
Los socialistas abandonan el NSDAP
Por
Otto Strasser (1)
4 de julio de 1930

Lectores,
camaradas,
¡amigos!
Con profunda preocupación hemos contemplado en los últimos meses
la evolución del NSDAP y con creciente recelo nos hemos visto
forzados a observar cómo cada vez más a menudo y en cuestiones
cada vez más importantes el partido entra en conflicto con la
idea esencial del nacionalsocialismo.
En numerosas cuestiones de política exterior, de política
interior y, sobretodo, de política económica, ha ido tomando el
partido un posicionamiento que cada vez con mayor dificultad
puede considerarse acorde con el espíritu de los 25 puntos
(*2), en los cuales nosotros vemos el único (y exclusivo)
programa del partido. Y todavía mucho más que eso ha pesado el
creciente aburguesamiento del partido, una primacía de los
intereses tácticos sobre los principios fundamentales, y la
preocupante caciquización del apartado del partido, el cual cada
vez más se ha convertido en la meta del movimiento y ha puesto
sus intereses por encima de las exigencias programáticas de la Causa.
Nosotros habíamos comprendido y comprendemos aún al
nacionalsocialismo como
un movimiento
conscientemente antiimperialista, cuyo nacionalismo se centra en
la conservación y protección de la vida y el desarrollo de
la Nación Alemana, sin
ninguna clase de tendencias dominantes sobre otros pueblos y
tierras.
Para nosotros había sido y sigue siendo aún, la negación del
intervencionismo contra Rusia del capitalismo internacional y
del imperialismo occidental, una exigencia esencial resultante
tanto de nuestra ideología fundamental como de la necesidad de
una política exterior propiamente alemana (*3).
Alrededor de esto, hemos considerado las posturas de la
dirección del partido cada vez más abiertamente favorables a una
guerra de intervención, como contraria a la causa
Nacionalsocialista y a las necesidades de una política exterior
alemana.
Para nosotros había sido y sigue siendo todavía la solidaridad
con el pueblo indio en su lucha por su libertad del yugo inglés
y la explotación capitalista (*4) una necesidad, la
cual se resulta del hecho de que para una política de liberación
alemana, cada debilitamiento de los poderes tras el Pacto de
Versalles (*5) es favorable, así como la afirmación
por la lucha de cualquier pueblo oprimido contra la explotación
de los usurpadores, ya que es consecuencia forzada de nuestra
idea del nacionalismo,
que el derecho a la
autoafirmación de cada pueblo a su manera, lo que nosotros
exigimos para nosotros, también corresponda a los demás pueblos
y naciones.
En este aspecto para
nosotros el concepto liberal de las
“bendiciones de
la cultura (civilizadora)”
nos es completamente desconocido.
(N.d.E.: Para Otto y Gregor Strasser, el Nacionalsocialismo
era una ideología enteramente aplicable por otras Razas y
Culturas, de acuerdo a su propia realidad, y no limitada por
ello exclusivamente a los alemanes. En este párrafo queda de
manifiesto, además, que Otto no concebía la idea de
"superioridad cultural", que es completamente
contradictoria con una concepción "Nacional" -es decir, diversa-
del mundo).
Nosotros habíamos sentido por lo tanto la política de la
dirección del NSDAP, la cual a menudo tomó partido por el
imperialismo británico contra la libertad de la India, contrario a los intereses esenciales del
Nacionalsocialismo.
Nosotros habíamos entendido y seguimos entendiendo al
Nacionalsocialismo según toda su naturaleza, como un movimiento
alemán, cuya labor en el interior del Estado no es únicamente es
la creación de una Gran Alemania Popular, con el rechazo de
pequeños estados separados y privilegios particulares basados en
criterios dinásticos, religiosos o puramente arbitrarios
(¡Intervención Napoleónica!) (*6), los que impiden la
reunificación de todas las fuerzas nacionales, imprescindibles
para la liberación y la autodeterminación de Alemania. Nosotros
hemos sentido por lo tanto la cada vez más abierta toma de
posición de la dirección del partido a favor de este sistema de
estados y privilegios particulares, cuya salvación e incluso
ampliación fue proclamada como una tarea propiamente del
Nacionalsocialismo, como perjudicial tanto para los intereses
del Estado como enemiga de la idea de una gran unidad alemana.
Nosotros habíamos
entendido y seguimos entendiendo al Nacionalsocialismo como un
movimiento republicano, en el que existe tan poco espacio para
la monarquía hereditaria como para cualquier otro privilegio que
no descanse en el servicio a la Nación.
Nosotros habíamos visto y seguimos viendo en él el
movimiento revolucionario que busca acabar con el Estado
autoritario del mismo modo que con la democracia formal, y que
ve su meta para el Estado es un modelo estatal orgánico de
auténtica democracia germánica. Nosotros habíamos sentido por lo
tanto que los intencionados claroscuros entre republicanismo y
monarquismo de la dirección del partido son un lastre; y el
excesivo culto por el autoritarismo fascista, como se manifiesta
cada vez con mayor fuerza en los puestos oficiales del partido,
verdaderamente como un peligro para el movimiento y un crimen
contra la causa.
Nosotros hemos considerado y seguimos considerando al
Nacionalsocialismo ante todo como el gran antídoto del
capitalismo, el cual pone en práctica la idea del socialismo
verdadero (aquel que está libre de la corrupción marxista) que
lleva a la economía común de una Nación para el bien de esta
Nación y rompe con el ese sistema de gobierno del dinero sobre
el trabajo que impide el natural desarrollo de los pueblos y la
verdadera creación de una economía popular.
Para nosotros el
socialismo significa economía de necesidad en interés de la
totalidad de los productores, participando en la posesión,
dirección y ganancias de toda la economía de la Nación,
es decir, la quiebra del monopolio de la propiedad del sistema
capitalista actual, y ante todo la quiebra del monopolio de su
poder de decisión, actualmente ligado a la propiedad.
Nosotros hemos notado por lo tanto, y en contra del espíritu
original de los 25 puntos, que las formulaciones de nuestra
voluntad socialista quedan cada vez más descoloridas desde la
dirección; y las múltiples atenuaciones de las exigencias
socialistas del programa (considérese por ejemplo el punto 17)
(7*) que se han tomado, como una falta contra el
espíritu y el programa del Nacionalsocialismo original, algo
contra lo cual desde hace años hemos estado luchando con nuestra
labor de enfatizar las exigencias socialistas del programa.
Nosotros habíamos sensibilizado y seguimos sensibilizando al
Nacionalsocialismo conforme a su esencia, como el enemigo tanto
de la burguesía capitalista como del marxismo internacional y
vemos su tarea en la superación de ambos, a partir del hecho de
que el sentimiento genuino socialista está unido en el marxismo
a sus falsas enseñanzas del materialismo y del
internacionalismo, y la burguesía, el de por sí correcto
sentimiento nacionalista está unido a las falsas enseñanzas del
racionalismo liberal y el capitalismo, y ambas fuerzas
esenciales y acertadas (nacionalismo y socialismo) estarán
condenadas a permanecer infructuosas en sus nefastas alianzas
para la Nación
y para la
Historia.
Nosotros hemos visto y
seguimos viendo por ello en nuestra lucha contra el Marxismo y
contra el Capitalismo ninguna diferencia esencial, pues el
liberalismo (y materialismo) existente en ambos es nuestro
enemigo por igual.
Nosotros consideramos por tanto que las consignas de lucha de la
actual dirección del NSDAP siempre en una sola dirección,
“contra el marxismo”, como insuficientes y vemos en medida
creciente que en todo ello existe un guiño de simpatía a la
burguesía, que bajo las mismas consignas defiende sus intereses
particulares y capitalistas, con los los que nosotros no hemos
tenido ni tendremos nada en común.
Reforzados, subrayados y patentes se hicieron estos temores de
naturaleza fundamental al comprobar las preocupaciones sobre las
vías tácticas tomadas por la actual dirección del partido.
Desde siempre nos ha llenado de pesar y malestar, el que Adolf
Hitler se haya explicado siempre tan a menudo en los círculos
directores del empresariado y a los grandes capitalistas sobre
los motivos y vías del NSDAP, pero (casi) nunca se ha tomado la
molestia de hacer lo mismo con los círculos directores de los
trabajadores y campesinos. Nosotros consideramos que el
sentimiento resultante de ello, el de que el Nacionalsocialismo
está más cerca de los primeros círculos que de los segundos,
como un gran obstáculo. Tanto más cuando la franqueza nuestra
voluntad socialista, debería excluir cualquier clase de
entendimiento con esos círculos para los cuales la defensa de
sus intereses capitalistas siempre será más importante que la
realización de las metas nacionales y colectivas, sobretodo
cuando esta realización tiene al Socialismo como premisa.
Por los mismos motivos hemos visto con creciente preocupación la
estrecha relación de la dirección con Hugenberg y con el Partido
Nacional del Pueblo Alemán (DNVP) (8*), y en parte
también con los “Cascos de Acero” (Stahlhelm) (9*) y
los llamados “patriotas
alemanes”, porque todos estos hechos –aún cuando por el bien
del pueblo pueden ser aceptables en sus fines tácticos–, parecen
hechos expresamente para dar una equivocada imagen de nuestro
movimiento.
Como punto fundamental del
carácter revolucionario del Nacionalsocialismo ha estado siempre
y sigue estando para nosotros el rechazo frontal de cualquier
clase de política de compromiso y/o coalición, pues toda
coalición sólo puede servir a los intereses del sistema (y
orden) establecido, el sistema de la explotación capitalista, y
por lo tanto contrario a la libertad nacional.
Se nos muestra según la esencia del Nacionalsocialismo y su
tarea, la realización de la Revolución Alemana,
que es simplemente imposible elevar la consigna de
“entremos en el Estado”,
al cual todavía no hace dos años, con los “Cascos de Acero”,
hemos combatido con toda la crudeza de la voluntad
revolucionaria.
La decisión de la dirección del partido de llevar a cabo una
coalición con partidos burgueses en Thüringen, ha sacudido con
fuerza nuestra fe en que nuestra idea de la esencia y tarea del
Nacionalsocialismo, que tanto en el programa como en la
actividad del partido fueron expresados hasta ahora, puede
seguir siendo sostenida. Nuestros reproches fueron dejados sin
respuesta por la dirección. En ello se ha situado el NSDAP en la
misma situación que el SPD tras el 1918, cuando tomaron la
decisión de ir junto a los enemigos de su voluntad
político-económica, acabando con ello, forzosamente,
traicionando sus metas originales. Con implacables consecuencias
se ha realizado en el NSDAP la misma línea de traiciones a los
fundamentos, como se muestra en su rebaja de los impuestos a
particulares, el aumento de los alquileres y otras muchas
políticas realizadas en Thüringen.(10*)
La objeción de que el peligro de la persecución estatal obligue
a tamaños sacrificios de las convicciones, no es sólo inexacta,
como la prohibición en Baviera y en Prusia muestran, sino socava
ante todo el carácter y el valor del movimiento, pues con este
argumento de la cobardía toda traición puede quedar cubierta.
Mientras que para nosotros toda táctica debe encontrar su fin en
los fundamentos, la dirección del partido ha abandonado cada vez
más a menudo y en cada vez aspectos más decisivos las cuestiones
esenciales del Nacionalsocialismo por consideraciones tácticas.
Junto con el aburguesamiento del partido ha venido también un
creciente caciquismo que ha acabado por tomar formas
estremecedoras. No sólo los llamados altos dirigentes de las SA
sino, en creciente medida, también los funcionarios políticos
del partido se han desarrollado según su actitud y su forma de
vida de un modo, que se encuentra en contradicción tanto con las
leyes internas de nuestro movimiento revolucionario como con las
mínimas exigencias de un carácter honrado. La -entre tanto- casi
general dependencia material directa o indirecta de los
funcionarios del partido y su líder, ha dejado aparecer una
tamaña atmósfera de indignidad, que hace virtualmente imposible
la reivindicación de cualquier opinión independiente; asimismo
ha llevado las cosas a un estado de corrupción material e ideal,
que no se puede conseguir ayuda sin el apoyo de toda la
organización (estructura) del partido. Los numerosos desacuerdos
y problemas con los conflictos personales dentro del partido
tienen aquí su más profunda y esencial causa.
Este desarrollo que nosotros aquí observamos con creciente
preocupación, en los campos de fundamentos, tácticas y
organización del partido, nos ha visto en cada hora del los
últimos años como los primeros, profundos y severos enemigos y
denunciantes. Los cinco años de
“cartas
nacionalsocialistas” (nationalsozialistischen Briefe),
dan aquí un claro testimonio, tanto en la opinión personal como
expresada, que hemos tomado sin consideración a las presiones y
tentaciones llegadas desde arriba. En ninguna hora hemos tomado
en cuenta la posibilidad de variar nuestros posicionamientos por
motivos oportunistas, y en numerosas ocasiones nos hemos
encontrado ante la cuestión de si debíamos tomar una
manifestación pública de nuestra disconformidad con la dirección
del partido en sus duros choques con la esencia del
Nacionalsocialismo.
El que no hayamos hecho esto hasta el día de hoy se debe a que
la dirección del partido no había renegado del programa de los
25 puntos abiertamente, y también porque confiábamos en que el
espíritu revolucionario que vive sobretodo en los militantes
base de las SA podría vencer sobre las actitudes de una
dirección caciquista.
Esta esperanza se ha hecho vana con el último acto de voluntad
de la dirección del partido.
A través de una carta de Adolf Hitler del 30 de Junio, el
Gauleiter de Berlín fue forzado a llevar a cabo una limpieza sin
contemplaciones de todos los “bolcheviques de salón”
del partido.
Junto con esta exhortación fue decretada la exclusión de todos
los militantes reconocidos o sospechosos de ser socialistas
revolucionarios.
Con ello quedó pronunciado el definitivo divorcio del NSDAP con
las metas y exigencias de una Revolución Alemana, y también de
los puntos socialistas del programa original.
Como firmes, indoblegables, partidarios del Nacionalsocialismo,
como ardientes luchadores de la Revolución Alemana,
rechazamos este falseamiento del carácter revolucionario, de la Voluntad Socialista
y de los fundamentos esenciales del Nacionalsocialismo y
permaneceremos al margen del NSDAP convertido en ministerial, y
siendo lo que siempre fuimos:
Nacionalsocialistas Revolucionarios
Grupo Otto Strasser
Notas
(1)
Otto Johann Maximilian Strasser (10 de
septiembre 1897 – 27 de agosto 1974). Político alemán del ala
izquierda del Partido Nacionalsocialista Alemán de los
Trabajadores (NSDAP). Mantenía posiciones más radicales que las
de Hitler a quien consideraba demasiado moderado, en especial en
su política económica complaciente con el capitalismo
industrial. Propugnaba una revolución nacionalsocialista
anticapitalista con factores socialistas estatizantes.
(2)
Gregor Strasser (también Straßer) (31 de Mayo de
1892 – 30 de Junio 1934). Político alemán y
Presidente
del Partido Nacionalsocialista Alemán de
los Trabajadores (NSDAP) de 1923 a 1925, con motivo del
encarcelamiento de Hitler a resultas del fracaso del golpe de
estado de la cervecería Burgerbräukeller, en noviembre de 1923.
Fue asesinado en Berlín durante la llamada "Noche de los
cuchillos largos", donde se eliminó el ala Socialista del
Partido, de la cual únicamente sobreviviría Joseph Goebbels, el
cual tomó partido por Hitler.
(*3) Los
"25 Puntos" constituyeron la base
programática del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores
Alemanes (NSDAP). Sin embargo, una vez que Hitler fue nombrado
Canciller del Reich, su gobierno se alejó en diversos aspectos
de lo que establecían dichos principios. En parte, ello se debió
a necesidades tácticas, y en parte, a la imposibilidad de llevar
a la práctica cada uno de los puntos en la forma que
originalmente habían sido planteados. No obstante, es evidente
que los "25 Puntos" poseían una clara y contundente orientación
Socialista, que en la praxis fue menoscabada o al menos
soslayada en muchos aspectos por el Tercer Reich. En ello, hubo
adicionalmente razones de Estado que debieron anteponerse una
vez que Francia, Inglaterra y EE.UU. (y a la postre, 156
países), le declararon la guerra a Alemania.
(*4) Alemania sólo
tomó decidido partido por el movimiento independentista Hindú de
Subhas Chandra Bose
y Sri
Asit Krishna Mukherji
(el esposo de Savitri Devi), una vez en guerra contra
Inglaterra.
El Movimiento Nacional hindú (salvo en las
particularidades religiosas) fue muy semejante a los movimientos
occidentales como el austríaco o alemán. Se constituyó a partir
de los años veinte en torno a la Asociación de Voluntarios
Nacionales (Rashtriya Swayamsevak Sangh, RSS), una asociación
consagrada a "reforzar" y "fortalecer" a los hindúes frente a la
minoría musulmana de aquel tiempo. A modo semejante del
Movimiento Nacionalsocialista alemán de esa época, se estableció
una red nacional de ramas locales que se reunían diariamente en
sesiones de entrenamiento de artes marciales. Al entrenamiento
paramilitar se le añadían los discursos ideológicos que no que
eran la versión hindú del ideal nacionalsocialista del
Kulturkampf (Lucha por la Cultura Nacional), que era coreado por
fervorosos de militantes: "Hindu, hindi, hindustán"
("Un pueblo, una lengua, un país"). Había 25.000 ramas que
agrupaban a más de dos y medio millones de seguidores.
(*5) El
llamado "Pacto
de Versalles"
fueron
condiciones
ignominiosas
y
absolutamente injustas,
impuestas por las potencias vencedoras de
la Primera Guerra Mundial contra Alemania,
por haber
pedido el armisticio y dar término a
la guerra.
(*6) Napoleón en su invasión de Alemania y su control de los
Territorios del Rin creó pequeños estados, derechos y
privilegios que sobrevivieron durante
varios Siglos.
(7*) 17)
"Exigimos
la reforma de la propiedad rural para que sirva a nuestros
intereses nacionales; la sanción de una ley ordenando la
confiscación sin compensación de la tierra con propósitos
comunales; la abolición del interés de los préstamos sobre
tierras y la prohibición de especular con las mismas".
Este punto afectaba directamente los intereses de los "Junkers"
(la "nobleza" hereditaria alemana), que poseía enormes fincas
improductivas. En la práctica, una vez que Hitler llegó al poder
este punto no se aplicó con la fuerza requerida contra los "Junkers",
aunque con otras medidas, sí se mejoró rápida y notablemente el
nivel de vida de los campesinos.
(8*) Partido ultranacionalista y ultraconservador dirigido por
un millonario.
(9*) Grupo paramilitar ultranacionalista generalmente formado
por veteranos de
la Primera Guerra Mundial y en parte ligado al
DNVP.