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Aquí
están los que se supone que no están ni allí
De la era Precibernética a la
Ciber (R) Evolución Socialista Nacional
Por Alexis López Tapia
Julio de 2006

Los políticos ciber prehistóricos
Desde
la publicación de
“T.A.Z.”
The Temporary Autonomous Zone, Ontological Anarchy, Poetic
Terrorism, en 1985, por el escritor sufí y
“anarquista ontológico”
Hakim Bey, han pasado ya 22 años.
Considerado el Padre ideológico de los
hackers y los
ciberpunks, el “Señor
Juez” -significado del seudónimo de Peter Lambor Wilson, en turco-,
profetizó en su obra surgimiento de las denominadas
“Zonas Temporalmente
Autónomas” o “TAZ”, espacios virtuales fuera del alcance del
Estado, la censura y la coerción, y concebidos como una verdadera
Mitopoiesis, relatos recursivos de sí mismos.
Wilson se sitúa en un ámbito ideológico complejo. Su
“anarquismo ontológico”
tiene base tanto en René Guénon -que también abrazó el sufismo- como
en Gabriele D'Annunzio, y se acerca a veces y no sólo en
referencias, a Mircea Eliade e incluso al propio Julius Evola, el
teórico más importante del fascismo italiano, pese a que él mismo
nunca fue fascista.
Esto último no es del todo extraño, si se considera que los
Movimientos Nacionales de la primera mitad del Siglo XX, fueron -y
siguen siendo- los únicos experimentos políticos verdaderamente
propios de la Modernidad, completamente “Modernos”, al punto de que
una de sus muchas expresiones en el arte fue el “Futurismo”.
Por eso no es de extrañar que la característica más relevante de la
tesis de las T.A.Z., fuera la capacidad del autor de prever el
actual desarrollo de Internet con mucha antelación: una verdadera
precognición.
En efecto, Hakim Bey no sólo es un precursor del concepto de
“ciberespacio”, sino que su tesis adelantó la existencia de la
propia Internet 2.0, edad en la que actualmente nos encontramos.
Frente a esto, vale la pena preguntarnos, ¿qué ha sido del
desarrollo de la Política –y de los propios políticos, en los 22
años transcurridos desde la publicación de ese profético libro?
Para comenzar a respondernos, vamos a situarnos únicamente en la
realidad de Chile –que conocemos-, pese a que posiblemente nuestro
análisis es exportable a casi toda América del Sur, e incluso a
buena parte del resto del planeta.
La primera constatación que surge, es que la Política chilena, y en
particular la enorme mayoría de los políticos “profesionales” del
país, son verdaderos dinosaurios: especies prehistóricas –pre
cibernéticas-, en avanzado estado de extinción.
Ello no es sólo producto de su edad cronológica –la media de
nuestros políticos se empina bastante más allá de los 50-, sino
particularmente de su edad mental… en términos tecnológicos al
menos.
En su gran mayoría, los actuales políticos pertenecen a la
generación del segundo cuarto del Siglo XX, y por ende,
comparativamente, nacieron a la vida política en el Paleolítico
Inferior del actual mundo cibernético.
De hecho,
Patricio Aylwin,
el primer presidente del llamado “Retorno a la Democracia”, es un
verdadero Pithecantropus
tecnológico respecto del Homo
ciberneticus: nació en 1918, cuando ni siquiera existía la
Televisión, y ya había cumplido más de medio siglo de edad cuando
Neil Amstrong dio ese
“pequeño paso para el hombre” que fue un
“gran salto para la
humanidad”.
Casi contemporáneo de él es
Andrés Zaldívar,
-algo así como un Homo
erectus- que nació en 1936, apenas un año antes de que
comenzaran las primeras transmisiones regulares de Televisión
electrónica en Francia.
Un año después, en 1938, llegaría a ese lejano mundo precibernético
Ricardo Lagos –al
nivel del Homo
neanderthaliensis-, que ya tenía 10 años cuando se inventó el
Transistor, equivalente en su época a las herramientas del período
Musteriense.
Ya en pleno Neolítico
cibernético, 1942, nacería
Eduardo Frei Ruiz-Tagle,
-equiparable al Cromagnon-
tres años antes de que Hiroshima y Nagasaki iniciaran de manera
macabra el período contemporáneo.
Al inicio de la edad del bronce cibernética, 1951, llegaría al mundo
Michelle Bachelet,
que ya tenía treinta años cuando el Transbordador Columbia despegó
por primera vez.
Tres años después del nacimiento de nuestra la actual mandataria,
IBM fabricaría su primera computadora a escala industrial, la IBM
650, que tenía lector de tarjetas perforadas, pesaba 900 kilos, y
costaba medio millón de dólares de la época.
De este modo, sólo en 1958, con la aparición de la segunda
generación de computadores –que tenían transistores en vez de tubos
de vacío-, comenzamos a entrar en la Era Cibernética propiamente
tal.
En 1975, con la aparición del Altair 8800, comienza el período del
microcomputador personal, y dos años después se estrena “La Guerra
de las Galaxias: una nueva esperanza”: ha nacido la posmodernidad y
el mundo cibernético despunta en el horizonte.
En 1983, la separación de Arpanet de la red militar que la originó,
da nacimiento a Internet: el Ciberespacio comienza a formarse desde
Big Bang genético del código html.
En 1989, la caída del Muro de Berlín sepulta definitivamente la
utopía marxista: es el fin de la era glacial de la guerra fría,
donde prosperaron los Neandertales de nuestra política, hoy a punto
de extinguirse.
Desde entonces, estos seres Pre cibernéticos nos han venido
rigiendo, bajo normas y conceptos heredados de la edad del hielo
tecnológico -del mundo de la Guerra Fría-, y por ende,
ideológicamente tan determinados como nuestros ancestros en la etapa
de la evolución puramente biológica de la especie…
Incapaces de adaptarse y evolucionar hacia nuevos estadios, sus
restos conceptuales terminarán sepultados bajo yotabites (1024)
de ciber sedimentos, para quizás ser redescubiertos en un lejano
futuro por ciberarqueólogos, y expuestos en museos virtuales como
intentos fallidos de evolución cibercultural.
En síntesis, la gran mayoría de ellos, nacieron mucho, pero mucho
antes de la aparición del Atari o del Apple II, y por cierto, de la
aparición de Windows 1.0 en 1985, algo que pronto será simplemente
incompresible para los primeros bebés
Homo ciberneticus que hoy
están naciendo.
En 2005 -veinte años cronológicos desde entonces, verdaderos
milenios en términos
tecnológicos-, la cantidad de usuarios de Internet con conexión de
Banda Ancha superó a los de modem, y los celulares a los teléfonos
de red fija en la mayoría de los países desarrollados, e incluso en
el lejano Chile.
Bienvenidos a la Era Cibernética.
El Ciber Big Bang
En
1965, la Revista Electronics
publicó un documento elaborado por el ingeniero Gordon Moore, en el
cual sostenía que la complejidad de los circuitos integrados se
duplicaría cada año.
Moore actualizó su predicción –hoy llamada la “Ley de Moore”- en
1975 para señalar que el número de transistores en un chip se
duplicaría cada dos años. Esto se cumplió hasta hace un par de años
y actualmente se ha superado.
En 2004, la industria de los semiconductores produjo más
transistores -y a un costo más bajo- que la producción mundial de
granos de arroz, según la Asociación de la Industria de
Semiconductores.
Moore solía estimar que el número de transistores vendidos en un año
era igual al número de hormigas en el mundo, pero ya para el 2003,
la industria producía cerca de 10.000.000.000.000.000.000 (1018)
transistores, y cada hormiga habría tenido que cargar 100
transistores a cuestas para conservar la precisión de esta analogía.
En 1978, un vuelo comercial entre Nueva York y París costaba cerca
de 900 dólares y tomaba 7 horas. Si la aeronáutica avanzara con los
mismos principios de la “Ley de Moore”, -es decir, de la forma en
que ha operado la industria de los semiconductores desde 1978-, ese
vuelo hoy debería costar cerca de un centavo de dólar, y tendría que
tardar menos de 1 segundo en realizarse.
Últimamente la “Ley” ha vuelto a ser examinada: actualmente el poder
de los computadores se duplica cada 18 meses, por lo que en diez
años aumenta aproximadamente en cien veces.
En memoria la capacidad se duplica cada 12 meses, multiplicándose
por mil en diez años.
Y el ancho de banda se duplica cada nueve meses, con lo que se
calcula que en una década la capacidad de bajar los costos de
transmisión se multiplicará por diez mil.
En 1996, sólo 48 millones de personas utilizaban rutinariamente la
red. La WWW era un bebé que acababa de cumplir dos años de edad.
Desde entonces, el crecimiento de cibernautas ha sido enorme. Según
la Internet World Stats,
en 2007, la cantidad de usuarios conectados a Internet llegó a 1.244
millones a nivel mundial, con un crecimiento del 245% en 7 años.
Para el año 2010, se estima que se incorporarán otros 500 millones
de usuarios adicionales.
Actualmente, Internet incluye aproximadamente 5000 redes en todo el
mundo, y más de 100 protocolos distintos basados en TCP/IP, que se
configura como el protocolo universal. A nivel empresarial e incluso
doméstico, la tendencia actual es el reemplazo de los pares de cobre
telefónicos por fibra óptica.
A las anteriores, se suman día a día miles de nuevas conexiones WiFi
-muchas de ellas completamente gratuitas-, que pronto serán
reemplazadas por redes WiMax que alcanzan hasta 48 kilómetros de
radio a 70 Mbps, permitiendo el acceso inalámbrico de millones de
nuevos usuarios en todo el mundo.
Otro tanto ha ocurrido con la información disponible en el
ciberespacio: Según el informe de EMC e IDC
“La expansión del Universo
Digital: un pronóstico de crecimiento mundial de la información
hasta el año 2010”, en el año 2006, el universo digital alcanzó
la dimensión de 161.000 millones de gigabites (161 exabites).
Este universo equivale aproximadamente a 3 millones de veces la
cantidad total de libros escritos en toda la historia de la
humanidad, o el equivalente a 12 pilas de libros, cada una de ellas
elevándose a 150 millones de kilómetros de la Tierra hacia el Sol.
El estudio proyecta un crecimiento de hasta seis veces en la
cantidad de la información copiada y creada hasta el 2010,
alcanzando la cifra de 988 exabytes, un crecimiento anual compuesto
del 57%.
En el ciberespacio, las imágenes capturadas por los más de mil
millones de dispositivos ópticos existentes, desde cámaras
digitales, celulares, escáneres médicos y documentales,
videograbadoras y cámaras de seguridad, constituyen la mayor porción
de cibermateria del universo digital.
En el 2006, la cantidad de imágenes capturadas por cámaras digitales
superaron los 150 mil millones, y las de teléfonos celulares
alcanzaron 100 mil millones. Para el año 2010, el estudio proyecta
que la captura de imágenes por estas y otras tecnologías alcanzará
globalmente 500 mil millones de imágenes en la red.
Entre 1998 y el 2006, las direcciones de correo electrónico a nivel
mundial crecieron de 253 a 1.600 millones. En ese mismo período, la
cantidad de emails enviados creció a una tasa tres veces mayor que
las personas que utilizan el email. En 2006 el tráfico unilateral de
emails –incluyendo el spam-, alcanzó los 6 exabytes. Del mismo modo,
se estima que el 2010 existirán 250 millones de cuentas de mensajes
instantáneos.
Más del 95 % del universo digital se compone de datos no
estructurados. En las organizaciones, los datos no estructurados
comprenden más del 80% de toda la información disponible, y menos
del 10% de la información está clasificada o valorada.
En 2004, Tim O’Reilly acuñó el término Web 2.0, para referirse a la
segunda generación de la Web, basada fundamentalmente en las
comunidades de usuarios, y una enorme nueva gama de servicios: redes
sociales como facebook; blogs; fotologs; wikis; videowebs como
youtube; podcast; mapas virtuales 3D; centros de compra, venta y
emplo; redes peer to peer
como Emule; telefonía IP como Skype, correo web, grupos de acción, e
incluso verdaderas vidas virtuales como Second Life.
De este modo, superando con
creces las mayores expectativas de Hakim Bey, las T.A.Z. son
actualmente un hecho empírico, no una teoría.
Dinosaurios en el Ciberespacio
En
un día laboral típico, suelo hablar vía Skype con amigos en
Australia, la India, España, Perú, Bolivia o Argentina –por
mencionar los más habituales-, hago una videollamada a mi hermano en
EE.UU., y chateo con una media de 20 personas vía Messenger. Recibo
emails de las más diversas fuentes –deseados o no-, reviso noticias
a las que estoy suscrito vía RSS o email; agendo reuniones para la
semana; hojeo la mayoría de los diarios nacionales y visito las
principales agencias internacionales; contesto mensajes en el muro
de Facebook -donde también me reencuentro con amigos que
personalmente no veo hace años-, busco videos por tema en Youtube;
reviso blogs, fotologs y wikis de amigos y trabajo en mis propias
Webs –ya demasiado numerosas-, mientras veo
Discovery,
National Geographic o
History Channel en la
pantalla secundaria del PC.
A un lado, en el Notebook, respondo correos comerciales, me entero
del pronóstico del tiempo para la semana en el gadget de foreca, y
-para relajarme- juego un partido de Go con alguno de los miles de
jugadores de todo el mundo, mientras escribo un artículo como este,
desarrollo una nueva solución, creo un dibujo o una presentación.
De este modo, tres pantallas, dos teclados y un cable, me brindan
acceso instantáneo y expedito a una vida social, familiar, cultural,
política, económica e incluso emocional, a la que de otro modo
simplemente no tendría ninguna posibilidad de acceder.
Y, en sentido inverso, más de 260 mil personas han podido leer esta
Revista, varios miles más han escuchado mis programas de radio,
revisado fotografías, copiado, criticado y citado artículos, o
aprendido algo nuevo en la Academia, por señalar solo algunos de
estos medios de feedback.
Lo que comento no es una exageración, simplemente es un hecho. Y en
mayor o menor medida, la mayoría de las personas con quienes me
relaciono diariamente –de mi generación de los ’80, muchos más de
los ’90 e incluso algunos de los primeros
Homo ciberneticus de este
Siglo -, también pasan una parte importante de su tiempo en la red:
en los hechos, parte de su vida se desarrolla –literalmente-
en el ciberespacio, y como hemos visto, esta tendencia va en aumento
exponencial.
Las constataciones que hemos venido señalando implican una certeza
evidente: si hoy en día un niño no tiene acceso a un computador -y a
través de él a Internet-, estará condenado a vivir en las mismas
condiciones tecnológicas que habría tenido un hombre del
paleolítico, trasladado de pronto a la Edad Media. Y ciertamente la
comparación se queda corta.
Hoy en Chile la gran mayoría de la población es urbana, y por ende,
la mayoría de los niños que están naciendo desarrollarán sus vidas
en este ambiente.
Eso impone un criterio básico a la hora de definir las habilidades
necesarias para la subsistencia de cualquier persona: ya no se trata
tan solo de las capacidades físicas –indispensables, por ejemplo, en
la vida rural- , independientemente del nivel cultural.
Esas habilidades hoy, se tratan básicamente de dominio de las
tecnologías de la información. Esta es la verdadera “Guerra del
Fuego” de la Era Cibernética.
Adicionalmente, la ciudad en el Siglo XXI se transformará -más
temprano que tarde-, en una
extensión física de la realidad virtual: la posibilidad de
trabajar desde el hogar, el acceso a bienes y servicios a través de
la red, y la orientación de nuestra economía hacia los Servicios,
implica que cada día más chilenos deberán
vivir laboralmente en la
red, ya sea en intranets corporativas,
call centers, conectados
a distancia, o desde sus propios hogares.
Por ello, la interacción con el entorno social, económico, político
y cultural, se realizará cada vez en mayor medida desde el
ciberespacio, y a partir de él, en los espacios públicos físicos.
Lo anterior fue un fenómeno claramente visible en 2006, cuando la
Revolución Pingüina fue coordinada, informada y sostenida
exitosamente a través de medios digitales: desde cientos blogs y
fotologs hasta coordinación vía Messenger, mensajes de texto vía
SMS, fotografías y videos capturados y enviados desde miles de
celulares.
Si en vez de una protesta se hubiese tratado de una guerra, los
pingüinos llevaron lejos la delantera en Comando, Control y
Comunicaciones sobre el Gobierno, e incluso, en muchas ocasiones,
sobre las propias capacidades tecnológicas de las fuerzas de Orden y
Seguridad.
Y esto fue sólo un síntoma de lo que está ocurriendo con nuestros
Ciber Estudiantes, los que muy pronto serán Ciber Ciudadanos del
país y del mundo digital.
Hay una verdadera (R) Evolución -secreta y a la vez completamente
pública-, que está naciendo a la luz deslumbrante de las tecnologías
de la información: se siente
en la tierra virtual, se huele en el aire digital.
Frente a ella, la enorme mayoría de los actuales políticos son y
actúan como verdaderos Dinosaurios en el Ciberespacio de cristal:
demasiado torpes, demasiado pesados, demasiado lentos y demasiado
dependientes de las viejas formas de energía, dominio y
comunicación, frente a los modernos mamíferos cibernéticos,
pequeños, ágiles, móviles, multidimensionales, multifocales,
diacrónicos y sincrónicos, dispersos, diversos, desligados y –al
mismo tiempo- múltiple y permanentemente conectados.
Y es por eso que cuando uno de estos pequeños mamíferos
cibernéticos, ve a un dinosaurio parlamentario utilizando internet
para mirar modelos semidesnudas en pleno hemiciclo, la sonrisa que
le surge no es precisamente de desdén, sino del más profundo,
auténtico y total desprecio.
Desprecio, claro, porque supuestamente los parlamentarios no están
allí para hacer voyeurismo virtual… y doble desprecio, porque si se
trata de mirar modelos hermosas en serio, un joven cibernauta jamás
iría a un indigno sitio de farándula y siliconas: le basta con
entrar a Metart.
Frente a casos como el mencionado –para no nombrar a otros que
apenas saben usar un mouse-,
debemos reconocer que en Chile hay algunos políticos que sí saben, o
a lo menos presienten la (R) Evolución que se aproxima… son como
esos protagonistas cromagnon
de “La Guerra del Fuego”
que viajaron al Sur para aprender el secreto, y volvieron para
salvar al Clan acompañados por
“una de los otros”.
Entre ellos sin duda destaca Fernando Flores, uno de los “Gurúes”
tecnológicos del país… no por nada estimuló a Rafael Echeverría para
escribir “Ontología del Lenguaje” –quizá uno de los análisis más
lúcidos de la comunicación en la actualidad-, y no por nada en su
sitio está posiblemente más al día que todos los demás en cuanto a
TI.
También Sebastián Piñera anda en sintonía –y no le quita mérito que
tenga todos los recursos necesarios para hacerlo-, porque para esto
no basta simplemente con tener las “lucas” necesarias: la Edad de
los metales surgió después de más de 300 mil años de uso de
herramientas de piedra… y los metales estuvieron allí durante todo
ese tiempo.
No obstante, si destacan como puntos de luz, es simplemente por la
pasmosa oscuridad que los rodea… similar a la escena inicial de la
película mencionada, donde la cámara se acerca desde una distancia
inaudita hasta la pequeña fogata en la que se arriman los
protagonistas.
Hasta hace poco tiempo –en el país de la
“Agenda Digital”-
teníamos de Ministra de Educación a una señora que ignoraba por
completo cuestiones básicas de la Era Cibernética. Y por eso quizá
no debería sorprender que para ser Presidente de la República, no se
exija ni siquiera haber terminado la Educación Básica…
Y claro, porque cuando el proyecto estrella del “neanderthal” Lagos,
precisamente se denomina “Agenda Digital” –literalmente,
“cosas para hacer con los
dedos”-, es claro que tenemos entregado nuestro destino
tecnológico a gente que sigue pensando en función de las mismas
habilidades que en el paleolítico inferior eran necesarias para
fabricar un canto tallado…
“cosas para hacer con los dedos”.
Lo que Chile necesita, claramente no se trata de ni, ni en la
“Agenda
Digital”: basta ir a mirar el sitio web para darse cuenta de
que allí simplemente no hay futuro: un chiquillo de segundo medio
tiene más clara la importancia del
look & feel, la
tipografía, íconos e información necesaria para hacer atractivo,
instructivo y relevante su Blog personal, incluso su Fotolog.
Mientras el mundo virtual navega velozmente en .Net, Ajax, Podcast,
y Silverligth –por mencionar algunos-, la “Agenda Digital” se queda
pegada con el W3C estricto, a punta de javascrip, apuesta
veladamente por el código abierto, y usa el CCS con la sutileza de
un pintor de brocha gorda.
Y claro que hay temas interesantes, pero de nada le sirven los
pétalos más hermosos a la Orquídea más exótica, si crece en medio de
un bosque umbrío, gris como una tumba, parco como un mudo, y tan
entretenido como un balancín quebrado por la mitad.
Y cómo iba a ser de otra manera, si el Sitio fue desarrollado por la
“Secretaría Ejecutiva de la
Estrategia Digital”, dependiente nada menos que del Ministerio
de Economía… el resultado no podía ser otra cosa que lúgubre.
Por aquí no va la cosa, eso es claro.
El país debería contar hace muchos años con un Ministerio de Ciencia
y Tecnología, concentrado básicamente en Investigación y Desarrollo
(ID).
Pero cuando miramos la inversión en esta área el año 2000,
verdaderamente da vergüenza:
Tras alcanzar un pico en 1995 y 1996, la inversión en I+D como
porcentaje del PBI de la región se ubicó el año 2000 en valores
similares a los de comienzos de la década del noventa.
En esa fecha, la inversión de América “latina” en el área,
representó el 1,6% a nivel mundial… algo es algo, dirían en el
Gobierno.
En 2007, la inversión en investigación científica, alcanza apenas el
0,6% del PIB, muy por debajo de los países con que se suele comparar
a Chile, como Irlanda y Nueva Zelanda, que superan el 1%, o Brasil,
que se acerca al 1%.
Según el gobierno, parte del problema es la “poca participación del
mundo privado en la ciencia”, ya que en Chile sólo el 35,2% de la
inversión científica proviene de la empresa privada, mientras que en
Irlanda la cifra se eleva a 59% y en Nueva Zelanda y Brasil al 40%,
como el año pasado afirmó la flamante Ministra de Planificación,
Clarisa Hardy.
Sin embargo -por solo poner un ejemplo-, si el Gobierno está
interesado en fomentar la inversión privada en Ciencia y Tecnología,
¿no debería comenzar por eliminar el impuesto a la importación de
tecnología, que alcanza a un 15%, además del IVA?.
Es decir, cada vez que usted compra, por ejemplo, un Software
Educativo para su hijo, está pagando un 34% de Impuestos…
¿Así quieren que los privados –todos
nosotros que no vivimos de la Vaca Pública como ellos-
invirtamos en Ciencia y Tecnología?
Es claro que en el Ministerio de Planificación tampoco saben muy
bien por donde va navegando el Barco Virtual del país.
Y así volvemos al principio, porque si tenemos Políticos que son
dinosaurios tecnológicos, y ellos aprueban las inversiones,
determinan los presupuestos y establecen las prioridades
“alimentarias” tecnológicas, es claro que los pequeños mamíferos
cibernéticos deberemos vivir con lo que quede por allí no más… al
menos hasta que estos
Tiranosaurios desaparezcan.
Lo que uno se pregunta a estas alturas, es cuándo va a caer el
dichoso cometa que acabe de una vez con todos ellos, y los deje con
un recuerdo borroso, algo así como la línea K-T del Ciberespacio.
La (R) Evolución que viene
Muy
por el contrario de lo que afirma Huttington y Fukuyama, no nos
encontramos ni ante un “Choque de Civilizaciones” ni mucho menos
ante el “Fin de la Historia”…
Por allí “no va na la cosa”,
como veremos XD
El año pasado, le pasé a mi hija de 8 años el libro de Dominique
Nora,
“La Conquista del
Ciberespacio”, que leyó en un par de semanas.
Publicado originalmente en 1995, el prólogo comienza señalando:
“Este libro está dirigido a aquellas personas para quienes las
palabras “multimedia”, “CD-ROM”, “CD-I”, “televisión digital” o
“servicio en línea” no significan nada; aquellas personas que poseen
un ordenador pero sólo saben usarlo como máquina de escribir,
aquellas personas que se sienten intrigadas por esas “autopistas de
la información” de que tanto hablan los medios, aquellas personas,
en fin, que se preguntan si es necesario familiarizarse con las
nuevas tecnologías de la información”…
En efecto, se trataba de una obra hecha para y pensando en los
Dinosaurios Tecnológicos… de hace 12 años.
Y quizá por eso fue que mi hija lo encontró “anticuado”.
Sí, porque muchas de las cosas que el libro anticipaba hoy en día ya
son noticia vieja… el CD-ROM esta casi obsoleto, y los mismos DVD
serán reemplazados próximamente por Blu-Ray… y así.
Hoy día, la discusión de los ciber niños de 8 a 14 años, es acerca
del MP3 y el MP4, las características del Celular -¿de cuántos mega
pixeles es la cámara? ¿Tiene radio? ¿Con cuánta memoria viene?
¿Cuánto tiempo de video puedes grabar… con audio?-, y por cierto,
qué página de juegos, si ya
salió Final Fantasy XIII,
qué blog, qué fotolog y –por supuesto- cuántos amigos tienes en
Facebook, y si ya tienes Wii.
¿Ustedes creen que esos niños estarán interesados en escuchar las
palabras de un señor que les habla del “Golpe Militar y la
Dictadura”? (“¡Ahh!, esa cosa
que hubo como 40 años atrás”); de la “lucha de clases” (¿Se
refiere a los Pokemones contra los Pelolais, o será a los Emos?),
de las “reivindicaciones
históricas del proletariado” (“¿Estará
hablando de los niños pobres que no tienen internet?”), de los
detenidos desaparecidos (“¿En
qué etapa de Left4Death sale eso?”)… y para qué hablar del los
Partidos Políticos (“Mmmm
¿son esas cuestiones donde unos viejos discuten puuuras leseras todo
el día?”).
Tampoco se saca mucho con hablarles de “las ventajas de la
Democracia” (“¿Y de qué me
está hablando éste? Nosotros votamos en la asamblea del Colegio, y
de todos modos ellos aprobaron la LGE”) y en síntesis, los
Dinosaurios no tienen mucho que decirles… en realidad no tienen
nada.
Como señala Rafael Echeverría en
“Ontología del Lenguaje”:
“Estamos enfrentando nuevamente una revolución de importancia
capital en la forma de comunicarnos con los demás. Hace mucho
tiempo, en la antigua Grecia, debido a la invención del alfabeto,
surgió un nuevo modo de comunicación basado en la capacidad de leer
y escribir. Algo similar ha ocurrido en las últimas décadas. Hemos
estado enfrentando una transformación de la mayor importancia en
nuestro modo de comunicación, como resultado de importantes
innovaciones tecnológicas y de la emergencia del lenguaje
electrónico”.
Precisamente, se trata de un problema de lenguaje… del analógico al
digital, de digital al cibernético… del cibernético al quántico y
desde allí, a una nueva conexión con la espiritualidad profunda del
Ser Humano.
Y en sincronía con las etapas de la evolución biológica, se trata de
que simplemente hay especies conceptuales,
-“especies lingüísticas”-
que no pueden sobrevivir al cambio de las condiciones ecológicas en
las que se desarrollaron en las etapas anteriores.
La rigidez estructural, la especialización extrema, los nichos
conceptuales acotados y delineados a sangre y fuego, son claves para
comprender los factores que llevarán a la extinción a las viejas
estructuras políticas del país… y del mundo.
Y ello fundamentalmente se está produciendo en este mismo instante
por una de las variables no considerada adecuadamente por los
planificadores del “Nuevo Orden Mundial” y la “Globalización” en sus
planes: precisamente la “globalización de las comunicaciones”.
En el foco de los planes mundialistas, el uso de las tecnologías de
la información como una herramienta más para el control global, se
encontraba presente desde un comienzo.
Sin embargo, el efecto que la red mundial está teniendo sobre las
Naciones del mundo, ha sido exactamente el contrario al que los
mundialistas esperaban obtener.
La red ha incrementado la Socialización, y –en forma paralela y en
la misma medida-, ha aumentado la Identidad Nacional en el
Ciberespacio.
El hecho de que hoy día pueda hablar directamente con personas de
cualquier parte del mundo, tiene como efecto inmediato el reforzar
la propia identidad, a partir del descubrimiento de los contrastes,
las diferencias y las semejanzas que aprehendo de cada relación.
No se trata entonces, para nada, de un
“Choque de Civilizaciones”,
de “El Fin de la Historia”
(que sí lo es –y qué bueno- para los Dinosaurios Tecnológicos), y
mucho menos de la lucha Busheana contra el
“Eje del Mal” y
“La Suma de todos nuestros
Miedos”… No.
Lo que efectivamente está sucediendo, es que nos volvemos cada vez
más ciber Sociales y ciber Planetarios, en la misma medida en
afirmamos nuestras identidades ciber culturales, a partir de nuestra
Nacionalidad.
Para muestra un pequeño byte final:
El
5 de Febrero de este año se creó en Facebook el grupo
“Cuántos Chilenos hay en
Facebook”. El 9 de Junio -en menos de seis meses-, había
alcanzado 50.000 miembros.
A la fecha somos 74.247 miembros, y aumentamos en unos 1.000 cada
semana.
Allí mismo pueden verse los temas que de verdad interesan en el
Ciber Espacio Planetario: el grupo
“1.000.000 de personas para
sancionar el maltrato animal” ya tiene 209.999 miembros.
Le sigue el grupo
“1.000.000 de voces contra el
calentamiento global”, con 160.993 miembros.
Y después de “cuantos chilenos…” vienen nada menos que
“Queremos de vuelta nuestro
escudo nacional”, con 2.341 miembros.. y
“Por un cobre 100% chileno”.
¿Algo más que agregar?
Si alguien no se da cuenta “pa’onde
va la micro” con este simple ejemplo, entonces que se dedique a
vender “sanguche e’potito”
a la salida del estadio, antes que dedicarse a la política… a la
Política que viene, por cierto… no a eso que aún nos rige.
Porque como estableció adecuadamente Gustave Le Bon en
“Psicología de las
Revoluciones” hace ya 101 años:
"Las verdaderas revoluciones, aquellas que transforman los destinos
de los pueblos, la mayoría de las veces se logran tan lentamente que
los historiadores apenas si pueden señalar sus orígenes.
El término de “evolución” (es decir, (R) Evolución) es, por lo
tanto, por lejos más apropiado que el de “revolución”.
Y lo que viene -tan rápido como un byte viajando a velocidad luz en
la fibra óptica-, es ciertamente una Ciber
(R) Evolución, que
será
Socialista, y que será
Nacional.
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