticas
renovables no convencionales, la riqueza seguirá concentrándose en
las grandes transnacionales de la energía.
Para que
usted se haga una idea de lo que significa –por ejemplo- utilizar
paneles de energía solar en su techo, basta saber que el actual
Sistema Interconectado genera unos 50.000 gigawats-hora (GWh).
Cuando es expuesta a luz solar directa, una celda
fotovoltaica de Silicio de
6cm de diámetro puede producir una corriente de alrededor
0,5 amperios a 0,5 voltios,
equivalente a un promedio de
90 W/m².
Cuán eficiente es una célula solar depende del
porcentaje de energía solar que sea trasformada en energía
eléctrica. De este modo un rendimiento del 10% significa que un 10%
de la energía es transformada en electricidad.
Cabe señalar que el rendimiento en las celdas más
modernas, con varias multicapas de arseniuro de galio sobre obleas
de germanio, ha aumentado hasta llegar al
40,7%.

Esto
significa que el techo de una vivienda social, de unos 40 m2, puede
llegar a generar unos 130 W/m2.
De hecho,
en Internet se puede calcular
que en Pamplona –España- un tejado de 40 m2 produce un ingreso anual
de 2.800 €uros ($ 2.034.301) durante 25 años. Esto equivale a una
rentabilidad media del 11% respecto a la inversión realizada.
Un
Kilómetro cuadrado de paneles solares genera unos 9 millones
de Watts, es decir 9 MW/Km2. En el mismo ejemplo anterior, en
Pamplona, 1000 m2 – 1
Kilómetro cuadrado- de tejados orientados al sur podrían producir un
ingreso anual de 70.000 €uros
($ 50.857.529) durante
25 años.
Pues
bien, la superficie de Santiago es de unos 980 Km2.
Si sólo
el 50% de la superficie de la ciudad –es decir, 490 Km2- tuviera
paneles solares, Santiago generaría a lo menos 4.500.000.000 Watts/Km2,
es decir, 4,5 Gigawatts/Km2.
Y si calculamos nuevamente de acuerdo a Pamplona
–donde sí se puede vender
esa energía a las distribuidoras-, anualmente la ciudad
generaría y ahorraría unos $
24.929.009.210, es decir,
casi 55 millones de dólares
anuales.
O sea, si
usted vive en una vivienda social, al instalar paneles solares
simplemente se olvidará de pagar la electricidad, porque la generará
usted mismo… y con excedentes.
Pero para
que esto ocurra, es necesario que nuestros políticos legislen para
que usted pueda acceder al Crédito necesario para realizar la
instalación, creen las normas y regulaciones, y especialmente,
aprueben una Ley para que las Compañías eléctricas deban
comprarle el excedente de electricidad que genere.
Mientras
eso no ocurra, ni usted, ni yo ni nadie podrá disfrutar de energía
eléctrica limpia, libre y económica en Chile.
Y
mientras eso no ocurra, dependeremos inevitablemente de que se
construyan Centrales Hidroeléctricas como las de Aysén, porque –le
guste o no a Douglas Tompkins- la enorme mayoría de los Chilenos no
recibe 12 Millones de dólares del extranjero para, entre otras
cosas, pagar la luz.
En Chile
podemos hacer una verdadera Ecopolítica Energética.
No
necesitamos que ningún gringo nos venga a enseñar a cuidar lo que es
nuestro.
Lo que sí
necesitamos, urgentemente, son chilenos que de verdad hagan una
Política a favor de Chile, de todos los chilenos, y no de las
transnacionales.
Y para que eso
pase, Usted, yo y todos nosotros debemos comprender que nuestro
primer deber, es tomar conciencia de nuestro poder para cambiar las
cosas.