Por estimar su contenido de alto interés para clarificar ciertos aspectos de la posición del Movimiento respecto de la Religión, -importantes en la actual coyuntura- presentamos a nuestros lectores por primera vez la siguiente carta, que fue enviada a la Conferencia Episcopal de Chile, con motivo de la realización del Primer Encuentro Ideológico Internacional de Nacionalidad y Socialismo, Chile 2000.


Santiago de Chile de la Nueva Extremadura, 12 de Marzo del 2000

 

  • "Díjoles Jesús: Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais a mí; porque yo he salido y vengo de Dios, pues yo no he venido de mí mismo, antes es El quien me ha enviado".

  • "Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis oír mi palabra".

  • "Vosotros tenéis por padre al diablo, y queréis hacer los deseos de vuestro padre. El es homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque la verdad no estaba en él. Cuando habla la mentira, habla de lo suyo propio, porque él es mentiroso y padre de la mentira".

  • "Pero a mí, porque os digo la verdad, no me creéis".

  • Santo Evangelio Según San Juan
    VIII - 42, 43, 44, 45.

     

    Señor
    Arzobispo de Santiago
    Monseñor Francisco Javier Errázuriz Ossa
    Presidente Comité Permanente
    Conferencia Episcopal
    Presente

    De mi mayor consideración y con mi total respeto:

    He tomado conocimiento de que durante la presente semana, el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal, que Monseñor preside, ha incluido en su agenda debatir sobre la realización del denominado "Congreso Nazi", es decir, sobre el "Primer Encuentro Ideológico Internacional de Nacionalidad y Socialismo", que efectuaremos entre el 17 y el 22 de abril próximos, para acordar un pronunciamiento oficial de la Iglesia chilena frente al tema.

    En atención a esta información -proporcionada por el vocero del Comité, diácono Enrique Palet-, me ha parecido justo y necesario hacer llegar a Monseñor la presente carta, para explicar e informar a los integrantes de la Conferencia Episcopal, sobre los fundamentos, alcances y antecedentes que nos han impulsado a llevar a cabo esta reunión, comprendiendo que seguramente la Iglesia carece de información de primera fuente respecto al tema.

    Quisiera comenzar señalando que, en lo personal, provengo de una familia Católica, que cursé enseñanza básica en el Colegio Santo Tomás de Aquino, y parte de la media en el Liceo Industrial La Gratitud Nacional, de la congregación Salesiana. Por lo anterior, no me son ajenas ni indiferentes las opiniones y juicios de la Iglesia, y en particular de Su Santidad, el Papa Juan Pablo Segundo, tanto en cuanto a materias teológicas como seglares, sin que por ello pueda -con honestidad-, autocalificarme de cristiano o de católico observante, sino simplemente como una persona con fe profunda en todo lo divino, y totalmente militante en la defensa de los valores trascendentes del espíritu.

    Teniendo presente lo anterior, he seguido atentamente el pronunciamiento de Su Santidad, contenido en la Encíclica "Tertio Millenio Adveniente", en el documento "Memoria y Reconciliación: la iglesia y las culpas del pasado", aprobado por la Comisión Teológica Internacional, que preside su Eminencia el Cardenal Joseph Ratzinger, y lo realizado por Su Santidad precisamente hoy en el Vaticano, antecedentes que -según entiendo-, han sido invocados por nuestros detractores como argumentos a contemplar por la Iglesia chilena, para formular su posición ante nuestra iniciativa.

    De este modo, es con plena conciencia de estos textos, hechos, y su relevancia, que redacto la presente.

    Durante los últimos cinco años, entre 1995 y 1999, dirigí una publicación denominada "Pendragón", revista de Doctrina y Filosofía Nacionalsocialista, donde a través de quince números, presenté mis apreciaciones sobre el fenómeno histórico-político del nacionalsocialismo, y con mayor precisión, mi crítica y disidencia respecto a determinados aspectos ideológicos, históricos y políticos de esta doctrina, así como la valorización de otros postulados que me parecían rescatables.

    En particular, una de las críticas y condenas más permanentes que expresé por dicho medio, fue a los aspectos raciales, biológicos, neodarwinianos y xenófobos del nacionalsocialismo alemán. Por mi formación biológica en entomología y ecología, desde muy temprano tuve la percepción de que en estos temas, el nacionalsocialismo histórico, particularmente en Alemania, había estado completamente errado, y que estos errores doctrinarios se expresaron en la Violación a los Derechos Humanos de diversas poblaciones europeas, antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

    Sin embargo, debo señalar que determinados aspectos de la ideología nacionalsocialista a nivel mundial, particularmente en las definiciones doctrinales del "Nacismo chileno" de Carlos Keller; de la "Falange española", de José Antonio Primo de Rivera y Ramiro Ledesma Ramos; del "Rexismo belga" de León Degrelle; de la "Guardia de Hierro rumana" de Cornelio Codrenau; o del "Integralismo brasileño", me parecían y me parecen aún válidas, legítimas y sostenibles.

    No quisiera dejar de mencionar como antecedentes, que el "Movimiento Rexista" se denominaba así en honor a Cristo Rey (Rex); que la "Guardia de Hierro" tenía carácter Católico militante, y que el "Nacismo" chileno declaraba: "que defenderá la religión, porque ella es la fuerza espiritual por excelencia de la sociedad; la que moldea sus instituciones fundamentales, y la que sienta las bases de la moral y las costumbres", agregando que todos sus militantes: "deben impulsar y defender la Religión Católica y respetar las demás ideas religiosas" (de Diego Lira, "Nacismo y Religión", Revista Acción Chilena, Vol. IV, Nº 2, Oct. 1935), y que además, condenó la persecución de los judíos en Alemania y defendió sus derechos en Chile, entre otras consideraciones similares en los restantes movimientos que cito.

    De este modo, podría sintetizar los aspectos que considero válidos y legítimos de estas corrientes de pensamiento histórico, en las siguientes proposiciones generales.

    • a) Su carácter Espiritual, idealista, altruista, antimaterialista y contrario al ateismo.
       

    • b) Su carácter Natural, en tanto la necesidad de comprensión y búsqueda de la verdad en la naturaleza, como expresión de una realidad espiritual trascendente y anterior.
       

    • c) Su rechazo a la lucha de clases y a la artificial división del Ser Humano en dichas clases, expresado en una posición antimarxista y anticapitalista, por extensión, antiimperialista.
       

    • d) La noción de que estas ideas no representan ni a la Izquierda ni a la Derecha políticas tradicionales, sino a las fuerzas sociales verdaderas de la Comunidad del Pueblo.
       

    • e) La idea de que la Economía está al servicio del Ser Humano y no el Ser Humano al servicio de la Economía. Su condena a la usura y a la explotación del hombre y la naturaleza.
       

    • f) La concepción de que el Trabajo es el valor económico fundamental, por sobre el Capital o el Dinero, expresado en una legislación laboral justa y el fomento de la pequeña empresa.
       

    • g) La valorización de la cultura, identidad, lenguaje, tradiciones, costumbres e historia de las diversas comunidades humanas en el planeta, expresadas en la Nacionalidad, y
       

    • h) La valorización de las conductas que generan el fenómeno social, a partir del respeto y dignidad inherentes a la naturaleza de la persona humana, expresadas en el Socialismo.

    Ahora bien, en concordancia a estas definiciones, durante la realización en Abril del año pasado (1999) del "Primer Encuentro Ideológico Nacionalsocialista Chileno", encuentro que sí tenía carácter Nacionalsocialista explícito, se elaboró la Declaración de Principios del Movimiento Socialista Nacional, Patria Nueva Sociedad, que acompaña a la presente, y cuyo texto presento para su análisis.

    De dicha Declaración de Principios, quiero destacar algunos párrafos y agregar respectivos comentarios, que espero sean clarificadores para los integrantes de la Conferencia Episcopal:

     

    1.- Del punto Nº 1: el abandono de la denominación "Nacionalsocialista", esto es "Nazi", y su reemplazo por la denominación "Socialista Nacional", paralelamente al abandono de la "Svástika" y su reemplazo por la "Rueda Solar", y el uso exclusivo de los colores del Emblema Nacional.

    Respecto a la "Rueda Solar", símbolo que nuestros detractores han denunciado como "de origen nazi", sostenemos que es un símbolo precristiano, que el cristianismo primitivo adoptó como parte de una serie simbólica con los siguientes significados:

  • a) ¡ : La Tierra: "La Tierra estaba confusa y vacía...", Gén., 1:2.

  • b) ¤ : Dios, omnipresente y omnisciente: "...desnudas y manifiestas a los ojos...", Heb., 4:13.

  • c)  ¡ + | : Luz y Tinieblas divididas: "...y la separó de las tinieblas", Gén., 1:3-4

  • d)  ¡ + : Aguas divididas: "...en medio de las aguas que separe una de otra", Gén., 1:6

  • e) ¡ + +: Creación Completa: "... y fue así el hombre ser animado" Génesis 2:7

  • Hemos querido hacer esta precisión porque una de las acusaciones más permanentes que se nos hace, es que pretendemos realizar una especie de "lavado de imagen" y que seríamos "lobos con piel de ovejas", acusación que busca justificarse en afirmaciones como el supuesto "origen nazi" de nuestro símbolo, o de nuestro saludo (los dedos medio, índice y pulgar levantados en la forma en que tradicionalmente se realizan las bendiciones con el significado de "Padre, Hijo y Espíritu Santo", -también una antigua forma de juramento a la bandera (con este símbolo jura hasta hoy, por ejemplo, la Guardia del Vaticano), para nosotros con el significado: "Dios, Hombre y Naturaleza").

    De este modo, sostenemos que tanto nuestro Movimiento y sus integrantes, a partir de su Proclamación Pública el 1º de Mayo de 1999, no se autocalifican de "Nazis" o "Neonazis", y rechazamos tales denominaciones para referirse a nosotros. Para todos los efectos públicos y legales, nuestro carácter político es Socialista Nacional, y nuestra denominación exclusiva es "Patria Nueva Sociedad".

    * * *

    2.- Del punto Nº 3 de la Declaración de Principios: "..., rechazamos las violaciones a los Derechos Humanos"., y "... rechazamos todo uso de la violencia como forma de acción política y acatamos la legislación vigente como único medio legítimo para la obtención del poder político del Estado".

    Al respecto, hemos sostenido públicamente que condenamos y rechazamos las violaciones a los Derechos Humanos, antes durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Que respetamos los principios y normas de la Declaración Universal de Derechos Humanos, integrando su contenido a nuestros fundamentos doctrinarios. Asimismo, nos declaramos respetuosos del ordenamiento jurídico vigente en el país, sin perjuicio de trabajar -dentro de los marcos legales- por los cambios sociales que estimemos pertinentes para el desarrollo del país.

    Consecuentemente, hemos señalado en el punto Nº 2 de nuestra primera "Declaración Pública" del 20 febrero de 1998, publicada en Revista Pendragón Nº 11, y entregada a los Medios de Comunicación presentes en la Conferencia de Prensa del día 19 de Abril de dicho año, declaración que acompaña a la presente, que:

    "El objetivo del "Primer Encuentro Ideológico Internacional de Nacionalidad y Socialismo" es proyectar la ideología para el próximo milenio. Esto significa realizar un análisis teórico crítico de los postulados del Nacionalsocialismo histórico, contrastándolos con los actuales conocimientos en ciencia, filosofía y técnica, para extraer postulados de valor global que permitan a esta particular visión ideológica de la realidad, influir e insertarse abiertamente en las acciones que demande el cambio de civilización.

    Ello implica la voluntad y el compromiso de actuar dentro de los marcos de la legalidad vigente, tanto en Chile como en el extranjero, y la opción por vías no violentas y constructivas de acción social".

    A mayor abundamiento, hemos señalado que nos comprometemos con la defensa de "los derechos y libertades de los demás", ajustando nuestra actuación a "las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática".

    Asimismo, repudiamos la guerra, el odio racial, la discriminación, la intolerancia, la hostilidad, las persecuciones, matanzas, destierros, y la violencia. Más aún, rechazamos el militarismo y toda forma de atentar contra los derechos de los pueblos originarios.

    Al respecto, hemos señalado en el punto Nº 3 de la Declaración Pública antes citada que:

    "El Comité Organizador NO sostiene una visión de superioridad racial, de xenofobia o de cualquier forma de pensamiento que denigre o ataque el valor y la dignidad de todas y cada una de las razas del planeta. Ello significa que NO sostenemos una visión antisemita, antijudía, antinegra o contraria a cualquier grupo étnico y su correspondiente forma de expresión cultural".

    Estas precisiones resultan relevantes si se nos quiere juzgar a partir de nuestros propios postulados, en vista de que -reiteradamente- nuestras afirmaciones y concepciones específicas no han sido reproducidas a través de los Medios de Comunicación, salvo escasas y relevantes excepciones.

    Explícita y contundentemente afirmamos a Monseñor y a los integrantes de la Conferencia Episcopal, que el Movimiento Socialista Nacional, Patria Nueva Sociedad y sus integrantes, rechazan y repudian las violaciones a los Derechos Humanos llevadas a cabo antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial, tanto por las fuerzas del Eje como por los Aliados, y condena la persecución, represión y asesinato de cualquier persona, en cualquier época y bajo cualquier circunstancia, por motivos religiosos, raciales o políticos.

    * * *

    3.- Del Punto Nº 6 de la Declaración de Principios: exigimos "libertad de culto para todas las denominaciones religiosas dentro de la Nación", y nuestra concepción "valora y respeta toda concepción que aspire a elevar la conciencia del espíritu humano, y respalda toda idea que promueva la espiritualidad. Consecuentemente un Socialista Nacional no puede ser ateo".

    Como puede apreciarse, este punto deja claramente establecido que nuestro Movimiento valora y respeta toda concepción religiosa, sin que necesariamente se declare confesional respecto a alguna. Asimismo, se establece que ningún militante del Movimiento puede ser ateo, en atención al carácter fundamentalmente espiritual de nuestra concepción, y el reconocimiento de una realidad Divina, trascendente y anterior a su expresión material en la naturaleza. Desde nuestra concepción, el Ser Humano posee una dimensión anterior e inmanente a su naturaleza material, dimensión de carácter Divino y espiritual, que le otorga trascendencia más allá de la vida física en nuestro planeta, y que permite y justifica la existencia de una dignidad y derechos anteriores a cualquier orden jurídico, político, económico o social.

    Esta dignidad y derechos inherentes a nuestra naturaleza, son a lo que apelamos para que se respeten nuestras libertades básicas como seres humanos, y como ciudadanos de la República de Chile: libertad de Conciencia, libertad de Pensamiento, libertad de Asociación y libertad de Reunión.

    Monseñor Errázuriz; señores integrantes de la Conferencia Episcopal: junto a nueve jóvenes chilenos, entre los 21 y 31 años de edad, nos propusimos hace dos años llevar a cabo un Encuentro para discutir acerca de estas ideas con quienes comparten algunos criterios similares en el extranjero.

    Esta no es una reunión de apología del nazismo. Todo lo contrario. Es un Encuentro donde vamos a expresar nuestras críticas y rechazos a determinados aspectos de dicha ideología histórica, y donde debatiremos sobre aspectos ideológicos variados, que nos parecen rescatables y legítimos.

    Esta no es una reunión de extremistas, violentistas o delincuentes. Es una reunión de 21 jóvenes iberoamericanos que fundamentalmente comparten una visión espiritual acerca de la realidad y la vida, y que por sus edades y hechos, son absolutamente inocentes de los crímenes, atropellos y brutalidades cometidos en otra época, bajo otras condiciones y en otro continente.

    Esta no es una reunión de "Nazis". Dicha categoría no es aplicable a la totalidad de los asistentes y mucho menos a la diversidad ideológica y política que representan. El Movimiento Zapatista, los Nacional Revolucionarios, los Integralistas o los Nacional Sindicalistas no se autodefinen como "Nazis", y en rigor, esta definición no puede ser aplicada con propiedad y en derecho a ninguna organización política posterior a 1945, y fuera de Alemania.

    Esta no es una reunión de acción política. Es un Encuentro de discusión de ideas, es un encuentro de pensamiento, de mentalidades, de proposiciones y definiciones ideológicas, y tal es su carácter, función y estructura.

    * * *

    La Iglesia Católica chilena, cuya voz más autorizada sus eminencias representan, ciertamente puede y debe tomar una posición respecto al fenómeno histórico del Nacionalsocialismo alemán. En ello, Su Santidad Juan Pablo II, ha sido claro y directo. La Iglesia hoy pidió perdón por los errores que algunos cristianos pudieron haber cometido en el pasado a causa de sus prejuicios antijudíos. En esto, acompañamos y valoramos los esfuerzos de Su Santidad por pedir perdón a Dios por los pecados cometidos por los hijos de la Iglesia en sus dos milenios de historia.

    La persecución, represión y asesinato de paganos, herejes y creyentes de otras confesiones; "los métodos brutales de la Inquisición"; la "hostilidad y la desconfianza de numerosos cristianos hacia los hebreos a lo largo del tiempo..." y "los pecados cometidos por no pocos de ellos contra el pueblo del Antiguo Testamento"; las grandes divisiones actuales entre los cristianos "en abierta contradicción con la voluntad expresa de Cristo", y tantos otros hechos de la historia de la Iglesia, son para nosotros la expresión más contundente de que las formas de pensar no tienen directa relación con los individuos que las aplican o con los hechos en que se traducen a través de la historia, como lo hemos sostenido anteriormente en la "Convocatoria Pública al Encuentro", documento que acompaña a la presente, y que contiene las principales formulaciones que nos llevaron a proponer esta reunión.

    Claramente entonces, Monseñor, las enseñanzas de Cristo no dicen ninguna relación con los hechos que algunos hombres cometieron en su nombre, y nos parece justo y necesario que la Iglesia pida perdón por estos errores. Es signo de grandeza y no de humillación. Pero a la vez, siendo consecuentes con este precedente, ello también significa que -a priori-, ninguna idea puede ser condenada o aceptada dando por descontados sus efectos de acuerdo a su naturaleza. Como se ha visto, una mala idea puede expresarse en buenas obras, y una muy buena idea puede llevar a crímenes horrendos. Es la naturaleza humana la que finalmente determina como las ideas se expresan en los hechos, como lo comprueba el uso violento o pacífico de los resultados de la ecuación M=C2.

    Nosotros creemos que algunas de las ideas que originaron el Nacionalsocialismo histórico eran buenas ideas, pero también pensamos que algunos de los que las transformaron en hechos, lo hicieron de modo equivocado, con funestas, lamentables y condenables consecuencias. Hemos rechazado y condenado estos hechos, pero también -y más importante- hemos rechazado y condenado aquellas ideas que -según comprendemos- desde su propio origen estaban erradas y eran falsas.

    Sostenemos y declaramos que no existen razas superiores, y que quienes así piensan se equivocan. Sólo existen razas diferentes, cada una de ellas valiosa por sí misma, cada una de ellas respetable por su cultura, su lenguaje, su historia, sus costumbres y sus tradiciones. Quienes sostenían y sostienen lo contrario estaban y están equivocados. Esto lo hemos dicho y afirmado a cuantos han querido escucharnos, e incluso hemos escrito un libro para darlo a conocer, texto que acompaña a la presente ("Raza, racismo, antirracismo y evolución: la ética, tradición y humanidad de la diferencia").

    Sin embargo, Monseñor, lo anterior no significa que por ello debamos rechazar absolutamente todo lo que las concepciones nacionalsocialistas sostenían, e incluso, aunque podamos considerar que todo ello fue un error. Hay una vieja máxima que señala que "en todo error hay algo de verdad... y en toda verdad hay algo de error".

    Nosotros queremos que se respete nuestro derecho de encontrar la verdad en el error y el error en la verdad.

    Nosotros queremos que se respete nuestro derecho a discutir y debatir sobre cualquier idea, sobre cualquier planteamiento, sobre cualquier hipótesis o teoría, por loca, absurda o errada que parezca. Esta es la evidencia directa de nuestra verdadera Libertad, y ello es parte fundamental de nuestra naturaleza, como lo señaláramos a las Juventudes del Partido por la Democracia, quienes hace unos días nos invitaron a exponer nuestros planteamientos, documento que acompaña a la presente (texto "La Libertad como consecuencia fundamental de nuestra Naturaleza").

    Fundamentalmente, Monseñor, nosotros pedimos que se respeten nuestros Derechos Humanos, los más fundamentales de ellos: las Libertades de Conciencia, de Pensamiento, de Asociación y de Reunión, como lo hemos sostenido y justificado en el documento "El Primer Encuentro Ideológico Internacional de Nacionalidad y Socialismo y los Derechos Humanos", que acompaña a la presente.

    En el pasado, la Iglesia chilena se jugó por que -bajo otras circunstancias mucho menos propicias que las actuales-, aquellos que pensaban distinto fueran respetados. Ello enalteció la misión y la vocación de verdad y justicia de la Iglesia Católica y de sus pastores.

    Por ello, de lo que se trata hoy día no es de si se condena o no se condena al Nazismo alemán. La condena de la Iglesia ya ha sido expresada contundentemente por el Santo Padre.

    De lo que se trata hoy día es de saber si la Iglesia chilena defenderá el derecho a la Libertad de Conciencia, Pensamiento, Asociación y Reunión de cualquier persona en el país, independientemente de sus ideas, e independientemente de quienes -con mayor o menor derecho y argumentos-, puedan legítimamente oponerse a dichas ideas.

    En el pasado, la Iglesia chilena defendió, incluso, a quienes en sus concepciones negaban toda trascendencia y espiritualidad en el Ser Humano, que consideraban a la religión como "el opio del pueblo", y que en otros países persiguieron, proscribieron y asesinaron a millones de cristianos. Y fue justo, digno y encomiable que así lo hiciera, poniendo en riesgo incluso a sus propios pastores.

    Ello señaló a todo el pueblo de Chile y a todo el mundo -cristianos y no cristianos-, que la Iglesia siempre defendería los Derechos Humanos fundamentales, más allá de lo que pudieran pensar o creer aquellos a los que defendía.

    Esta fue una lección históricamente trascendente, que nuestra generación supo valorar en toda su dimensión, y es una de las pruebas más contundentes de la vocación de verdad y justicia de quienes representan a Cristo en nuestro país.

    Monseñor, lo que he declarado en las páginas anteriores es toda la verdad de lo que pienso y sostengo, y es toda la verdad que queremos discutir con nuestros pares del extranjero, porque fundamentalmente pensamos que están equivocados en ciertos aspectos de su pensamiento. En el peor de los casos, ellos serán sordos a nuestros argumentos y convicciones, pero en el mejor, habremos logrado dar un vuelco que nos parece fundamental para que muchos en nuestro continente y fuera de él, miren el pasado con ojos nuevos, y sean capaces de condenar aquello que es condenable, y valorar aquello que tiene valor por sí mismo.

    Esta es toda la oportunidad que pedimos.

    La oportunidad de que nuestra generación busque y encuentre la verdad en la vida, y la vida en la verdad. La oportunidad de dejar atrás el odio y la ira, y de rescatar ciertas ideas que pueden contribuir al inicio de un Tercer Milenio con nuevas perspectivas y horizontes más lejanos.

    Esta es toda nuestra verdad y no lo que falsamente afirman quienes pretenden proscribirnos.

    Hago un humilde y respetuoso llamado a Monseñor y a los integrantes del Comité Episcopal a reflexionar en profundidad sobre esto. Su voz representa la conciencia religiosa mayoritaria de la población del país, y será ese mismo pueblo el que no comprendería que lo que ayer se defendió con tanto celo para algunos, hoy se niegue a otros que -aunque posiblemente también estén equivocados-, tienen el mismo derecho a defender lo que consideran justo, y el mismo derecho a pensar diferente, como cualquier otro hijo nacido en esta tierra y bajo este cielo.

    Con plena confianza en la sabiduría de la Iglesia, y en el compromiso de sus hijos con la verdad, la justicia y la vida, le saluda atentamente quedando a sus gratas órdenes

     

    Alexis López Tapia
    Presidente
    Movimiento Socialista Nacional
    Patria Nueva Sociedad

     

    R.S.V.P.: 09 - 810 12 79
    C.C.: Archivo - Monseñor Francisco Javier Errázuriz Ossa - Medios de Comunicación

    Inc.:
    1.- Documento: "Declaración Pública del Comité Organizador", publicada en Revista Pendragón Nº 11, 20-02-1998.
    2.- Documento: "Convocatoria Pública al Primer Encuentro Ideológico Internacional de Nacionalidad y Socialismo", 19-04-1998.
    3.- Documento: "El Primer Encuentro Ideológico Internacional de Nacionalidad y Socialismo y los Derechos Humanos", 21-05-1998.
    4.- Libro: "Raza, racismo, antirracismo y Evolución: la ética, tradición y humanidad de la diferencia", 09-12-1998.
    5.- Documento: "Declaración de Principios, Movimiento Socialista Nacional, Patria Nueva Sociedad", 22-04-1999.
    6.- Documento: "La Libertad como consencuencia fundamental de la naturaleza humana", 28-02-2000.