|
Alexis López
Por Julián Socorro *
La Formación ideológica
Alexis López es el mayor de los hijos de una familia modesta del barrio de Santiago Centro que hasta los 7 años vivió en una casa antigua cercana a Plaza de Armas. “Antiguamente era un paradero de diligencias, por eso teníamos un patio interior gigante en donde todos los vecinos venían a jugar”, comentó López. Hasta ese momento su vida era como la de cualquier niño. Tal vez la única característica particular era que, debido a la profesión de su padre –en el Cuerpo Militar del Trabajo-, su educación se caracterizó por ser “extremadamente rígida y disciplinada”, como él mismo la calificó. Luego la familia se mudó a una villa que se había construido durante el mandato de Frei Montalva, en la comuna de Pudahuel. Este nuevo hogar estaba construido junto a un campamento que habían levantado varias familias sin hogar. “Allí tuve mi primer choque con la realidad, cuando estaba con unos amigos jugando en la puerta del edificio y llegaron otros niños y nos robaron los juguetes, cosa que jamás pasaba en mi anterior casa”. Fue en este ambiente donde comenzó la formación de López. Su padre, que había sido militante del Partido Nacional Socialista Obrero (PNSO) de Franz Pfeiffer en la década del ’60, le entregó –a los 8 años- una copia de “Mi Lucha”. La lectura de esta autobiografía de Adolf Hitler abrió el camino de López en el nazismo. Debido a estos factores “aprendí a no juzgar a priori al nacionalsocialismo. Yo no lo sentía como algo malo, sino como un tema más que era digno de ser estudiado”, afirmó López. A los 11 años ocurrió otro hito importante en su vida ya que entró a estudiar entomología en el Museo de Historia Natural. Y fue allí en donde tuvo la oportunidad de conocer a quien había sido delegado para América Latina de la Unión Mundial Nacional Socialista, que “tuvo una destacada labor en el campo de establecimiento de nexos entre orgánicas nacionalsocialistas en la década del ’70”, expresó Alexis López. Este personaje fue de gran relevancia en la formación ideológica de López ya que le regaló un archivo con toda la historia del PNSO. Esto provocó que entre los 11 y los 17 años se dedicara a leer gran cantidad de cartas revistas y otros documentos de difícil acceso público, sobre el nacionalsocialismo. Mientras que buscaba su vocación cambiándose repetidas veces de colegio, comenzó a sacar conclusiones sobre su entorno. “Yo no me sentía identificado por la derecha política, porque vivía en un barrio en que los valores no eran los de derecha. Pero tampoco me sentía de izquierda y eso fue muy importante. Porque la justificación primera que yo tuve, para darme cuenta de que el nacionalsocialismo me representaba, era ésa. Sentir que primero que todo era chileno, y lo que fuera de ahí en más dependía sólo de mí, no de donde yo viviera”, explicó López. Su afición por la naturaleza y, principalmente, por los insectos lo llevó a, sin buscarlo, conseguir el puesto de director comunal de grupos ecológicos de la comuna de Pudahuel. Poco tiempo después lo transfirieron a Santiago con el mismo cargo, y fue allí donde creó el centro de estudios político y social “Arcania”. López utilizó dicha nueva instancia para tratar temas que le interesaban de corte esotérico y también interrogantes políticas sobre el nazismo. El 5 de septiembre de de 1987 fue una fecha importante para este delgado joven ya que, aprovechando el acto anual por la matanza del Seguro Obrero, Alexis López prestó juramento al nacionalsocialismo. “Implicaba que desde ese instante asumía que mi orientación política de vida iba a ser el nacionalsocialismo. Eso no significaba que yo era un convencido de todo lo que estipulaba el nazismo histórico. Era disidente en muchos temas. Y particularmente por el tema del racismo y los temas biológicos en general”, precisó López. Siguiendo con la misma idea aclaró que su visión “era casi opuesta porque la ciencia a mí me decía otra cosa. Y yo en ese momento estudiaba seres vivos y no ideas. Uno puede ver de lo que se está hablando, se trata de algo tangible no es algo ficticio creado por la mente de las personas. Cuando estaba en reuniones y salía este tema y los argumentos no eran biológicos, sino culturales, sociológicos o de otra índole”. En 1989 renunció a la Secretaría de la Juventud y se embarcó en otro proyecto que ya iba perfilando su futuro como líder. Aprovechando su interés por la naturaleza, en 1990, creó el grupo ecológico “Nueva Era”. “Mi objetivo con esta agrupación no era hacer política, la intención era poner a prueba una estructura de funcionamiento de grupo, que funcionó excelente y hoy en día es la base de Patria Nueva Sociedad (PNS). En 1996 López se ocupó de la campaña para concejales a Dante Pesce y María Olivia Gazmuri. En ese momento, a pesar de haber jurado su lealtad ante el nacionalsocialismo, pensó que era consecuente inscribirse en Renovación Nacional debido a su trabajo. Pero su militancia no duró mucho porque unos años después, en 1999, durante un consejo general de Renovación Nacional “de pronto se me acercó Elcira Peña –dirigente distrital- y me dijo muy exaltada que era un asesino y que andaba llamando a un congreso nazi, así que me tenía que ir”, contó López. Luego de ese episodio RN se contactó con él y le informaron que el tribunal de disciplina había tomado la decisión de expulsarlo, pero él ya había renunciado.
La Convocatoria al congreso
En el año ’97 ocurrió un hecho que a la larga hizo que Alexis López organizara el congreso nazi. “Hice una serie de reuniones en el ‘Café Santos’ con gente joven principalmente y me llevó a presentarles mi visión del nacionalsocialismo. En esas reuniones se me hizo un planteamiento fundamental: los jóvenes me dijeron que mis ideas eran buenas pero ¿qué estaba haciendo? Y tenían razón. Estaba cayendo en el error de sólo teorizar. Y se me ocurrió que la mejor manera de poner mis discrepancias en el tapete era poder discutirlas y de ahí salió la idea de hacer un congreso”, afirmó López. Además dijo que el encuentro fue una decisión 100% suya. No le consultó a nadie. “El 28 de diciembre del 97, estaba terminando el 10º número de la revista Pendragón (revista que él hacía para exponer sus creencias), y a las 03:30 de la madrugada sentado en el living de la casa de mi mamá, pensé todo esto e hice la convocatoria. Obviamente sabía que esto iba a traer problemas desde el punto de vista de que mucha gente se iba a sentir como ‘pasada a llevar’, porque este ‘cabro’ iba a tomar esta responsabilidad enorme – haciendo referencia a Robertson, y Serrano- sin buscar el apoyo ni consentimiento de nadie. Yo creo que el que más reaccionó sobre el tema fue Serrano. Nunca lo tragó y todavía no lo ha podido hacer”, sentenció López.
Las primeras reacciones
Un mes después de realizada la convocatoria tan sólo un medio de comunicación acusó recibo de dicha acción. Fue así como el 15 de enero de 1998 el vespertino “La Segunda”, publicó un pequeño artículo de dos párrafos con la información mínima. En de ella se decía que el Primer Encuentro Ideológico Internacional Nacionalsocialista se realizaría del 15 al 22 de abril del 2000 y que era convocado por el Centro de Estudios Culturales Arcania y la Corporación Ecológica Nueva Era. Pero las reacciones no tardaron en llegar. Y en febrero la comunidad judía inició una campaña opositora que incluía cartas a la prensa y al gobierno. Los personajes principales a cargo de esto fueron Yoram Rovner, director de la revista independiente de la comunidad judía “Der Ruf” (El Llamado); y Elimat Jasón, Presidente del Comité Representativo de Entidades Judías de Chile. Mientras que el primero expresó su descontento enviando una carta al entonces subsecretario General de Gobierno, Claudio Huepe; el segundo se reunió con el Ministro del Interior de Eduardo Frei, Carlos Figueroa, para expresarle “la preocupación de la comunidad semita chilena frente a la eventual realización del Primer Encuentro Ideológico Internacional Nacional Socialista”. Ambas posturas publicadas por los diarios “La Tercera”, “La Nación” y “Las Últimas Noticias”, fueron el punto de partida de una fuerte oposición que no se quedaba de brazos cruzados ante lo que Elimat Jasón denunció como un evento “atentatorio contra la democracia, el estado de derecho y los principios de la civilización occidental”. Mientras la comunidad judía chilena y la prensa ubicaban al congreso nazi dentro de los principales temas de la agenda nacional, la ausencia de declaraciones por parte de los organizadores del evento ponía un manto de duda sobre la existencia del mismo. Fue así como en un reportaje publicado por la revista “Ercilla”, el 9 de marzo del ’98, titulado “Un congreso sin padres”, se dijo que “Alexis López se ha convertido en estos días en un hombre sin rostro. No ha querido confirmar o desmentir su supuesta convocatoria. De la misma manera, los centros que aparecen apoyando esta cita también son un misterio, ya que ‘Arcania’ ni ‘Nueva Era’ tienen dirección ni teléfono.” Asimismo desde el comienzo Miguel Serrano aclaraba su postura opositora sobre la figura de Alexis López y su convocatoria: “El hecho de que López no dé la cara es signo de que este señor es nada más que un agente provocador. ¿Quién es Alexis López? ¿Qué importancia tiene? ¿Dónde está?”. Con respecto al congreso Serrano dijo “¿quién va a venir? ¿Cómo, con qué objeto un congreso en Chile? ¿Por qué, para qué?”. Finalmente el 11 de abril, por primera vez luego de conocida la noticia del congreso, su organizador, Alexis López, dio una entrevista al diario “La Nación”. El director de la revista “Pendragón” y principal organizador del Primer Encuentro Ideológico Internacional Nacionalsocialista justificó su ausencia diciendo que “estábamos trabajando en la conformación de los comités organizadores del encuentro, y no podíamos informar nada en forma oficial antes de que se constituyera formalmente su mesa coordinadora”. En su primera aparición pública, López aclaró que “nuestra definición es por formas no violentas de acción política y cultural, por metodologías de cambio basadas en el respeto a la vida, no sólo de los seres humanos sino de todo lo existente”. Además, dio a entender que si la Concertación censuraba su encuentro, dicha agrupación estaría cayendo en una gran contradicción política. Ya que, según recordó López, “en la Constitución de 1980 quedó establecido en su artículo 8º, que serían proscritas las doctrinas que propugnaran determinada concepción del Estado y la sociedad. Los constitucionalistas de la actual Concertación se opusieron tenazmente a esa visión, señalando que, de acuerdo a las libertades de pensamiento y conciencia, sólo podían ser proscritas las conductas atentatorias al estado de derecho. Entonces me sorprendería mucho que la Concertación haya cambiado de opinión, y que ahora coincida con el régimen militar, y se proponga perseguir a las personas por sus ideas, y no por sus actos”. Este mismo concepto de contradicción dentro de la coalición de Gobierno también fue advertida casi un mes más tarde por el historiador Gonzalo Vial Correa, quien en la postdata de una columna publicada por el diario “La Segunda” sobre el tema del encuentro nazi aseguró que “hay que tener cuidado con los tránsfugas, sin embargo, la Juventud Demócrata Cristiana, a la cual recuerdo muy contraria a la censura, acaba de pedir al Gobierno que prohíba el cónclave nazi del 2000. ¿Dónde vamos a parar con estas inconsecuencias?”. Pero las declaraciones de López no fueron tomadas en cuenta y casi dos semanas después, varios parlamentarios se sumaron a la campaña opositora. Fue así como la diputada de Renovación Nacional (RN) Lily Pérez –de la comunidad judía sefardí-, coincidió con diputados del Partido Socialista (PS) en un fuerte rechazo a la realización del congreso nazi. Dentro de las acciones que tomaron los congresistas desataban la presentación de un proyecto de acuerdo para que la cámara baja se pronunciara en contra de la realización de un congreso nazi en Chile. Dicha iniciativa además consideraba un oficio que debía enviar la Cámara de Diputados al Ministerio del Interior a fin de que adoptara medidas necesarias tendientes a impedir la realización del evento. Las juventudes de los partidos de la Concertación también demostraron su posición en el conflicto, al apoyar la iniciativa de la dirección de la revista judía “Der Ruf”, quienes planeaban realizar una gira por varios países de Latinoamérica con el fin de juntar un millón y medio de firmas (una por cada niño muerto en el holocausto), solicitando que no se permitiera la realización del mitin. Por su parte, el Gobierno hasta ese momento había tomado una posición de extrema cautela, que se dejaba entrever por las declaraciones públicas de los personeros de Estado. Fue así como a principios de febrero el ministro Secretario General (S) de Gobierno, Claudio Huepe, calificaba de “artificial”, el llamado realizado por López, provocando la inmediata reacción de la comunidad judía. “No son artificiales los actos públicos permitidos por las autoridades en donde se elogia a la figura de Hitler”, afirmaba el director de “Der Ruf”, Yoram Rovner, intentando que el Gobierno tomara una postura a su favor. Para abril del ’98 -dos meses después de las declaraciones de Huepe-, La Moneda todavía no tomaba partido, e intentaba “ganar tiempo” citando leyes que ninguna solución entregaban al conflicto. Fue así como el Ministro del Interior (S), Belisario Velasco, aclaró que “la Constitución impide reuniones de quienes propugnan ideas contra las personas o la seguridad del Estado”. De esta manera se expresó el personero ante la petición de dirigentes de la Concertación en orden a que se impidiera la realización de esa asamblea. Además instó a que nadie se saliera de los marcos constitucionales y expresó su deseo por “no estar en este puesto para abril del 2000”.
Se Formaliza la convocatoria
En medio de este ambiente de rechazo el 19 de abril del ’98, el comité organizador del encuentro ofreció una conferencia de prensa en la que no sólo informaron, sino que también respondieron a varias acusaciones que algunos sectores de la opinión pública les habían hecho. Ese mitin sería, según Alexis López, para “todos quienes se sientan orgullosos de su tradición, de su color de piel, a quienes están por la construcción de formas de convivencia social más justas y por una diversidad cultural y ecológica”. El director de la revista “Pendragón” también aclaró que para participar del encuentro, el movimiento nazi de cada país debería, previamente, realizar su propio “Congreso Interno Nacional” a fin de delinear los temas que finalmente serían tratados el año 2000 y que constituirían la base de su futuro ideológico. A pesar de que el ministro Secretario General de Gobierno (S), Claudio Huepe, y el máximo jerarca neonazi chileno, Miguel Serrano, hayan desestimado la veracidad y capacidad de convocatoria del encuentro, la formalización de la convocatoria realizada aquel 19 de abril de 1998 sólo confirmaba algo que el propio Alexis López había expresado en el número 11 de la revista Pendragón. En dicha ocasión expresaba que “tenemos la convicción de que –hoy por hoy- nos jugamos la posibilidad de la sobrevivencia como especie del pensamiento para la próxima era. Y tenemos la voluntad requerida para hacer todo lo que sea necesario para el triunfo de este proyecto. Vamos a realizar el encuentro cueste lo que cueste y le pese a quien le pese”. Pero no todo fue información, el grupo de López también tuvo que responder a diversas acusaciones que durante varios meses habían sido sometidos por diversos grupos de la vida pública nacional, principalmente judíos y parlamentarios. Uno de los temas que se mantenía en el tapete de la polémica era la supuesta relación entre la ya casi olvidada “Colonia Dignidad” y los organizadores de la asamblea, que según la Juventud del Partido Por la Democracia (PPD), mantenían ideales similares. Pero López se apresuró a decir que su movimiento no defendía a la Colonia Dignidad, ni existía ninguna relación entre sus concepciones ideológicas y políticas. Antes de concluir con la conferencia, y aprovechando la gran concurrencia de medios de comunicación, el grupo neonazista dio a conocer algunos de sus delineamientos ideológicos generales. A diferencia de lo que cualquiera podría creer, ellos declararon ser defensores de la integridad de las personas: “nosotros no justificamos ninguna violación a los derechos humanos en función de la razón de Estado en este o en cualquier tiempo”, afirmaron, en una clara referencia al holocausto judío. Las diferencias entre la ideología nazi de la Alemania hitlerista, y las ideas de López, no son nuevas. Ya en el primer número de su revista Pendragón –llamada así por el apellido del Rey Arturo-, en 1995, se podía observar a una foto de Hitler en la tapa junto a un título que decía “Nacionalsocialismo: presente y ¿futuro?”. Desde ese momento comenzó a recibir cartas de neonazis que apoyaban su postura “renovada”, pero también de otros a quienes no les gustaba su propuesta de revisión ideológica. Es que no fue fácil para los nazis de la “vieja guardia”, escuchar a un joven, que ni siquiera presenció la época en que el movimiento tuvo su apogeo mundial, decir que “los nazis en 50 años no han hecho nada”, que “Hitler impulsó un proyecto y se equivocó, con resultados negativos” o que “no adhiere a una óptica militarista, porque cree que ésta limita la capacidad de reflexión”. En una entrevista realizada por el diario “La Época”, Alexis López había asegurado que ellos no tenían nada que esconder y que lo ideal “sería realizar el evento en el edificio Diego Portales, con una sesión de inauguración con prensa, con sesiones internas de debate, con la participación de dirigentes políticos, una reflexión final de los panelistas, y con una conclusión que pudieran publicar como “Guía Ideológica del Nacionalsocialismo para el próximo milenio”, pero sé que el encuentro será prohibido y se echarán a andar todas las máquinas para impedirlo, lo que nos obligará a hacerlo en forma subterránea, con la asistencia de medios de prensa acreditados, pero con el compromiso de no publicar nada hasta que haya finalizado”. De esta manera López dejaba ver su molestia por la actitud de la opinión pública ante un congreso “que no representa un desafío al Gobierno, sino al sistema, ya que pone a prueba si la sociedad chilena es capaz de resistir a la diversidad. De lo contrario, Chile tiene una forma de actuar tercermundista, porque en Estados Unidos existe legalmente un partido nazi, con sede y militantes uniformados; y en la propia Alemania Helmut Kohl autorizó una reunión de 8 mil nazis, que terminó sólo con 30 personas detenidas que se habían quedado afuera del recinto”.
La arremetida parlamentaria
A pesar de las declaraciones de López en las que expresaba su desvinculación con las características más temidas del nacionalsocialismo, como la discriminación y la violencia, los congresistas ya habían tomado una postura contraria y cada día más y más parlamentarios se sumaban a ella. Y las acciones no se hicieron esperar. Su férrea oposición al congreso ideológico nacionalsocialista, se materializó en cuatro iniciativas. La primera de ellas fue un proyecto de ley destinado a castigar con penas de cárcel a quienes cometieran actos discriminatorios en contra de las personas en virtud de su origen. En realidad ese proyecto de ley había sido elaborado por el Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Chile, entidad que sostuvo una serie de reuniones con diversos grupos étnicos entre ellos, mapuches, italianos, árabes, croátas y coreanos, con el fin de elaborar un escrito que facilitara la legislación en torno al tema de la discriminación en general. Dicho trabajo había sido entregado por el director del instituto, Ricardo Israel –de origen judío-, al presidente del Senado, Sergio Romero; al presidente de la cámara de Diputados, Gutenberg Martínez, y a otros personeros de los poderes Ejecutivo y Judicial. Y dicha iniciativa ya había sido presentada en enero del ’98 por el mismo Martínez para iniciar su trámite. Además de este proyecto de ley –que en definitiva no afectaba al grupo de López, ya que según ellos, la discriminació n no compatibilizaba con su ideología-, todas las bancadas de la Cámara de Diputados habían suscrito un acuerdo unánime que buscaba impedir la formación de un partido nazi y la realización del mitin programado para abril del 2000. El documento había sido firmado por todos los diputados que se encontraban en el país y decía rechazar “absoluta y definitivamente la realización de actividades y conductas que promuevan ideologías que sostienen las diferencias raciales, la primacía de una raza sobre otra y la discriminación en contra de sectores de la sociedad como sustento de la organización social y del Estado”. Pero no satisfechos con esto, la diputada Lily Pérez le solicitó al Ministerio del Interior, Carlos Figueroa, y al intendente de la Región Metropolitana, Germán Quintana, que interpusieran los requerimientos que procedieran ante la Corte de Apelaciones contra los organizadores del encuentro , por una supuesta violación a la Ley de Seguridad Interior del Estado en lo relativo a quienes propagaran doctrina s que tiendan a destruir o alterar por la violencia, el orden social o la forma republicana y democrática de gobierno. Pero no sólo la Cámara Baja tomó cartas en el asunto porque gracias a la unanimidad de los 27 senadores presentes en la sala, la Cámara Alta también aprobó un proyecto de acuerdo de rechazo a la realización del congreso nazi. Dicha iniciativa además incluía una petición al Ministro del Interior con el fin de que se adoptaran todas las medidas necesarias para impedir que se llevara a cabo el encuentro, por contravenir éste abiertamente las bases éticas del Estado de Derecho recogidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La iniciativa impulsada por senadores de todas las bancadas, incluidos designados del ámbito castrense, se basó en siete puntos: El manifiesto rechazo en la opinión pública; la protesta evidenciada por la comunidad judía residente en el país y sus organizaciones; la reiteración de manifestaciones de adhesión nacionalsocialista de grupos marginales de nuestra sociedad; la trágica expresión de los postulados nacionalsocialistas que dieron origen al holocausto judío; el repudio histórico que la humanidad representó a través de los juicios de Nuremberg; la valoración de los derechos y dignidad del hombre luego de la derrota bélica del nazismo; y el nacimiento de movimientos en Europa que utilizan la fraseología, símbolos y métodos violentos nazistas en contra de inmigrantes en ese continente.
El Gobierno rompe el silencio
Tras varios meses de análisis de la situación, finalmente el Gobierno comenzó a dejar entrever su posición sobre el conflicto generado por el encuentro nacionalsocialista. Pero la forma escogida fue hacerlo poco a poco. De esta manera, las primeras informaciones que comenzaban a dibujar una cierta línea de acción por parte de La Moneda, provinieron de “fuentes de gobierno que solicitaron mantener su nombre en reserva”, según publicó la revista Ercilla el 1 de junio del ’98. La extrema cautela proveniente del Gobierno tenía justificación ya que a pesar de la grandilocuencia y emotividad de los discursos de la comunidad judía y del parlamento, la legislación vigente en esa materia era bien clara. Y más allá de estar a favor de la realización del encuentro o en contra, los argumentos legales que se estaban queriendo utilizar para frenar la asamblea, carecían de fundamentos. La constitución chilena garantiza la libertad de pensamiento, de expresión y de reunión; por lo tanto, cualquier acción que el Gobierno hubiera querido emprender en contra del encuentro y sus organizadores, debería haber tenido presente esos derechos fundamentales. Sólo si se hubiera sabido que el objetivo de esa agrupación era alterar el orden público, el Ejecutivo hubiera podido aplicar la legislación vigente, entre ella, la Ley de Seguridad Interior del Estado. Además, la reforma constitucional de 1989 había derogado expresamente el artículo 8º, que establecía que serían proscritas las doctrinas que propugnaran determinada concepción del Estado y la sociedad; es decir, que a partir de ese momento quedó estipulado que sólo podrían ser prohibidas las conductas atentatorias al estado de derecho. Esto significa que las personas serían juzgadas por sus hechos, no por sus ideas. El Gobierno tomó todos estos datos y los contrapuso con las declaraciones y acciones del grupo organizador del llamado congreso nazi. Y como resultado de ello aparecieron las “fuentes de Gobierno sin nombre” que afirmaron que “de las declaraciones no se puede deducir con una simple lectura que puedan alterar el régimen democrático. Hay que tomarlo como una corriente más del pensamiento político, que tiene derecho a manifestarse en el país. Ahora, si en su declaración de principios ellos hablaran de supremacía racial o legitimaran la violencia, ahí nos encontraríamos con elementos que pueden alterar la vigencia democrática del país. Y, hasta este minuto, han tenido cuidado de no hacerlo”. Tratando de mantenerse dentro del marco legal, y procurando transparentar el proceso de organización, un mes después de aquella postura expresada por el gobierno, el comité organizador del Primer Encuentro Ideológico Internacional Socialista concurrió a La Moneda y entregó, en la oficina de partes, una carta dirigida al ministro Secretario General de Gobierno, José Joaquín Brunner. En la misiva se aclaraba la naturaleza del mitin especificando que “se inserta plenamente en el marco de una sociedad democrática y pluralista”, como aseguró su máximo dirigente, Alexis López, quien aprovechó la ocasión para expresar su molestia por la “insistencia en desconocer nuestras afirmaciones, y han llegado al extremo de manipular imágenes para presentarnos adhiriendo a dichos de supuestos líderes nacionalsocialistas chilenos cuando saben que tales personas no tienen nada que ver con nuestro comité”. Así hizo referencia a un video en circulación en el que se muestra a López en una de las conmemoraciones que los neonazis chilenos realizan todos los años en el Cementerio General, el cual fue presidido por Miguel Serrano quien en reiteradas ocasiones se declaró contrario al encuentro y a sus organizadores. Pero a la hora de hablar de frente, La Moneda suavizó su discurso y cinco días más tarde el ministro anunció que el Ejecutivo ya estaba estudiando todos los antecedentes expuestos por ambas partes y que “adoptaría las medidas correspondientes dentro del marco legal cuando el evento se realizara”, tarea que no le correspondería enfrentar ni a Brunner ni a Frei. Pero eso no fue todo y el ministro agregó además que el Gobierno consideraba “este tipo de ideologías neonazis –sobre todo en sus componentes racistas- completamente incompatibles con la visión democrática y la sociedad plural que el Presidente Frei defiende”. No obstante, también aseguró que el Ejecutivo apoyaba y participaría activamente en los proyectos de ley de libertad de prensa, y de no discriminación.
Nace Patria Nueva
Sociedad
La reunión en Quintero
El segundo semestre de 1998 el tema del Encuentro Ideológico Internacional Nacionalsocialista desapareció de la pauta periodística nacional. Por lo tanto, se dejó de publicar información al respecto. Ya no se leía sobre Alexis López ni la cruzada parlamentaria para impedir el mitin. Pero eso no quería decir que el encuentro hubiera sido diezmado por la férrea oposición de los congresistas y la comunidad judía. Los preparativos siguieron su curso y fue en abril del ’99 cuando se volvió a desatar la polémica, que, una vez más, fue encabezada por el director de la revista semita “Der Reuf” (El Llamado), Yoram Rovner, quien el lunes 19 de dicho mes ofreció una conferencia de prensa en la que también se encontraban los presidentes de las juventudes del Partido Socialista (PS); Unión Demócrata Independiente (UDI); Renovación Nacional (RN) y el Partido Por la Democracia (PPD). En dicha ocasión, Rovner manifestó su “profundo descontento y preocupación” por la reunión preparatoria para el encuentro ideológico internacional que, según indicó, se había realizado el fin de semana anterior “en algún lugar entre las regiones cuarta y séptima”. El director de “El Llamado” se estaba refiriendo al Primer Encuentro Ideológico Nacionalsocialista Chileno que se efectuó entre el 17 y el 22 de abril en la localidad de Quintero, en la Quinta Región. Aquella información no causó mayor revuelo en la opinión pública, pero para el grupo liderado por Alexis López se trató de “un evento aún más importante que el mismísimo encuentro internacional programado para el 2000” ya que, como resultado de dicha reunión, se formó la agrupación que ya lleva cerca de tres años reuniendo los requisitos legales para convertirse en el tercer partido político de tendencia nacionalsocialista de nuestro país. El tema de realizar una reunión nacionalsocialista a nivel local no era nada nuevo. No era parte de ninguna estrategia encubierta. De hecho, en la primera conferencia de prensa ofrecida por el comité organizador del encuentro internacional, se explicó que uno de los requisitos para participar en él consistía en que cada país debía, previamente, realizar un ”congreso interno nacional” a fin de alinear las posturas divergentes que pudiera haber en los diferentes temas de importancia práctica e ideológica. “El aviso sobre la convocatoria al encuentro nacional de Quintero se había mandado originalmente, a través de la revista Pendragón a 60 direcciones de correo electrónico a nivel nacional e internacional”, aseguró López. Ya con las invitaciones enviadas sólo faltaba reunirse con el resto de los participantes. Por eso “el 17 de abril de 1999 un pequeño grupo de amigos junto con los periodistas Víctor Osorio –del fallecido matutino “El Metropolitano”-, y Marcela Espinoza –de la revista “Qué Pasa”-, tomamos en la mañana un bus con destino al balneario de Quinteros”, detalló el director de Pendragón. El lugar físico escogido para llevar acabo el evento, se trató de una gran casa que contaba con muchas camas. Esto permitió que el total de los cerca de 25 asistentes al mitin pudiera alojarse en el inmueble. Los participantes no sólo habían viajado desde Santiago y Valparaíso, también había representantes de varias ciudades desde Puerto Montt hacia el norte. “Para nosotros eso fue lo más importante porque las diferencias entre los asistentes no eran sólo geográficas, sino también ideológicas”, explicó López. Esto quería decir que, a pesar de tener como base al nacionalsocialismo, había muchas formas de actuar y acepciones diferentes sin perder la línea neonazista. “Había una persona que venía en representación de unos colonos alemanes, pero bien nazis que no te aceptan ni a un skinhead. Asimismo, contamos con la asistencia de gente de otros grupos de Valparaíso que tenían una tendencia esotérica, y varios “serranistas”. Otro de los participantes en las jornadas de conversación fue Eliot Quijada, líder de “Martillo del Sur”, agrupación skinhead neonazi protagonista de los disturbios en el bar “El Dique” de Valparaíso, el 1 de junio del 2002. “En ese momento él no se definía como skinhead nazista, pero venía en representación de ellos, esto es súper importante porque si él ya hubiera expresado su pertenencia a dichos grupos en esa época, nunca hubiera venido”, aseguró Alexis López. La ignorancia de la fecha exacta y locación de aquel evento, por parte de las autoridades “permitió que hubiera real debate, ya que no había agentes externos que presionaran a los asistentes”, explicó López. La modalidad de trabajo consistió en 9 ponencias diferentes que trataron temas tan dispares como el rol de la mujer, el arte, el servicio militar obligatorio y la ecofilosofía, entre otros, luego de los cuales se desataba la discusión que siempre dejaba entrever diferentes posturas. Por supuesto que algunos temas eran más controversiales que otros. Uno de los puntos que requirió más tiempo, debido a la disparidad de opiniones, fue el de la simbología. Ya se había dicho que la svástica iba a quedar de lado, entonces hacía falta encontrar otro símbolo que los representara. Al final se decidió que la runa solar, era el más apropiado. Pero para tomar esa decisión, los asistentes al encuentro nacional estuvieron deliberando toda la tarde del último día. Otro de los temas conflictivos fue el del racismo y la xenofobia. Pero a diferencia del conflicto nombrado más arriba, éste no precisó mayores discusiones gracias a la gran preparación que Alexis López tenía en la materia. “Debido a mi educación de corte biológico sé que no existen fundamentos para segregar ningún otro ser humano por razones físicas, y cuando les di a los asistentes los argumentos que yo manejaba todos se dieron cuenta que esas actitudes no tenían sustento y al final nadie se opuso a abandonar esa particularidad del nacionalsocialismo”, explicó López. Meses después de haber llegado a acuerdos en varios temas con los asistentes a aquella reunión, la realidad golpeó al comité organizador del encuentro internacional, porque los mismos que habían expresado su conformismo con las resoluciones adoptadas, comenzaron a abandonar a Alexis López. “Antes de hacerse el encuentro internacional se salieron varias personas que no confiaban en que nosotros íbamos a hacer lo que habíamos dicho. Hubo gente que, cuando dejamos de usar la svástica, mostraron su descontento, a pesar de haber dicho antes que estaban de acuerdo. Cuando comenzamos a denominarnos socialistas nacionales, en vez de nacionalsocialistas, hubo otro escándalo. Y cuando vieron que realmente en nuestro discurso no había problemas raciales, varios mostraron su disconformismo porque pensaron que el declararse antirracistas iba ser sólo una táctica para disfrazar la realidad, pero esa no era la idea”, aseguró López. A pesar de estos problemas posteriores, el encuentro nacional había sido un rotundo éxito. Y las largas jornadas de debate habían permitido crear una nueva corriente de pensamiento que estaba basada en el nacionalsocialismo, pero que difería en varias cosas con éste. Fue así como el 1 de mayo de 1999, en el Club Alemán de Puerto Montt, se realizó la fundación de Patria Nueva Sociedad (PNS), y una semana después, el 8 de mayo del mismo año, se realizó la ceremonia de fundación en el Hotel Panamericano en Santiago.
Primeros pasos en la formación del partido
Ya con las ideas y los objetivos más claros, se dio inicio al proceso de convertir a este grupo de personas con creencias semejantes, en un partido político correctamente constituido dentro del estado de derecho. Por eso tras un anuncio efectuado en el mes de mayo, a través de la revista “Qué Pasa”, sobre la visita de Alexis López al Registro Electoral, el 21 de junio del ’99 el presidente de Patria Nueva Sociedad (PNS) se dirigió a las dependencias de dicho organismo con dos objetivos específicos. Por un lado, debía recurrir al edificio ubicado en Miraflores para sostener una reunión con el abogado del servicio electoral, en la que López le entregaría los estatutos de PNS para someterlos a una revisión legal. Y, por otra parte, debía dirigirse al inmueble ubicado en la calle Esmeralda para desvincularse definitivamente del partido en el que estaba militando, Renovación Nacional (RN). La primera diligencia ocurrió sin mayores sobresaltos, como contó el mismo López “cuando llegué a Miraflores para mi reunión con el abogado, había dos o tres periodistas afuera y como ninguno me conocía entré nomás. Estuve 15 o 20 minutos reunido con él. Me señaló un montón de cosas referentes a los estatutos, se los dejé y me fui a presentar la renuncia a RN”. Pero este segundo trámite no sería tan apacible… “Cuando llegué allá, en la puerta había unos 60 judíos que había llevado Yoram Rovner y que estaban protestando. Aparecí solo, entré a la oficina y completé mi trámite que no tardaba más que unos minutos. Salí y la prensa me rodeó y detrás de ellos estaban los manifestantes. Primero se pusieron a cantar, después a gritar, después se pusieron groseros, y entre medio escuché algunos insultos en hebreo. Cuando terminé de responder las preguntas comencé a irme y me llegó un golpe por detrás de la cabeza”, recordó el organizador del llamado congreso nazi. Ese día fue de gran relevancia para PNS ya que, según expresó su presidente, “Había algo muy importante para nosotros de lo que todavía no había habido constancia. Y es que queríamos participar en la vida política de acuerdo a las normas de la ley. Este fue el hecho por el que todos se dieron cuenta de que nosotros estábamos actuando según la ley. Guste o no, cualquiera tiene derecho a ir al registro electoral y presentar su propuesta”, especificó Alexis López.
La Escuela de formación política de líderes
La presentación de los estatutos del movimiento no fue la única actividad extra que realizaron los integrantes de PNS, mientras trabajaban en la organización del encuentro internacional. Dentro de las decisiones que se habían tomado en la reunión de Quinteros, destacaba la creación de una escuela de formación política lo cual resultaba de suma importancia para ellos, ya que querían que las personas que decidieran engrosar sus filas, manejaran ciertos conocimientos en dicha área. “La idea de esa escuela era entregar, de parte de PNS, una visión de cómo nosotros vemos a la política. No es lo que el movimiento opina sobre la política”, aclaró el director de Pendragón. Para alcanzar esa meta comenzaron a invitar a ciertos personajes del ámbito nacional para que sirvieran de expositores. Con la característica de que entregaran su visión sobre el tema específico que manejaran, el cual no tenía que ver con el nacionalsocialismo. Fue a raíz de esta iniciativa que la opinión pública volvió a leer en la prensa sobre los organizadores del congreso internacional. La bomba estalló cuando el diario “La Hora” se enteró de los nombres de las personas invitadas para dictar clases. De ellos hubo tres que, ante la consulta del periódico, no sólo negaron la veracidad de los hechos, sino que además sentenciaron a López y su movimiento tildándolo de mentiroso. Se trataba del antiguo dirigente del desaparecido Partido Socialista Chileno (PSCh), disuelto en 1992, Juan Carlos Moraga Duque; el historiador y escritor Luis Moulián y el ex alcalde y actual concejal de la comuna de Lo Prado y militante de Renovación Nacional (RN), Dante Pesce. Según Alexis López todos ellos habían mentido. “Luis Moulián fue convocado por Oscar Ortíz, que sí fue profesor de la escuela. En primera instancia no tuvo problema de venir a hablarnos de comunismo. Dante Pesce, militante RN y concejal por Lo Prado, me conocía de chico y tampoco tenía problemas. También estaba Juan Carlos Moraga, quien personalmente me había dicho que iba a hacer clases sobre socialismo nacional. Cuando salió el escándalo en la prensa todos ellos comenzaron a tener problemas. A Luis Moulian lo llamó su hermano Tomás y le dijo que cómo se le ocurría participar en esa escuela de los nazis. A Dante Pesce lo llamaron de RN y sucedió lo mismo. Y Moraga no sólo desistió de venir, sino que, además, se dio el lujo de decir que él estaba en contra del nazismo. Y el año pasado tuvo el descaro de ofrecerse para, ahora sí, venir a dar una charla.” A pesar de que esto ocurrió hace casi 4 años atrás, algunos de los involucrados recordaron los hechos y volvieron a negar los dichos de López. “Al principio yo accedí a dar una charla en sus cursos”, expresó Dante Pesce al ser entrevistado recientemente para este reportaje. Pero dijo que después decidió negarse porque entendió que al participar de esa actividad académica, le estaba dando un apoyo implícito a PNS. Por otra parte, la viuda de Luis Moulián se limitó a negar cualquier relación de su difunto esposo con el nazismo, y se remitió a decir lo mismo que había publicado “La Hora” en el ’99: “el único contacto que mi esposo tuvo con Alexis López fue en el lanzamiento de un libro en la Biblioteca Nacional, pero mi marido nunca accedió a participar de dichas escuelas”, sentenció la mujer. A pesar de los inconvenientes causados por estos hechos, la idea de realizar la “Primera Escuela de Formación Política de Líderes Juveniles Socialistas Nacionales”, siguió en marcha. Y hubo cuatro expositores que se hicieron cargo de la situación. Ellos eran el sindicalista, Oscar Ortiz; el militante radical, Marcos Perez; el cirujano Jorge Vargas y Carlos Rojas, trabajador del área de seguros, que disertaría sobre “seguridad laboral” Patria Nueva Sociedad era una agrupación que recién se había formado. Con gente muy joven entre sus filas, lo cual se notaba en dos aspectos principalmente. Por un lado no contaban con el sustento financiero necesario como para llevar a cabo cualquier empresa completamente equipados. Y además no tenían experiencia en la formación de organizaciones, ni mucho menos de escuelas. “En esa época arrendábamos un departamentito de 2 ambientes frente al parque Bustamante. En ese lugar no había nada. Ni sillas ni mesas ni cocina. Toda la primera escuela tomó clases sentada en el suelo. Después trajeron cojines, después tazas. Por eso hoy en día tenemos tantas tazas tan diversas. Las clases se dictaban en papelógrafo, de ese papel café para envolver cosas, y lo poníamos con chinche en la pared”, declaró López al rememorar aquella primera escuela de formación política. A pesar de la escasez de materiales apropiados para dicha iniciativa, en la primera se inscribieron cerca de 15 personas. “De las cuales una porción importante fue, poco a poco, abandonando los cursos cuando se dieron cuenta de que tenían que estar todos los sábados cuatro horas dedicados a esto”, aseguró Alexis López. En definitiva, para ellos las primeras tres escuelas de formación política, que se han desarrollado ininterrumpidamente cada 6 meses desde aquel debut en julio de 1999, sirvieron para aprender cómo continuar con dicha actividad de una manera más eficiente.
Los Medios manipulan la opinión pública
A esas alturas la férrea oposición que durante 1998 y principios del ’99 habían comandado las entidades judías y el Gobierno, en contra del congreso internacional ya había bajado su intensidad. Parecía ser que la gran cantidad de acciones y declaraciones por parte de Patria Nueva Sociedad, en pos de aclarar su aversión contra las conductas racistas y la violencia –típicos del nazismo alemán-, finalmente estaba dando sus frutos. Desde mediados del ’99 eran muy pocos los reportajes de prensa sobre el cuestionado encuentro. Eso no quería decir que la sociedad chilena fuera a aceptar sin ninguna réplica la realización del mitin, ni que estuvieran de acuerdo con la formación de un partido de corte nacionalsocialista pero, a diferencia del año anterior, en julio de 1999 la opinión pública estaba realmente dividida. De esa manera lo muestra el “Foro de lectores”, un pequeño espacio que el diario “La Tercera” publica todos los días en donde se reciben opiniones de la gente en torno a diferentes temas de contingencia. En dicha ocasión durante cinco días –del 13 al 17 de julio- se publicó la opinión de un total de 28 personas. Lo curioso fue que 16 personas manifestaron su deseo por prohibir a cualquier colectividad nazi, mientras que 12 individuos legitimaron el derecho de las personas a reunirse bajo cualquier credo, siempre y cuando no atentaran directamente contra la unión nacional. Lo más sorprendente de este resultado es que la interrogante que debían responder los lectores era si “¿Se debería prohibir en Chile el surgimiento de una colectividad nazi?”. La pregunta es un tanto engañosa porque hace una clara alusión a Patria Nueva Sociedad (PNS), pero cambiando su esencia ya que la hace parecer como “colectividad nazi”. Esto hizo que, la gran mayoría de los que se mostraron a favor de la prohibición, no lo hiciera pensando en la agrupación de López y su declarada oposición al racismo y la violencia como metodología, sino en lo que la gran masa entiende por nazismo. O sea, la realidad histórica del nacionalsocialismo alemán, perpetrador del odio racial y autor del holocausto judío. Es así como, en vez de criticar a PNS, los lectores opositores justificaban su opinión diciendo cosas como “sí, se debería prohibir todo movimiento que vaya en contra de las diferentes razas”, según Hernán Donoso; o “yo creo que los grupos nazis deberían ser estrictamente prohibidos, ya que basta ver la base del movimiento nazi, que es la violencia y el racismo, y de eso ya tenemos bastante”, como opinaba Orlando Zuleta. Más allá de la cuestionable precisión de dicha encuesta debido a lo expuesto más arriba, el resultado tan parejo entre los partidarios de prohibir al grupo de López y los que abogan por la libertad de expresión, resulta desproporcionado tomando en cuenta la cantidad de información que la opinión pública recibió entre 1998 y 1999. Ya que, según los datos entregados exclusivamente para este reportaje por fuentes de la biblioteca del Congreso Nacional, en esos dos años se publicaron cerca de 41 notas de prensa que hacían hincapié en los opositores al encuentro internacional y sus declaraciones. Y en el mismo período de tiempo sólo se imprimieron cerca de 15 reportajes en donde se diera a conocer la ideología de Alexis López, o sólo se informara sobre el futuro evento.
Preparación para el encuentro internacional
A pesar de la manipulación medial realizada por la prensa nacional, la organización del congreso seguía su marcha. Pero las limitaciones de Patria Nueva Sociedad (PNS), que a esas alturas eran más a nivel económico que organizativo, socavaban constantemente la realización efectiva del encuentro internacional. Bajo este marco, se llevó a cabo el trabajo que efectuaron entre junio de 1999 y abril del 2000. Éste consistió, por un lado, en conseguir el lugar apropiado; y por otro conseguir el dinero suficiente no sólo para el arriendo del inmueble, sino también para sustentar a los participantes. “Barajábamos que venían entre 10 y 15 personas extranjeras. Más la gente de Santiago, serían 20 camas con sus respectivas comidas”, aseguró López, quien además agregó que los asistentes al encuentro sólo tenían que pagarse el pasaje para llegar hasta el punto de reunión, ya que el resto de los gastos iban a correr por cuenta de PNS. “El panorama era negro porque hasta octubre o diciembre del ’99 no había claridad sobre si tendríamos la plata o el lugar en donde hacerlo, o cómo nos íbamos a trasladar”, explicó Alexis López. A pesar de las dudas el equipo siguió trabajando y gracias a la ayuda prestada por “camaradas” suyos, obtuvieron información de sitios viables para el mitin en lugares tan dispares como Osorno y La Serena. Pero no fue sino hasta principios de abril del 2000 –a dos semanas del inicio del encuentro internacional-, que se definió la locación. Hoy en día los integrantes de Patria Nueva Sociedad recuerdan con humor las infructuosas diligencias policiales para encontrar el lugar en el que se realizaría el congreso. “Un día fuimos a pasear y de paso a ver lugares para el encuentro en Lo Valdés y nos siguieron unos boinas negras o gente del GOPE, no sé bien y preguntamos los precios en unas cabañas, pero no fue más de diez minutos y después nos quedamos toda la tarde tomando sol ahí, así que los tipos estuvieron mirándonos todo el rato”, recuerda sonriente Catherina Pinoleo, esposa de Alexis López e integrante de PNS, quien además dijo que “poco tiempo después supimos que el Gobierno había realizado una operación rastrillo buscándonos desde Termas Morales hasta abajo por todos los hostales”. Dos días antes de la inauguración del encuentro sucedió un hecho de suma importancia que dejó al descubierto la ineficacia del Gobierno del recién asumido Presidente Lagos para enfrentar la situación. La casa que Alexis López compartía con Catherina Pinoleo y su pequeña hija Sofía, frente al Parque Bustamante, llevaba varios días de vigilancia por parte de efectivos de la Policía de Investigaciones de Chile. “Yo sabía que la casa estaba vigilada porque cada vez que sacaba a Sofía a jugar al parque me seguían como 6 individuos con radios”, aseguró Pinoleo, quien además agregó que “cuando se me acercaban mucho yo les decía que hicieran su pega desde más lejos, entonces ellos me pedían disculpas y se alejaban”. Pero eso no era todo ya que además tenían estacionado, desde hacía varios días, un automóvil justo frente a su domicilio con un hombre con herramientas, queriendo dar la impresión de que se trataba de un vehículo descompuesto. La noche del sábado 15 de abril del 2000 Alexis López, en compañía de su “camarada” Jorge Gracia, partió rumbo a un supermercado a comprar una revista. “Cuando Alexis salió de la casa miré por unos binoculares al señor que estaba junto al automóvil ‘descompuesto’, y ví que se puso a hablar por radio, entonces supe que se venía el operativo para encarcelar a Alexis. En ese momento yo le grité desde la ventana pero no me escuchó”, precisó Pinoleo. Cuando estaban llegando a la intersección de las calles Portugal y Curicó, un vehículo de Investigaciones los cercó. “Cuando se bajó el oficial le pregunté al tiro si traía orden de arresto, porque estábamos casi seguros de que iban a utilizar cualquier pretexto para detenerme”, aseguró López. El oficial se mostró sorprendido ante la acción del organizador del congreso nazi y “luego de titubear unos segundos me dijo que sólo se trataba de un control antidrogas de rutina”, dijo Alexis López. Según recuerda el líder de Patria Nueva Sociedad “en ese momento me asusté un poco porque pensé que me iban a ‘cargar’ con droga”. En ese mismo instante aparecieron cuatro patrulleros más de la policía civil y se unieron en la pesquisa. Entregaron sus cédulas de identidad a los oficiales y una vez identificados, informaron a López de una orden de detención en su contra por giro doloso de cheques, emanada un año antes, y procedieron a leerle sus derechos. Este preguntó si su “camarada” Gracia estaba libre, y al responderle afirmativamente, procedió a entregarle su teléfono celular y su billetera, sin que nadie se lo impidiera. Los detectives subieron al líder neonazi a uno de los automóviles y -antes que partiera-, Gracia se acercó a la ventana del vehículo e hizo lo que parecía ser el saludo tradicional del Movimiento Patria Nueva Sociedad, con los dedos pulgar, índice y medio alzados. En la billetera de López se encontraba, además de cerca de 300 mil pesos en efectivo y un cheque por otros sesenta mil –más de la mitad de los fondos de reserva del encuentro nacionalsocialista-, un instructivo de una página impreso en letra minúscula. La señal de Gracia no era un saludo. Era la puesta en marcha de la denominada “Clave Tres”, instrucciones que permitirían la reanudación del congreso y su verdadera conclusión, dos semanas después de esa noche, cuando el gobierno y la opinión pública habían dejado de interesarse totalmente por la materia. El instructivo -que el periodista del desaparecido diario “El Metropolitano”, Víctor Osorio, aseguró mantener en su poder- enumeraba seis escenarios posibles frente a la implementación del cónclave, a partir de los cuales emanaban diferentes cursos de acción, codificados como “claves”. Precisamente, el tercero consideraba la “detención de López en procedimiento encubierto”. El documento decía que “la detención podría estar cursada con anterioridad, sólo restaría su aplicación. Es expedita y no requiere justificación previa. Posibles causales: sospecha, narcóticos, delito económico, riña callejera preparada, ‘confusión de identidad’ u otras. Cualquier fundamento podría ser utilizado. La detención implicaría la total ausencia de López durante el encuentro”. Añadía que, en ese contexto, el procedimiento a seguir por los organizadores debía ser “iniciar procedimiento jurídico. Si el lugar del encuentro es detectado, suspender la reunión, verificar la salida de los delegados presentes, y esperar el trámite del recurso para continuar con delegados suplentes una vez finalizada la situación. Evitar la aplicación de la Ley de Extranjería”. El operativo realizado en la detención de Alexis López llamó la atención ya que para detenerlo a él solo, Investigaciones dispuso de cinco automóviles y cerca de 20 oficiales, según el propio López. “Cuando llegué al cuartel les di mis datos personales. Entonces llegó uno de los que me había detenido y me preguntó qué creía que iba a pasar ahora con el encuentro. Y yo le pregunté ¿usted cree que van a detener el encuentro por arrestarme a mí? Y él me respondió: ¿Por qué?, yo le dije que estaba equivocado si creía eso”, declaró el fundador de PNS. El operativo no sólo deja muchas dudas sobre la verdadera intención del Gobierno al apresarlo, sino que además mostró ciertas anomalidades. Como, por ejemplo, el hecho de utilizar tanto contingente para una sola persona, o el hecho de que los oficiales encargados de la acción policial no hayan sido efectivos de la Brigada Antinarcóticos, sino por la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales (BIPE) de la Quinta Región. Este periodista ha intentado, recientemente, conseguir la declaración de la Policía de Investigaciones sobre este asunto yendo a una de sus comisarías y enviando varias cartas por e-mail y faxes, pero las solicitudes nunca fueron contestadas. Luego de ocurrida la detención, esa misma noche más tarde, se reunieron un grupo de personas de la organización del congreso nazi, en un automóvil frente a la posta del Hospital El Salvador para revisar las acciones a seguir. Al otro día se hizo una revisión de la gente que asistiría al congreso, planearon el tema de la coordinación y se asignaron los roles correspondientes para continuar con la estrategia que habían planeado antes de la detención de Alexis López. Allí se decidió, por ejemplo, que Arnel Epulef, sería el vocero del encuentro, y que por lo mismo se quedaría en Santiago. Y que Catherina Pinoleo estaría encargada del traslado de la gente hasta el lugar de reunión, que hasta ese domingo 16 de abril, ella todavía no sabía cuál era por la estrategia de parcialización de la información que idearon.
Inicio del Encuentro Ideológico Internacional
El lunes 17 de abril de 2000 se dio inicio al congreso nazi en una cabaña de madera de dos pisos ubicada en la calle El Prado 40 del sector “Bosques de Montemar”, en la parte alta del balneario de Con-Con, en la Quinta Región. Ese primer día se comenzaron las actividades cantando los himnos nacionales de cada uno de los presentes. En total se trataba de cerca de 10 personas de Perú, Bolivia, Argentina, Ecuador, Colombia, Santiago y Talcahuano, más una periodista. Luego se conocieron e intercambiaron experiencias en torno a las ocupaciones que cada uno tenía en su lugar de origen. Después “contestamos algunas preguntas y tiramos las líneas para el trabajo del día siguiente”, explicó Pinoleo. Al día siguiente -18 de abril- los participantes fueron a caminar por la playa, y aprovecharon esa instancia para debatir y sostener conversaciones ideológicas. “Allí pudimos ver que no había muchas diferencias en la base del pensamiento de los asistentes al encuentro, por ejemplo, nadie estaba a favor del racismo y muchos de ellos trabajaban ayudando a comunidades indígenas”, puntualizó Pinoleo. Luego de culminadas las actividades de ese día, la pareja de Alexis López volvió a Santiago. Esa noche varios canales de televisión decían que se había descubierto el lugar en donde se estaba llevando a cabo el llamado congreso nazi. Ante estos hechos Pinoleo, se comunicó con la casa de Con-Con y dio aviso a sus “camaradas”. Ello permitió que abandonaran el país sin problemas los únicos dos extranjeros que habían sido empadronados por Investigaciones, el boliviano Jaime Portugal, y el peruano Rafael Chaparro. En el momento de saberse la noticia, varios de los participantes del mitin se encontraban fuera de la casa, lo cual permitió que la gran mayoría de ellos volviera a Santiago sin siquiera ser vistos. Esto fue un gran alivio para el comité organizador ya que, según contaron por primera vez y en exclusiva para este reportaje, el resto de los extranjeros que allí estaban eran estudiantes universitarios de intercambio. Por ello, el haber sido descubiertos en dicha reunión podría haber significado que fueran repatriados y expulsados de las respectivas universidades en donde cursaban estudios superiores. En definitiva, esa fue la razón por la cual todos los medios de prensa dijeron que sólo habían concurrido un boliviano y un peruano al encuentro. Para cuando toda la prensa llegó al lugar en cuestión, sólo quedaban en la casa Jorge Gracia y un par de personas más. Ya al anochecer Catherina Pinoleo viajó hasta Viña del Mar para planificar la vuelta a Santiago. En la plaza de dicha ciudad contrató a un taxista para que fuera a Con-Con y trajera a las personas que aún se encontraban en la casa. No le dijo al chofer de qué se trataba el asunto, pero le advirtió que había mucha prensa y policías en torno al lugar. Intercambiaron números de teléfonos celulares y el taxista fue a Con-Con. “El señor estaba muy contento con la tarea, porque me dijo que debido a la cantidad de prensa que había en la casa, él había salido en la televisión, y que sus amigos lo llamaban para felicitarlo”, contó entre carcajadas Pinoleo. Cuando el conductor arribó a la plaza de la Ciudad Jardín, la joven le canceló el viaje y se acercó a los oficiales de Investigaciones que se estaban bajando de los autos tras perseguir al taxista. “Ahí estuve charlando con ellos como media hora, me preguntaron por mi hija y hasta les regalé el libro que escribió Alexis, porque yo ya los conocía ya que eran exactamente los mismos que nos vigilaron en nuestra casa frente al Parque Bustamante”, explicó Pinoleo. Luego de ese intercambio de palabras, los oficiales escoltaron al reducido grupo de neonazistas hasta el límite regional y nunca más volvieron a verlos. Esa experiencia provoca hoy una reflexión en Alexis López cuando dice que “cabe destacar que la suspensión del encuentro, así como todas las determinaciones que se llevaron a cabo, impidieron totalmente que el Gobierno pudiese operar jurídicamente en contra del evento, estableciendo un precedente inobjetable. La reunión era y siempre fue completamente lícita y legal, y la pretensión del Gobierno de ‘prohibirla’, no pasó nunca más allá de una simple amenaza para responder a las presiones del Sionismo. Ello también dejó en evidencia, que ninguno de los postulados del Movimiento permitiría sostener una demanda o acción judicial en su contra, razón por la cual se utilizó todo el peso del aparato del Estado, en contra de diez jóvenes chilenos que únicamente estaban haciendo valer los derechos consagrados en la Constitución y las Leyes”.
El final inesperado del congreso internacional
Mientras que los asistentes al “Primer Encuentro Ideológico Internacional Nacionalsocialista” desalojaron la vivienda que utilizaron el la Quinta Región para llevar a cabo mitin, el miércoles 19 de abril del 2000, esa mismo día en la mañana en Santiago se anunciaba la pronta liberación de Alexis López. Cerca de las 11 de la mañana el principal organizador del llamado “Congreso Nazi” fue notificado por parte de la magistrado del 26º Juzgado del Crimen, María Elisa Tapia, de la resolución de dejarlo en libertad, previo pago de una fianza de 150.000 pesos. Dicha determinación de primera instancia no le aseguraba a López la liberación del anexo cárcel Capitan Yaber, ya que la acción debía ser respaldada por la Corte de Apelaciones. Finalmente el lunes 24 de abril y tras 9 días de presidio, la Primera Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago integrada por los ministros Alfredo Pfeiffer, Sergio Muñoz y Cornelio Villaroel, autorizó la libertad provisional de López en una decisión unánime y sin la necesidad de que la defensa presentara alegatos. Tras su liberación, el vocero oficial de Patria Nueva Sociedad (PNS) dedicó los primeros dos días para realizar conferencias de prensa y reagrupar a las personas que habían participado del interrumpido congreso de Con-con, para continuar con la reunión en Santiago. De esta manera, el miércoles 26 de abril del 2000 se retomaron los debates y el encuentro internacional, ya sin presión social ni persecuciones por parte de la policía civil, continuó su normal desarrollo. Esta vez la locación del evento fue nada más y nada menos que el departamento en donde residía Alexis López con su familia frente al Parque Bustamante. Era el mismo lugar que días antes había sido sometido a una intensa vigilancia por parte de Investigaciones de Chile. “En esta segunda parte del encuentro internacional, contamos con la presencia de unas 15 personas aproximadamente, entre los que se encontraban cuatro estudiantes extranjeros de intercambio procedentes de Argentina, Perú, Bolivia y Ecuador”, expresó López. A pesar de que en esa oportunidad “no se dieron los espacios para discutir temas ideológicos más sensibles”, Patria Nueva Sociedad pudo dejar bien en claro su postura divergente con respecto al nacionalsocialismo alemán de la primera mitad del siglo pasado, según explicó López. Además, aclaró que “no todos compartieron nuestra visión. De hecho, la corriente peruana demostró ser más fiel a la de la Alemania nazi, incluyendo el tema del racismo”. A pesar de las diferencias existentes entre los distintos participantes del mitin, a juicio de López las conclusiones finales del mismo tuvieron una gran relevancia. Dentro de éstas se puede destacar el acuerdo para establecer y poner en marcha una “Red Comunicacional, de Coordinación y Cooperación” mutua a nivel sudamericano. Dicha organización tendría capacidad resolutiva en todas las materias que digan relación con la proyección sudamericana de sus postulados. Y además otorgaría capacitación, recursos e información a los diferentes grupos y organizaciones que compartieran sus ideales a nivel continental. Esta iniciativa había sido propuesta por el dirigente máximo del Partido Nuevo Triunfo (PNT) de Argentina, Alejandro Biondini. Tras la presentación de dicha idea, y luego de las discusiones correspondientes en el encuentro internacional realizado en nuestro país, se decidió crear la Red Nacionalista Continental. La creación de dicho organismo obligaba a las organizaciones que quisieran pertenecer al mismo, a suscribirse como partidos políticos en sus respectivos países o estar en proceso de conseguirlo. Además, tenía que tratarse de agrupaciones lícitas, públicas y políticas. “En definitiva las organizaciones manifestaban su voluntad en trabajar por la vía legal para llegar al poder”, explicó López. Los grupos que conforman dicha red son los mismos que apoyaron la realización del encuentro internacional en Chile. Se trata del Partido Nuevo Triunfo, de Argentina; Juventud Nacionalista y Socialista, de Argentina; Frente Nacionalsocialista, de Bolivia; Movimiento Integralista Brasileño; Proyecto Colombia 88; Frente Nacionalsocialista del Ecuador; Movimiento Socialista Nacional Paraguayo; Frente Nacionalsocialista del Perú; Partido Nueva Sociedad Venezolana y el propio Movimiento Patria Nueva Sociedad de Chile. Otro de los anuncios más relevantes que resultaron tras el encuentro internacional realizado en nuestro país fue el llamado realizado por el boliviano Horacio Pope, para realizar otro congreso internacional con las mismas características en su país para el 2001. En el plano local también resultó de suma importancia la creación de los “111 conceptos para entender el socialismo nacional” que elaboró PNS. “A través de este escrito quedó definitivamente expresada la definición ideológica de nuestra agrupación”, explicó López quien además agregó que “ese documento se ha transformado en el eje del desarrollo ideológico de PNS hasta hoy. No hay nada que nosotros digamos y que no esté considerado en alguna medida en dicho escrito”. Los 111 conceptos abordan todas las temáticas de interés para Patria Nueva Sociedad. En el documento queda bien delineada su posición en torno a grandes ítems como vida, ser humano, comunidad del pueblo y nacionalidad; socialismo, derechos y responsabilidad social; estado, autoridad y derecho; democracia, jerarquía, gobierno y política; política social, propiedad y seguridad social; naturaleza, recursos, desarrollo y destino.
Presente y futuro de Patria Nueva Sociedad
Las últimas labores
La culminación del encuentro internacional no significó la desarticulación de PNS. Al contrario, dio más fuerzas al grupo dirigido por Alexis López para continuar con las labores. Fue así como el 21 de septiembre del 2000, a sólo cinco meses de concluido el cónclave en nuestro país, Alexis López viajó a la República Argentina para hacer de orador en un acto organizado por el Partido Nuevo Triunfo (PNT), en el cual dicho partido político de corte neonazi presentó a su candidato, Alejandro Biondini, para las elecciones presidenciales de aquella época en el país limítrofe. En dicha ocasión, el vocero y principal líder de PNS ofreció un discurso crítico sobre la realidad que enfrenta Chile en torno al tema del nacionalismo. Además expresó el apoyo que varias agrupaciones con tendencias nacionalsocialistas, le otorgaban a Biondini. López valorizó su presencia en dicho acto que, según él, “sirvió para afianzar la Red Nacional Continental”. Un hito de gran relevancia para el movimiento chileno lo constituyó la “Expedición Ventisquero 2001”. Ésta fue una salida a terreno efectuada por 8 miembros de PNS, durante 17 días del mes de enero, a una región desolada del sur de nuestro país. Se trata de una comunidad ubicada en Cochamó, en la Décima Región. El grupo liderado por López se había enterado de que los pobladores rurales de ese sector, estaban siendo presionados por el empresario norteamericano Douglas Tompkins para que les vendieran sus tierras. Debido al bajo nivel de alfabetización de la zona, los pobladores no contaban con las herramientas suficientes como para resistirse al cometido de Tompkins. “Nosotros lo que hicimos fue llevar a un chico que estaba estudiando derecho y que manejaba el tema de la inscripción de títulos de dominio, para que les explicara a los habitantes del sector qué tenían y cómo tenían que manejarse legalmente para que el Gobierno les entregara los títulos de dominio de sus tierras. Pero la tarea no fue tan simple ya que debido a la gran distancia entre una casa y otra, no bastó con organizar una reunión de la junta de vecinos, sino que además debieron realizar varias visitas a casas particulares con el fin de que ningún poblador se quedara sin la asistencia. “El trabajo se completó con algunas conferencias de prensa otorgadas por nosotros y el envío del video que hicimos sobre esta labor, a varias instituciones como Carabineros de Chile, el Ejército, el congreso y, gracias a un amigo mío, al mismísimo Presidente Ricardo Lagos”, explicó López. Dos semanas después de concluido el viaje, comenzaron a ser entregados los títulos de propiedad de los habitantes del sector del Ventisquero. Ese mismo año se llevó a cabo uno de los objetivos fijados el año 2000 al concluir el encuentro internacional en nuestro país. Fue así como en julio se llevó a cabo el “Segundo Encuentro Ideológico Nacionalsocialista”, en La Paz, Bolivia. En representación de Patria Nueva Sociedad viajaron Felipe Moraga, tesorero de PNS, y Presidente del Centro de Estudios Políticos y Sociales, Carlos Keller; y el director de Publicidad y Ediciones del movimiento. “La participación de la comitiva chilena consistió en la realización de una ponencia sobre el análisis de lo que había ocurrido en el encuentro de Chile. Y proponía medidas a tomar y consejos sobre cómo hacer un congreso de esta naturaleza y bajo qué condiciones”, explicó Alexis López. En febrero del 2002 se dio la primera gran aparición pública de PNS tras el llamado “Congreso Nazi”. En dicha oportunidad, la labor consistió en concurrir durante tres días, dos horas cada uno, a las intersecciones de los paseos Huérfanos y Ahumada, en el centro de nuestra capital. Allí contaban con información sobre su movimiento y recolectaron algunas firmas de apoyo. El resultado de esa actividad fue positivo para los organizadores del encuentro internacional. No tanto por las 68 firmas que lograron conseguir en el período de tiempo estipulado, sino porque alcanzaron su objetivo que no era precisamente juntar adherentes. “Con eso queríamos probar que estábamos dispuestos a hacer todo lo necesario para transformarnos en una estructura legal y pública. Lo que quedó en la retina de la gente, fue que nosotros estábamos en la calle y que podíamos salir y no pasaba nada”, puntualizó López. Dentro de las actividades más recientes que esta agrupación ha realizado en pos de autosuperarse, destaca la creación del Centro de Estudios Políticos y Sociales Carlos Keller. Esta instancia, creada en septiembre del 2002, busca desarrollar investigaciones de la realidad social, que permitan al movimiento desarrollar sus propuestas políticas. El nombre de la entidad surgió porque Carlos Keller fue el principal ideólogo del movimiento neonazi chileno de la primera mitad del siglo pasado: El Movimiento Nacional Socialista (MNS), de González Von Marées. Según palabras de Alexis López, “fundamos el centro porque necesitábamos la creación de una estructura de análisis paralela al movimiento”. A pesar de no haber realizado ninguna publicación hasta la fecha –la primera esta programada para este año-, en esos estudios se pretenden agrupar diferentes opiniones de tendencias divergentes en torno a temas de contingencia. “Principalmente nuestro centro de estudios va a tratar temas económicos como los tratados de libre comercio., historia y política contingente”, explicó López. Por otra parte, a fines del mes de septiembre del año pasado se dio inicio a la primera gira nacional de Patria Nueva Sociedad, que tenía como objetivo crear nuevas sedes comunales en todo el país. “Sabíamos hasta ese minuto que había gente que simpatizaba con nuestra ideología en regiones. Pero estaban descoordinados y sin estructura. Entonces llamamos a gente con la cual ya llevábamos 2 o 3 años fuera de contacto, y les pedimos que formaran sedes comunales en base a un instructivo que les habíamos enviado”, declaró el vocero de PNS. Dicha labor todavía no ha terminado y ya hay varios viajes más planeados. Dentro de las cerca de 32 ciudades visitadas destacan Arica; Iquique; Antofagasta; Copiapó; Los Andes; San Felipe; Rancagua; Puerto Montt; Osorno; Temuco y Punta Arenas. En total, hasta la fecha se han creado 17 sedes comunales entre las Primera y Undécima Regiones. Dentro de las actividades fijas que PNS ha estado desarrollando este último tiempo están las escuelas de formación política que se impartieron ininterrumpidamente desde julio del ’99. El desarrollo de esta actividad está dividido en dos semestres anuales –uno por cada escuela- que van desde abril-octubre, hasta octubre-marzo. Otra de las acciones regulares son los foros que se llevan a cabo el último jueves de cada mes, en donde se discuten temas de contingencia y puede asistir cualquier persona interesada, sin necesidad de pertenecer a PNS. En el plano del funcionamiento interno, la agrupación dirigida por Alexis López realiza dos veces a la semana –miércoles y sábados- una reunión de directorio en la que se discuten temas estructurales del movimiento. Por otra parte, en su departamento ubicado frente a la Plaza de Armas de Santiago, el vocero de Patria Nueva Sociedad, cuenta con un sofisticado equipo computacional que le permite tener un “servidor” propio. Esto incide directamente en el área de difusión ya que con ello no sólo posee total control sobre el contenido de la revista del movimiento –www.accionchilena.cl- , sino que, además, le da la capacidad como para realizar transmisiones radiales y televisivas por internet. Es así como ya cuentan con varios programas radiales que son escuchados por gran cantidad de personas en Chile y el mundo. Dentro de ellos destacan “Análisis Semanal”, en el que se exponen temas de contingencia. Y el recientemente inaugurado programa llamado “Historia Total”, en el cual se entrega información objetiva y documentada sobre diferentes episodios y personajes del acontecer nacionalsocialista mundial y nacional. En total hasta la fecha cuentan con más de 25 trabajos radiales. En el aspecto televisivo han realizado menos transmisiones, casi todas mostrando videos sobre el accionar del Patria Nueva Sociedad en terreno, como fue el caso de la asistencia jurídica a los pobladores del sector de Ventisqueros en la Décima Región.
La Proyección a futuro
El objetivo último de Patria Nueva Sociedad es convertirse en partido político, para lo cual ya cuentan con el organigrama de organización interna. Tarea que ellos saben que no les resultará nada fácil. Por eso, según el plan elaborado por Alexis López, “estamos haciendo todo lo necesario como para constituirnos como partido político el 2010”. Por ahora la mayor parte del trabajo lo tienen en las sedes comunales “construyendo a la agrupación desde abajo”, como precisó López, intentarán obtener algún tipo de representación gubernamental en las próximas elecciones municipales y tal vez en las presidenciales. “Si no presentamos a candidatos pertenecientes a PNS, apoyaremos a personas que hayan tenido presencia pública en sus respectivas comunas y que no pertenezcan a ningún partido” dijo López Para él no hay mayor problema si dichas personas no se adhieren a su pensamiento ideológico, pero sí expresó su interés por ligarse a gente “que valga la pena”. Y en el plano personal no descartó presentarse él mismo como candidato a Alcalde por la Comuna de Santiago.
Conclusiones
Repasar la historia del movimiento nacionalsocialista que se desarrolló en Chile, reafirmó una idea que una y otra vez he visto reflejada en diferentes ámbitos de la vida. Y es que la realidad está repleta de matices. Concluir que el neonazismo criollo es sólo un movimiento ideológico, que intenta abrirse paso entre un mundo repleto de visiones divergentes, sería demasiado simplista. Porque a pesar de haber conocido el ideario y accionar de grupos netamente políticos, como lo es Patria Nueva Sociedad o el nuevo Movimiento Nacional Socialista de Chile (MNSCH), en que se lucha por imponer una visión de ordenamiento nacional a fuerza de ideas, éstos sólo son una porción de la realidad. En el otro extremo se encuentran facciones como la mayoría de las agrupaciones skinheads, que prefieren validar sus creencias a través de la violencia y la intimidación. En los primeros tiempos de la corriente neonazista chilena, cuando Jorge González Von Marées participaba activamente en la vida nacional, la realidad política y social de la época –en general bastante violenta-, permitía que en un mismo partido político, se reflejara lo que fue la base del ideario neona zi criollo, que se destacó por reinventar el concepto del racismo, y a la vez se irrumpiera violentamente en el escenario de la vida pública. Esta dicotomía no se mantuvo durante mucho tiempo. De hecho no podía perdurar ya que la sociedad no lo toleraba. Un claro ejemplo de ello fue la reacción del Gobierno en la Matanza del Seguro Obrero, y en la efímera existencia del Partido Nacional Socialista Obrero (PNSO) liderado por Franz Pfeiffer. Por otra parte, al analizar la realidad del movimiento neonazi actua l, se puede apreciar que dicha ideología ha estado en constante evolución en Chile. Y que, hoy en día, los aspectos más repudiados del partido nazi alemán han tendido a suavizarse e, incluso desaparecer. Dejando de lado a los puristas, como Miguel Serrano, y a muchos de los grupos skinheads, no se podría afirmar que el nacionalsocialismo chileno, que se desarrolló durante este último decenio, sea una amenaza para la seguridad del Estado. Ello no significa que esta corriente vaya a convertirse en la solución a los problemas postmodernos de este país, pero sí hay que reconocer que se trata de un punto de vista adicional que tiene todo el derecho de hacerse presente en la sociedad. El ejemplo más claro de ello lo constituye la agrupación de Alexis López –Patria Nueva Sociedad- que no sólo ha declarado infinita cantidad de veces su desligación con las características violentas del nazismo alemán, sino que además se desarrolla acorde a ella. Es así como varios de los de los integrantes de PNS son de origen mapuche. Esto automáticamente echa por tierra el concepto del “súper hombre” que caracterizó al nazismo germano. El planeta sigue girando y la vida sigue su cause natural, y en la modesta opinión de este futuro profesional, el nacionalsocialismo chileno actual no será la gran salvación del país, pero tampoco liderará el ocaso de este pueblo, la opción está en cada uno de nosotros.
Extracto de
El movimiento neonazi en Chile Julián Socorro
Tesis para optar al
grado de Licenciado en Comunicación Social 2003
UNIVERSIDAD DIEGO
PORTALES
|