Desde los mismos orígenes de las sociedades humanas, se han creado
dos grandes corrientes de ver y entender el mundo y la vida. La que
ve el mundo y la vida desde el punto de vista ESPIRITUAL y la
que lo ve desde el punto MATERIAL. Es decir, la razón de la
vida en lo particular y el desarrollo de la sociedad en general. Su
significado, permanencia y trascendencia. Se le ha llamado de
diversas formas a través del tiempo y del espacio, pero en síntesis
es lo mismo. Dos visiones que se deberían completar en equilibrio,
pues la exclusión de cualquiera de las dos, es la destrucción de su
opuesto complementario. La materia necesita del Espíritu para
trascender y el Espíritu necesita de la materia para Ser. Esta es la
expresión más clara de la dialéctica de la vida. Dos opuestos
complementarios que en equilibrio perfecto, crean un tercero, mejor
y diferente, que los dos que le crearon. Los individuos y las
sociedades encuentran en su equilibrio, el desafío más importante de
la vida. Sin embargo, este par de opuestos complementarios siempre
están en lucha por la preponderancia. Pero cuando Espíritu y materia
se equilibran armónicamente, logran la trascendencia de la
existencia.
Desde los filósofos presocráticos hasta Federico Nietzsche, la
filosofía occidental había sido "metafísica", es decir, que la
trascendencia de la existencia se encontraba en un plano más allá de
la existencia física. La muerte en el mundo material, era la puerta
de entrada al mundo espiritual. Más de 9900 años en que las
sociedades de todo el mundo vivieron intensamente este paradigma.
Sin embargo, a partir del siglo XIX, en que Nietzsche declara la
muerte de DIOS y afirma que la trascendencia de la existencia solo
se puede dar en el plano de la vida material, pues no se tiene
"certeza científica" de la vida después de la muerte. Que el ser
humano y la sociedad, solo tienen "el aquí y el ahora" para
trascender y buscar la felicidad y el significado de la vida en el
plano material.
Esta es la razón por la cual, a la larga, los filósofos se
convertirán en "economistas". El pensar que la economía es la
solución de los problemas personales y sociales, es el origen del
problema de nuestros tiempos. Por una parte surgió una corriente que
afirmó que el ser humano y la sociedad, podían construir su
desarrollo y felicidad en el mundo material, a través de la rectoría
del Estado. Los otros, en cambio, pensaron que esto se podía lograr
a través del Mercado. Pero los dos, vislumbraban la realización de
la existencia humana, solo en el plano material. Aquí nacen dos
corrientes ideológicas que, aunque se presentaron como opuestas, en
verdad, eran lo mismo, pues ambas partían de la realización humana,
solo desde el plano material de la existencia. Así, durante el siglo
XX "el mundo occidental" se debatió entre el socialismo y el
capitalismo. La primera revolución socialista del mundo surgió en
México y fueron los hermanos Flores Magón sus principales ideólogos.
Después de dos guerras calientes, una fría y múltiples de "baja
intensidad", el colapso del socialismo fue contundente. Con la
victoria el capitalismo se reconvirtió en un voraz y poderoso
neoliberalismo económico de carácter global, depredador y
antihumano.
En México, una de las 6 civilizaciones más antiguas de la humanidad,
desde 1521 se ha impuesto un feroz sistema colonial importado
primero de España, el cuál duro 3 siglos. Después los criollos a
través de una guerra civil, refuncionalizaron el sistema colonial y
crearon, en 1821 "su propio país" excluyendo a las mayorías,
independizándose de España y copiando ahora a Francia. Durante el
siglo XIX se dividieron en dos bandos y tuvieron una lucha
fratricida entre conservadores-centralistas-monárquicos y
liberales-federalistas-republicanos. Vencieron los últimos, pero las
dos fuerzas criollas se han mantenido. Ahora se les conoce como PAN
y PRI y su anexo el PRD. En el siglo XX, después de la revolución se
impuso el modelo Norteamericano y desde 1921, los que nos gobiernan,
se han esforzamos arduamente por convertirnos en "gringos de
tercera". En estos quinientos años se le ha dado sistemáticamente la
espalda a la milenaria sabiduría y experiencia de desarrollo humano
y de organización social de la civilización del Anáhuac. Solo se ha
usado y explotado su potencial, pero para apuntalar el excluyente
proyecto colonizador, primero de los peninsulares y después de los
criollos.
Occidente desde el siglo XX se ha convertido en una cultura
FUNDAMENTALISTA DE LA MATERIA. Marx y Engles, a final de cuentas son
iguales a David Ricardo y Adam Smith. La visión materialista de la
sociedad y la naturaleza, ha llevado a occidente a poner en crisis,
no solo la existencia de la humanidad, sino la del mismo planeta que
nos ha dado asilo. La vida no solo es la explotación de la
naturaleza y la mano de obra, la producción, la inversión de
capitales, la creación de la tecnología, la ampliación de los
mercados vía el consumo, la publicidad y las utilidades. La sociedad
occidental y su modelo, se encuentra moribunda y desahuciada porque
en esencia es autodestructiva. El modelo de desarrollo no tiene
futuro y esta aniquilando a la humanidad y al planeta.
Ante esta atrocidad humana, la clase dominante de los criollos se
vuelva fundamentalista de la materia, el consumo y la explotación
del pueblo y la naturaleza aleándose servilmente a los grandes
capitales. Pero la oposición en México, se sigue afirmando y auto
etiquetando como: "socialistas, comunistas, trotskistas, maoístas o
de izquierda". Ante las injusticias y los excesos de los "adoradores
del becerro de oro", se siguen inspirando en teorías materialistas
caducas, pasadas de moda, que han comprobado fehacientemente su
total incapacidad de crear una sociedad mejor.
Da vergüenza ver la incapacidad y la pobreza intelectual de los
"líderes de izquierda", por enfrentar este perverso fundamentalismo
de la materia, que esta oprimiendo a la sociedad, con discursos
panfletarios de los años setentas. A estas alturas de la historia,
todavía encontramos marxistas, marxsiólogos y hasta "marcianos", que
sueñan con traer a México "la revolución bolchevique". Cuanta
terquedad, pereza mental e incapacidad de entender que fracasó de
este modelo occidental del culto a la materia por vía del Estado.
Al igual que el pueblo, nuestros líderes de izquierda, son
"extranjeros incultos en su propia tierra". Conocen algo de la
historia "universal", de materialismo dialéctico, de la revolución
bolchevique y de la lucha de clases, pero no saben absolutamente
nada sobre la experiencia humana que se dio en México a lo largo de
más de siete milenios y medio, que nos llevó a ser una de las más
importantes civilizaciones del mundo. A muy pocos de nuestros
líderes les interesa conocer y estudiar la Historia antigua de
México, investigar la Toltecáyotl. Los sistemas de alimentación,
salud, educación y de organización social, que permitieron por más
de mil años, el esplendor de nuestra milenaria civilización.
Nuestros líderes piensan que la Civilización Madre esta totalmente
muerta y que los mexicanos de hoy, nada tenemos que ver con los 7
mil quinientos años de autodeterminación y desarrollo de la
civilización del Anáhuac. Siguen pensando, como lo ha inculcado el
colonialismo, que la civilización Madre era primitiva, salvaje y
caníbal, que esta muerta y que todo lo bueno que tenemos nos vino de
Europa. Intelectualmente se sienten hijos (bastardos) de Europa, de
dónde ha llegado todas las copias mal hechas y tardíamente.
El pueblo de México esta arto del sistema colonial de explotación,
que aunque maquillado, en esencia sigue siendo el mismo que se
implementó en 1521. La democracia es el sistema por el cual los
ricos gobiernan en nombre del pueblo para su beneficio a través de
los títeres llamados políticos. Hemos tenido dos estallidos sociales
en 1810 y en 1910, y nada ha cambiado. Todo se modificó para seguir
igual. Nuevamente el pueblo esta llegando al límite de esta
explotación y de esta injusticia ancestral. La colonización ha sido
implacable e inhumana, injusta y violenta, depredadora y necrófila.
Pero los líderes de la oposición siguen estancados en la revolución
marxista-leninista. Aferrados (por su colonización intelectual) a
ver el mundo y la vida, desde la visión eurocéntrica. No tienen la
capacidad de entender su propia historia y su propia cultura y a su
propio pueblo. De entender la gran sensibilidad espiritual de su
pueblo, su mística y su pasión por lo sagrado y por lo divino. Su
ancestral forma de ver y sentir el mundo y la vida. Los mexicanos y
su milenaria civilización, se funda más en una visión ESPIRITUAL,
que en una visión "materialista". Con honrosos chispazos de luz que
nos dio Morelos o Zapata, los mexicanos hemos estado privados de
líderes que sean capaces de representar las más altas y primigenias
aspiraciones existenciales, de justicia, dignidad, fraternidad,
espiritualidad y comunitariedad del milenario pueblo mexicano. Tal
vez por eso, los movimientos más puros en nuestra historia, han sido
abanderados por Tonatzín-Guadalupe.
Ante el neoliberalismo, la globalización, la deshumanización, la
destrucción de la naturaleza, la familia, la sociedad, el arte, la
educación. Ante la pérdida de los valores éticos y morales y la
comercialización de las aspiraciones más nobles de lo humano. Lo que
tenemos son nuestros milenarios valores, principios y actitudes ante
el mundo y la vida, tenemos nuestra gran experiencia humana, nuestra
riqueza en sabiduría de organización, nuestra extraviada relación
armoniosa con la naturaleza, nuestras ancestrales tradiciones y
costumbres. En síntesis, nuestra milenaria forma de ver y entender
el mundo y la vida. Por eso es que EL FUTURO DE MÉXICO ES SU PASADO.
Lo que nos hace falta es tener los líderes que lo entiendan y lo
proyecten en el pueblo, para que éste despierte. Líderes que dejen
atrás las ideologías foráneas del culto a la materia, al becerro de
oro, los importados modelos sociales y culturales que nada tienen
que ver con nuestra esencia.
El pueblo de México es pleno de experiencia milenaria y sabiduría
ancestral en desarrollo humano y organización social, lo que le hace
falta son VERDADEROS LÍDERES, que lo sepan guiar.