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Doctrina


De Contracultura a producto de Consumo

 

“Skinheads”
Una Crónica de Película

 

 

Por Alexis López Tapia

Director Revista Acción Chilena

 

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Hemos sostenido anteriormente que los “Skinheads” son “Hijos del Nuevo Orden Mundial” (1). Pero también hemos dicho que son un verdadero “producto de mercado”.

 

Esta crónica relata cómo se fabricó y distribuyó este producto por todos los rincones del planeta, a través de la herramienta de propaganda más poderosa y penetrante del sistema: el Cine.

 

Por eso, le invitamos a tomar asiento y asistir a esta verdadera avant premiere de la historia del impacto social de cuatro películas que lograron hacer de un pequeño movimiento contracultural, uno de los productos de consumo más eficientes para destruir cualquier vestigio de las ideas y realizaciones de los movimientos socialistas nacionales de la primera mitad del Siglo XX.

 

Esto es “crítica de Cine” en Revista Acción Chilena. O quizá no sólo eso…

 


La Naranja Oi!

 

Alex y los drugos

 

En 1944 -durante el apogeo de la Segunda Guerra Mundial-, el escritor inglés Anthony Burgess y su esposa embarazada fueron asaltados en Londres por cuatro soldados norteamericanos. A consecuencia de la paliza, su esposa sufrió un aborto.

 

En 1962, el autor utilizó ese episodio como inspiración para su novela más famosa: “A Clockwork Orange”, “La Naranja Mecánica”.

 

El Título hacía referencia a las mecánicas respuestas condicionadas que le induce el tratamiento pavloviano “Ludovico” al que es sometido el protagonista, y deriva de una vieja expresión “cockney” (habitantes de los barrios marginales del East-End londinense, considerados ignorantes de modales campesinos): “As queer as a clockwork orange”, que podría traducirse como "tan raro como una naranja mecánica".

 

De hecho, en su ensayo "Clockwork oranges", Burgess menciona que "este título sería ideal para una historia acerca de la aplicación de los principios pavlovianos o mecánicos a un organismo que, como una fruta, cuenta con color y dulzura".

 

El libro original constaba de 21 capítulos, y -en el último-, el protagonista volvía a sus fechorías después de librarse del efecto del tratamiento, hasta que se encontraba con un viejo compañero de crímenes. En ese momento comprendía que debía madurar y abandonaba voluntariamente sus conductas anteriores. De este modo, el sentido fundamental de la obra era constatar la natural Evolución de la personalidad, incluso de personalidades disfuncionales, por sobre la imposición social de reflejos condicionados.

 

En 1971, mientras en Chile la Unidad Popular entraba en crisis terminal, la edición norteamericana del libro –que se publicó sin el último capítulo-, fue llevada al cine por el director Stanley Kubrick.

 

AlexAlex, el protagonista, es un nadtsat (adolescente) que junto a sus amigos (drugos), consumen habitualmente drogas y actúan sistemáticamente de manera ultraviolenta: robos, palizas, abusos, violaciones, humillaciones de aquellos más débiles, y constantes peleas con otros grupos de adolescentes. De este modo, la tesis acerca de la innata crueldad del ser humano aparece en su más cruda expresión:

 

Se trata simplemente de una “opción” más a escoger para el esparcimiento; una opción “válida” según los cánones aprehendidos del entorno agresivo, segregador, hiperindividualista y desestructurado en el que viven los protagonistas, donde las preocupaciones básicas (vivienda, trabajo, dinero) priman sobre una familia y una educación decadentes o inexistentes, incapaz de atajar los instintos agresivos en sus primeras manifestaciones.

 

De este modo, el autor plantea una pregunta fundamental, que permanece plenamente vigente en la actualidad: ¿Es el Ser Humano una especie violenta por naturaleza?, o, por el contrario: ¿Es ésta Sociedad violenta con los seres Humanos que la forman?

 

En este sentido, “La naranja mecánica” trata principalmente de la libertad del individuo contrapuesta al bien del colectivo, y se plantea hasta qué punto es legítimo que el colectivo, a través de sus representantes (¿o son los representantes los que deciden en última instancia por el colectivo?), destruya al individuo en función del interés general.

 

Las violentas imágenes de la película de Kubrick motivan que hasta hoy esté prohibida en Corea del Sur y Singapur. También estuvo prohibida en Irlanda hasta 1999, y ahora se exhibe censurada. Se estrenó con escenas censuradas en Australia, Argentina, Chile, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, México, Holanda, Noruega, Suecia y Japón.

 

Kubrick prohibió que fuera estrenada en Inglaterra, donde hasta 1999 estuvo clasificada en la categoría X, la misma categoría que tuvo en EE.UU. hasta 1972, donde posteriormente se eliminaron algunas escenas.

 

Los Drugos¿Cuál fue el impacto social de la película en la época de su estreno?

 

De partida, los “drugos” se transformaron en un verdadero paradigma juvenil, y particularmente en Inglaterra, su estética y actos fueron integrados y sincretizados por un emergente movimiento contracultural surgido apenas un par de años antes en los barrios marginales ingleses: los “skinheads”.

 

Lo que originalmente unía a los “skins” era su gusto por un mismo tipo de música y vestimenta, así como por el fútbol y la violencia. Además por lo general compartían ciertos valores como el culto al coraje y al compañerismo, el patriotismo y el orgullo de pertenecer a la clase trabajadora. Este orgullo se traducía en una ética (autodisciplina, trabajo duro).

 

No eran una agrupación con fundamentos políticos, como ahora creen algunos “expertos”, y en la mayoría de los casos, la política no era un tema muy importante en sus vidas. Si bien algunos votaban al Partido Laborista (de izquierda) y otros seguían al líder ultranacionalista Enoch Powell (de derecha), lo hacían como algo aparte de su condición de “skinheads”.

 

En cuanto al racismo -hoy en día tan asociado al movimiento-, no era una idea que todos los “skins” compartieran en esa época. Los “skinheads” como grupo no eran ni racistas ni antirracistas, sino que esta postura dependía de cada uno. Además la actitud con respecto a las otras razas era claramente contradictoria; mientras mantenían una buena relación con los jamaiquinos (negros) y escuchaban su música, tenían frecuentes enfrentamientos con otros inmigrantes, sobre todo con los pakistaníes (los entonces famosos Paki-bashing).

 

Los Drugos "videando" la violenciaLa explicación es que los inmigrantes jamaiquinos se adaptaron sin problemas a la cultura inglesa mientras que los pakistaníes venían con un profundo resentimiento y odiaban todo lo inglés. Muchos “skins” -como patriotas que eran-, caían a veces en la xenofobia, pero no tanto por razones de raza sino de nacionalidad y competencia por el empleo.

 

Luego de un tiempo, el movimiento se empezó a desvirtuar. Muchos jóvenes se hacían “skinheads” sin tener idea de lo que significaba. Además la violencia llegó a límites extremos, por lo que hacia 1972, los “skinheads” desaparecieron casi completamente debido a la represión policial.

 

Luego de 1972, los primeros “skins” comenzaron a cambiar su vestimenta y a dejarse crecer un poco el pelo para no ser molestados por la policía, y se convirtieron en “suedeheads” (1) y en “smoothies”. Estos eran parecidos a los “skins” pero su actitud era un poco más tranquila y su vestimenta más formal. El espíritu también siguió vivo en las botas de los bootboys, jóvenes de las ciudades pequeñas que tomaron de los skins principalmente su pasión por el fútbol y llevaron al extremo el vandalismo callejero.

 

A fines de 1977, luego de la auge del punk-rock, éste estilo musical había dejado de ser contestatario y se había transformado en una moda más.

 

Pero había otro punk, el street-punk o reality-punk, que mantenía las características de rebeldía y crítica social. Es en ese momento que surge una nueva generación de skinheads que junto a algunos punks y otros jóvenes del los barrios obreros ingleses empiezan a apoyar esa movida.

 

Algunos de los primeros grupos de este estilo fueron Sham 69, Cock Sparrer, Menace, The Lurkers, Cockney Rejects, Angelic Upstarts, y Skrewdriver (que luego se politizaría acercándose al Partido ultranacionalista inglés Nacional Front).

 

Las canciones de estas bandas hablaban de la vida diaria de los jóvenes (trabajo, desempleo, mujeres, peleas, borracheras), de patriotismo, de los políticos mentirosos, del odio al sistema y la represión policial, etc.

 

La referencia a “La Naranja Mecánica” se encuentra directamente en el nombre de una de las más famosas bandas citadas: Cockney Rejects.

 

De hecho, en 1981, el periodista Gary Bushell, difusor de la música punk y skinhead, "rebautizó" al street-punk con el nombre de Oi! Precisamente en alusión a la canción Oi! Oi! Oi! de Cockney Rejects.

 

De este modo, el Movimiento “Skinhead” se transforma en un producto de mercado.

 

A partir de 1978, el movimiento se empieza a politizar. Por una parte, el National Front comenzó a reclutar “skinheads” para sus filas, ya que veía en algunos de ellos excelentes militantes por su patriotismo y su actitud violenta.

 

Por el otro lado, algunos skins reaccionaron a esto y se hicieron activistas de izquierda. De este modo el Movimiento se dividió, con bandas izquierdistas organizando recitales contra el racismo y las bandas "neonazis" haciendo lo mismo contra el comunismo.

 


 

El Muro de los Martillos

 

La marcha de los Martillos fascistasEn 1977, durante un concierto de la gira “Animals” del grupo Pink Floyd en Montreal, el músico y compositor Rogers Waters escupió en la cara de un agresivo fan de primera fila.

 

Después de ese concierto, Roger se sintió culpable por lo que había hecho. El se dio cuenta que él estaba siendo alienado por las grandes multitudes donde no existía la intimidad a la cual el se había acostumbrado antes de hacerse famoso. Sintiéndose culpable por eso, Waters comenzó a pensar en algo que evitara repetir un acto como ese y comenzó a fantasear con la idea de construir un muro entre el escenario y la audiencia, lo que posteriormente llevaría a la concepción del álbum más famoso de la banda.

 

De este modo, en 1979, nació “The Wall”.

 

La historia relata la vida de una estrella ficticia del rock llamada "Pink", que se convierte en un anti-héroe mentalmente enfermo, debido a los traumas que la vida le va deparando: la muerte de su padre en la Segunda Guerra Mundial en una acción en la que los mandos británicos sacrificaron a muchos soldados (relato autobiográfico de Waters), la sobreprotección materna, la opresión de la educación británica, los fracasos sentimentales, su mundo de superestrella, etc., son convertidos por él en ladrillos de un muro que le aísla, construido con el fin de protegerse del mundo y de la vida, pero que le conduce a un mundo de fantasía auto-destructiva.

 

Durante un intento de suicidio con drogas, la alucinación lo convierte en un dictador Neonazi, el polo radicalmente opuesto a lo que "Pink" siente y es, señalando el punto sin retorno a la locura, pero que finalmente "Pink" no quiere traspasar.

 

Finalmente se celebra "un juicio" ficticio y simbólico contra "Pink", que termina con la condena a derribar el muro y a exponerse al mundo exterior, en una liberación final que permite a "Pink" volver a "fluir".

 

Si la etapa infantil de “Pink” se basa en la vida de Rogers Waters, la vida de adulto del personaje está basada parcialmente en la vida del cantante y líder original de la banda: Syd Barrett, quién sufrió un colapso mental debido a su mente alterada por las drogas.

 

Al combinar esas historias Roger Waters creó una aventura mística y perturbadora hacia las profundidades de la psiquis humana, que se ha transformado en un clásico.

 

En 1982 se filmó la versión cinematográfica de “The Wall”, nada menos que por la Metro-Goldwyn-Mayer bajo el título de “Pink Floyd: The Wall”, con Alan Parker como director y Bob Geldof (el líder de los Boomtown Rats) como "Pink".

 

También participaron en escenas Bob Hoskins y la joven Joanne Whalley. La película es prácticamente el mismo álbum llevado al cine, sólo con algunas modificaciones y con unas magníficas escenas de animación a cargo de Gerald Scarfe.

 

Una de las escenas más memorable e impactantes de la película es –precisamente- la transformación de “pink” en el alienado Dictador Neonazi durante el concierto de la segunda parte del álbum.

 

La secuencia está construida sobre los temas “In the flesh” (En Carne viva), “Run like hell” (Corre como el diablo) y “Waiting for the worms” (Esperando a los gusanos).

 

En "In The Flesh" (4) (sin el signo de interrogación) la imagen nos lleva al concierto de Pink.

 

A diferencia de la primera "In The Flesh?" del álbum, ésta canción no es acerca de un nacimiento sino acerca de la vida, y nos muestra cómo es posible que la gente siga tonta y ciegamente los puntos de vista de un determinado modelo-rol, y cómo éstos modelos pueden dar mal ejemplo y ejercer su poderío destructivo.

 

En la canción, Pink lamenta informar a la audiencia que Pink no está bien, que se ha quedado en el hotel: "Pink isn't well, he stayed back at the hotel". En otras palabras, el viejo Pink se ha quedado detrás del nuevo Pink. El producto de la pared, ha ganado poder dictatorial.

 

Para probar la devoción de sus fans, Pink ordena que todas las minorías sean puestas contra la pared. Entonces Pink dice que si tuviera en sus manos a todos los judíos, maricas, drogadictos y mestizos los fusilaría.

 

Esta canción es usada para mostrar el carácter tiránico de los modelos y roles que la gente pude llegar a poseer y de acuerdo con los cuales actúa. También señala cómo estos roles se pierden en su propio poder, tal como Pink quien se convierte en un émulo comercial de Hitler, dictando sobre sus seguidores y deseando disminuir a las minorías.

 

El pofesor cabeza de martillo moliendo la carne de los EstudiantesUn símbolo altamente significativo que aparece por segunda vez en la película son los martillos (Hammer), que en escenas anteriores habían machacado a los estudiantes sobre la máquina de moler carne.

 

En vez de la swastika, Pink usa los martillos que representan la opresión por la fuerza. La idea básica es: “si tu no te sometes, serás golpeado hasta que te sometas”.

 

En éste caso, los martillos son usados para derribar la fibra moral de la sociedad y usados para construir el odio.

 

A continuación viene el tema "Run Like Hell" (5) que es una continuación de "In The Flesh" y sirve como una advertencia de Pink para todos aquellos que no lo sigan, o que sean "diferentes".

 

Con "You better make your face up in your favorite disguise" Pink advierte, que uno debe jugar con sus reglas o pretender jugar con sus reglas, o sino, correr como el diablo, porque aquellos que no se adapten serán enviados a casa en una caja de cartón.

 

La referencia a la historia del Nacionalsocialismo alemán es evidente. La escena en "Run Like Hell" es una parodia de la llamada "Kristallnacht" o "La noche de los cristales rotos" ocurrida en Alemania en 1938, donde -entre otros actos vandálicos- fueron rotas las vidrieras de negocios judíos en represalia por el asesinato del secretario de la embajada alemana en París, Erns von Rath por el judío Herschel Grynszpan.

 

Pink en su versión "skinhead" neonaziEl término "La noche de los cristales" viene de los vidrios rotos en las calles, los cuales brillaban a luz de la luna.

 

El análisis del mensaje en "Run Like Hell" es claro: "Más vale que me sigas o sino corre", una evidente alegoría de los nazis diciendo a los judíos "Ustedes no son como nosotros, nunca serán como nosotros y deberán ser eliminados. Si piensan que pueden escapar, mejor salgan corriendo".

 

"Waiting For The Worms" (6) es la tercera y última canción dedicada al tema de la tiranía de las masas alienadas por los ídolos del mercado, y la que tiene mayores referencias al Nazismo.

 

Comienza con Pink diciendo que nadie puede alcanzarlo ahora detrás de la pared, así que lo mejor que puede hacer es alejarse. También muestra que Pink está a punto de rendirse por encontrar una vía de escape de su propia prisión.

 

Pink ahora se sienta pacientemente "en un bunker" (una nueva relación con el tema de la guerra) detrás de la pared esperando a los gusanos que vienen, esperando por el conocimiento y la luz o esperando la muerte y la decadencia del viejo Pink.

 

"In perfect isolation here behind my wall" (en perfecto asilamiento aquí detrás de mi pared) Pink logró lo que quería, su aislamiento perfecto, lo cual era lo que él estaba persiguiendo cuando comenzó a construir la pared. Una vez que ha alcanzado su total aislamiento, él comprende el sentido total de la palabra.

 

La marcha de los MartillosAl llegar a este punto, el lado autocrático y megalómano de Pink aflora totalmente. Avanza caminando por las calles con sus leales seguidores: los “skinheads del martillo”, que destruyen y golpean todo a su paso.

 

Pink grita numerosas frases para atemorizar a la gente. Después de todo, a él se le permite cualquier cosa, precisamente porque es famoso.

 

En el tema destacan versos claramente alusivos a la versión oficial de la Segunda Guerra Mundial: "Waiting to turn on the showers and fire the ovens", (“Esperando a abrir las duchas y encender los hornos”) es una directa referencia al “Holocausto”, de igual modo que “Waiting for the final solution” (“Esperando la solución final”).

 

Del mismo modo, Waters incluyó en este tema algunos de los slogans del Movimiento fascista inglés British Patriot, de Sir Oswald Mosley, cuyo símbolo era precisamente un megáfono (como el que se usa para gritar al público), y también algunos de los leitmotivs que serán típicos de los “skinheads” neonazis desde entonces: Waiting to clean up the city” (“Esperando para limpiar la ciudad”).

 

Otros versos aluden claramente a símbolos del fascismo, como “Waiting to put on a black shirt” (“Esperando ponerme una camisa negra”), y -por último-, la canción termina preguntando: “Would you like to see Britannia / Rule again, my friend?” (“¿Te gustaría ver a (Gran) Bretaña gobernar (el mundo) otra vez, amigo mío?”), en evidente alusión contradictoria al “Deutschland über alles”.El escudo de Hammerskin Nation

Con todo lo expuesto, ¿es de extrañar que muy pronto, en 1988, en Dallas, Texas –territorio arrebatado por EE.UU. a México-, nacieran los “Hammerskin” (“Skinheads del Martillo”), cuyo símbolo será, precisamente, el par de martillos cruzados del concierto neonazi de Pink en The Wall?.

De este modo, los “skinhead” neonazis, -es decir, el producto de mercado recreado con el alto auspicio de la Metro-Goldwyn-Mayer-, se hace absolutamente global.

 

Así, en sólo 14 años el producto llegará hasta un lejano país del sur de América: Chile, donde el 2001 se fundará “Martillo del Sur”…

 

Pero en 1988, lo único que hace falta es entregar el nuevo producto al consumo de las masas idiotas del planeta… en un envase más barato.

 


 

“Skinheads” para el consumo global

 

 

“The Wall” penetró rápidamente en todos los circuitos cinematográficos comerciales y subterráneos del planeta.  

 

Así, en el dictatorial Chile de finales de los ’80 -en pleno corazón del bohemio e izquierdista Barrio Bellavista-, era posible asistir a funciones gratuitas de la película en la Plaza Camilo Mori, a las que acudía gran cantidad de jóvenes de las entonces de moda “Tribus Urbanas”, desde “lanas” a “punks” sin distinción.

 

Sin embargo, “The Wall” -de 1982- había sido sólo el inicio.

 

Hacía falta una película que promocionara el nuevo producto de manera más simple y directa, ya que la película de Alan Parker resultaba demasiado sofisticada y compleja para la gran masa.

 

De esta forma, en 1989 el director de películas “under”, Greydon Clark, escribió, produjo y dirigió “Skinheads: the second coming of hate” (“Skinheads: la segunda venida del odio”), que relata la terrorífica historia de un grupo de jóvenes estudiantes californianos, que son atacados por un grupo “skinhead” que se ha refugiado de la policía en las agrestes y solitarias montañas de Colorado.

 

Considerada una “pieza maestra” del cine norteamericano de finales de los ’80, el guión, las actuaciones y el desenlace son –por decirlo sutilmente-, pésimos.

 

Sin embargo, la película impacta precisamente por la brutal simplicidad de la violencia que refleja: sin exageración, se encuentra a un paso del cine gore, y anda bastante cerca en su crudeza de la recientemente entrenada “Hostal”, del director judío Eli Roth (que, dicho sea de paso, pone a unos enormes “skinheads” vestidos de negro como guardianes de la fábrica donde los clientes torturan a las víctimas del Hostal eslovaco).

 

Los jóvenes universitarios californianos -que en EE.UU. significan, por antonomasia, liberales, interculturales y sexualmente tolerantes-, son testigos del asesinato de un chofer por los asesinos “skinhead” en una parada de camiones. Al ser descubiertos por la banda, inician una frenética huída hasta que son atrapados en medio de las montañas y buscan refugio en una cabaña donde son cercados.

 

Las escenas que siguen son simplemente salvajes y no merece la pena relatarlas… para hacerse una idea, basta conocer la descripción de la película que hace el sitio en Internet de Blockbuster: “Cabezas rapadas. Anillos en la nariz. Tatuajes. Y una mirada capaz de petrificar a cualquiera. Ellos son los Skinheads, un grupo de fanáticos que no tienen ningún respeto por la vida humana, que destruyen a cualquiera que los ofenda. Todo en nombre de la supremacía blanca y de su héroe, el líder nazi Adolfo Hitler” (7).

 

Finalmente, un viejo soldado norteamericano de la segunda guerra mundial –que obviamente no tiene ninguna simpatía por nazis, neonazis ni skinheads-, ayuda a los jóvenes californianos a escapar, matando a todos (o casi todos), los estúpidos y malignos “skinheads”.

 

La película no intenta pontificar ni pretende dar lecciones morales al público: se trata simplemente de mostrar crudamente el odio irracional y ultraviolento de los “skinheads”, contra cualquiera que se cruce en su camino.

 

Son simples asesinos, nada más.

 

Y con esto el plato está servido.

 

De bajo presupuesto y nula pretensión intelectual, la película captó de inmediato el interés de las grandes distribuidoras que –literalmente- la “regaron” por todo el Mundo.

 

Así, los “skinheads” se difundieron para las grandes masas.

 

Si con “La naranja mecánica” y “The Wall”, el producto se había hecho famoso, la moda mundial comenzó realmente en los ’90, con “Skinheads”.

 


 

Los Expedientes “Skinhead” X

 

Derek en su caracterización más famosa

 

En 1993 se estrenó “Los Expedientes Secretos Equis” serie que haría historia durante los años ’90 y proyectaría en el inconsciente colectivo una nueva categoría de contenidos semánticos asociados a una vieja letra numeral: la “X”.

 

En 1998 su penetración era tan masiva, que la siguiente película sobre “skinheads” recogería parte del éxito de la serie en su nombre: “American History X” (“Historia Americana X”), conocida simplemente como “American X” (8).

 

A esas alturas, la vieja movida “skinhead” cumplía ya 40 años, y estaba muy lejos –conceptual y simbólicamente- de sus modestos inicios contraculturales en la Inglaterra de los ‘60.

 

Gracias a los hitos precedentes, el termino “skinhead” había pasado a ser simbólicamente sinónimo de “skinhead neonazi”, para disgusto permanente de los “skin” originales, y rabietas eternas de los “skin” antifascistas, ya fueran Sharp, Rash u otros.

 

El hermano menor, que terminará asesinado por uno de sus enemigosEl clavo que terminó por remachar este hecho fue “American X”, que adicionalmente vino a revivir un fenómeno que lentamente había ido perdiendo fuerza por el propio paso de los años.

 

Estrenada en 1998, la película es una verdadera síntesis magistral de todas las que hemos mencionado anteriormente… a las que adicionalmente hace verdaderos “guiños” cinematográficos.

 

Las referencias a “La Naranja Mecánica”, “The Wall” y “Skinhead” fluyen subterráneamente en toda la película.

 

De hecho, la historia está temporal y literalmente dividida por el “muro” de la prisión donde Derek se encuentra encerrado.

 

El nivel de violencia es absoluto, particularmente en la escena del asesinato por Derek de uno de los ladrones en la acera fuera de su casa, pero –a diferencia de “Skinhead: the second coming of hate”, no se muestra sangre, sino que únicamente se escucha el macabro ruido del cráneo al romperse, una referencia cinematográfica directa a “El bebé de Rosemary”, donde el terror se produce precisamente por la ausencia de la imagen terrorífica: de este modo, la escena –y el horror consiguiente- se construyen al interior de la propia mente del espectador.

 

El vandalismo de los viejos “drugos” vuelve a aparecer en la escena del ataque a la tienda coreana, con los mismos ingredientes de humillación y crueldad.

 

Derek y su amigo negro en la cárcel... será violado y "curado" de su neonazismo por este hechoY reemplazando el tratamiento pavloviano de “La Naranja Mecánica”, aquí Derek es “curado” de su neonazismo de una manera mucho más brutal: son los propios neonazis de la cárcel que lo “mejoran”, al violarlo salvajemente en las duchas por su naciente amistad con el prisionero negro. Simbólicamente, esta brutal penetración es equivalente a los ojos eternamente abiertos de Alex recibiendo las imágenes ultraviolentas del “tratamiento” Ludovico, mientras de fondo se escucha a Beetovhen.

 

No obstante, a diferencia de sus predecesoras, la película sí ingresa directamente en el cuestionamiento moral: por supuesto, el cuestionamiento moral de los “skinheads neonazis”, nada más…

 

Lejos está de cuestionar el forzado modelo de integración cultural y racial norteamericano: la llamada tesis de la “olla a presión”, que ha demostrado su fracaso de modo tan patente que -hace apenas un par de meses atrás-, el Estado de Nebraska votó a favor de la re-segregación de todas sus escuelas, con la aprobación unánime de las comunidades wasp, afroamericana y latina, por no mencionar la verdadera situación interna de los marginados de EE.UU. que reveló el Huracán Katrina el año pasado en Nueva Orleans.

 

Tampoco indaga en la pobreza y marginalidad en que viven todos los protagonistas, blancos y negros, sin hacerse cargo por ende, del sistema Neoliberal segregador y excluyente que ha llevado a que en Estados Unidos existan actualmente más de 16 millones de indigentes, sin contar al resto de los norteamericanos que viven bajo el límite de pobreza, unos 25 millones más.

 

Por último, tampoco se hace cargo de la violencia apenas contenida existente entre todas las comunidades de los ghettos urbanos norteamericanos, como quedó en manifiesta evidencia en los “disturbios” interraciales de Los Ángeles en 1994.

 

Pero no es de extrañar, ya que ninguna de las observaciones anteriores era parte de los verdaderos objetivos de la película.

 

Con “American X”, los “skinheads” se proyectan definitivamente al Siglo XXI, como el producto de consumo más exitoso para combatir los últimos, agonizantes y patéticos retazos de lo que históricamente pudo haber sido el Nacional Socialismo.

 

“Fáciles de vender, fáciles de comprar, construidos desde el más profundo nihilismo, aptos para el consumo global del hombre masa y -por cierto- de los Mass Media” (9), los “skinheads” son por ello un perfecto producto del Nuevo Orden Mundial.

 

Con todo lo dicho, ¿puede sorprender a alguien que en el democrático Chile neoliberal de Alianzas y Concertaciones, este producto de consumo estrella prosperara como callampas después de la lluvia?

 

¿Puede sorprender a alguien que “Las Últimas Noticias”, “El Siglo” y hasta “The Clinic” (¡Firme con las lucas!) hayan vendido al menos un poco más con cada portada repleta de swásticas, tatuajes, pelados y hitlers de caricatura?

 

¿Puede sorprender a alguien que -sólo con la muerte de un “skinhead neonazi” a manos de un grupo de “skinheads antifascistas” y la potencial “Guerra de Tribus”- algunos “expertos” se hayan comenzado a cuestionar sobre la conveniencia de seguir amplificando el fenómeno?

 

¿Puede sorprender a alguien que esto ocurra precisamente en momentos donde se discute la posibilidad de incluir cláusulas de “Delito de Opinión” en una “Ley contra la Discriminación” próxima a ser votada?

 

En estas semanas estaremos llenos de análisis sobre el fenómeno salidos de la pluma incuestionable de otros tantos expertos: nos llenarán la cabeza con sus sesudos y “documentados” análisis del fenómeno… nos harán una linda película a colores para explicar el “origen de la violencia neonazi”… y seguramente, harán gárgaras de pureza intelectual e ideológica agregando al final: “pero aquí no se trata de perseguir ideas”…

 

La verdad es que no es necesario.

 

A un pueblo inculto basta con darle, cada 10 años, una Avant Premiere con el “enemigo de moda”, para que inmediatamente los más segregados, débiles y carestiados del país, se traguen el mensaje por completo.

 

Entonces, si el día de mañana a los Maestros del Oscar norteamericano se les ocurre difundir como Enemigo del Planeta a una especie de fundamentalista musulmán rabioso y enloquecido, en una nueva película que podría llamarse “Musulmán X”, no se asombre si al otro día en las poblaciones de Santiago se empiezan a vender turbantes.

 

The End

 

Notas

 

1) Suedeheads: El movimiento “Suedehead” es un movimiento juvenil surgido de la cultura “skinhead” a mediados de 1970, sólo que estos suedeheads se dejan crecer más el pelo que los skinheads, se visten de una forma más formal, incluso de traje en algunas ocasiones, no llevan botas de puntera como los “skins”, sino zapatillas o zapatos, también se caracterizan por llevar calcetines de colores vistosos, rojos o azules en vez del clásico negro o blanco de los “skinhead”. Comparten con la cultura “skinhead 69” los gustos musicales por el ska y el reggae, pero están más alejados del oi!

2) Cockney Rejects: es uno de los primeros grupos de música OI! que se formó en 1979 en Londres en el barrio popular de East End. Algunos señalan, el grupo entre ellos, que fue su famosa canción "Oi, Oi, Oi" la que le dio nombre al género musical.

3) Skrewdriver: era un grupo punk/Oi! que sacó su primer disco en el 77, llamado "All skrewed up". No hacían música política, aunque tenían canciones con críticas a la sociedad. Algunas canciones a destacar de este disco son: "I don`t like you", "an-ti-so-ci-al" o "backstreets kids". El National Front captó a algunos skinheads y punks (estos en menor medida) para integrarlos a la extrema derecha, incluyendo a Ian Stuart, el vocalista y creador del grupo Skrewdriver. Algunos componentes de dicho grupo dejaron de tocar con ellos por la ideología política de Ian Stuart (de hecho en el segundo disco, los miembros de la banda no eran los mismos, y se podía apreciar en sus canciones sus letras hablando de ultraviolencia, acusando a inmigrantes, prostitutas y otros).

4) In the Flesh

So ya, thought ya

Might like to go to the show.

To feel that warm thrill of confusion,

That space cadet glow.

I've got some bad news for you sunshine,

Pink isn't well, he stayed back at the hotel

And they sent us along as a surrogate band

We're gonna find out where you folks really stand.

Are there any queers in the theater tonight?

Get them up against the wall!

There's one in the spotlight,
he don't look right to me,

Get him up against the wall!

That one looks Jewish!

And that one's a coon!

Who let all of this riff-raff into the room?

There's one smoking a joint,

And another with spots!

If I had my way,

I'd have all of you shot!

En carne viva

Así que pensé que
te apetecería ir al espectáculo
para sentir el cálido estremecimiento de la confusión
Ese brillo de cadete espacial
Tengo malas noticias para ti querida
Pink no está bien, se quedó en el hotel
Y nos enviaron allí como banda suplente
y nosotros vamos a averiguar de qué lado estáis realmente
¿Hay algún maricón en la sala esta noche?
Ponedlos de pie contra el muro
Hay uno ahí, a la luz del foco
No me mira nada bien
Ponedlo de pie contra el muro
Aquél parece judío
Y aquél es un negro
¿Quien dejó entrar a toda esta canalla en la sala?
Hay uno fumando un pito,
y otro con manchas
Sí me dejaran hacer a mí,
los mandaría fusilar a todos!.
 

5) Run Like Hell

You better run like hell

You better make your face up in

Your favorite disguise.

With your button down lips and your

Roller blind eyes.

With your empty smile and your hungry heart.

Feel the bile rising from your guilty past.

With your nerves in tatters

As the cockleshell shatters

And the hammers batter down the door.

You better run.

You better run all day and run all night.

And keep your dirty feelings deep inside.

And if you're taking your girlfriend out tonight

You better park the car well out of sight.

Cause if they catch you in the back seat

Trying to pick her locks,

They're gonna send you back to mother

In a cardboard box.

You better run.
 

Corre como el demonio

Será mejor que corras como el demonio

Será mejor que te maquilles la cara

Con tu máscara favorita

Con tus labios abotonados

Y tus ojos como persianas

Con tu sonrisa vacía y tu hambriento corazón

Siente la bilis ascender desde tu culpable pasado

Con tus nervios hechos polvo

Cuando la concha del berberecho se rompe en pedazos

Y los martillos echan la puerta abajo

Mejor será que corras como el demonio

Mejor será que corras todo el día y toda la noche

Y guardes tus sucios sentimientos bien dentro de ti.

Y si sales con tu novia esta noche

Será mejor que estaciones el auto fuera de la vista

Porque si te atrapan en el asiento de atrás

Tratando de tirarle del cabello

Van a enviarte a tu madre en una caja de cartón

Mejor será que corras.

6) Waiting for the Worms 

Ooooh, you cannot reach me now

Ooooh, no matter how you try

Goodbye, cruel world, it's over

Walk on by.

Sitting in a bunker here behind my wall

Waiting for the worms to come.

In perfect isolation here behind my wall

Waiting for the worms to come.

Waiting to cut out the deadwood.

Waiting to clean up the city.

Waiting to follow the worms.

Waiting to put on a black shirt.

Waiting to weed out the weaklings.

Waiting to smash in their windows

And kick in their doors.

Waiting for the final solution

To strengthen the strain.

Waiting to follow the worms.

Waiting to turn on the showers

And fire the ovens.

Waiting for the queers and the coons

and the reds and the Jews.

Waiting to follow the worms.

Would you like to see Britannia

Rule again, my friend?

All you have to do is follow the worms.

Would you like to send our colored cousins

Home again, my friend?

All you need to do is follow the worms.

Esperando a los gusanos

Ooooh, tu no puedes alcanzarme ahora
Ooooh, por más que lo intentes
Adiós mundo cruel, se acabó.
Sentado en un bunker,
aquí detrás de mi muro
Esperando a que vengan los gusanos
En perfecto aislamiento, aquí detrás de mi muro
Esperando a que vengan los gusanos
Esperando para cortar la mala hierba
Esperando para limpiar la ciudad
Esperando a que vengan los gusanos
Esperando para ponerme una camisa negra
Esperando a podar las ramas débiles
Esperando para hacer pedazos sus ventanas
Y abrir sus puertas a patadas
Esperando la solución final
Para fortalecer la presión
Esperando para seguir a los gusanos
Esperando a abrir las duchas
Y encender los hornos
Esperando a los maricones, y a los negros
y a los rojos y a los judíos
Esperando para seguir a los gusanos.
¿Te gustaría ver a Britannia
Gobernar otra vez, amigo mío?
Todo lo que tienes que hacer es seguir a los gusanos
¿Te gustaría enviar a nuestros primos de color
A su casa de nuevo, amigo mío?
Todo lo que necesitas hacer es seguir a los gusanos.

7) Comentario de Blockbuster

8) Para un análisis completo, ver "Descripción y Análisis "Historia Americana X"

9) Ver Artículo “Skinheads”: Hijos del Nuevo Orden Mundial