Entrevista a Alexis López
Líder de Patria Nueva Sociedad
Por Walter Bilbao Vilches
Estudiante de Sociología
Universidad Católica
Cardenal Raúl Silva Henríquez
¿Qué es Patria Nueva Sociedad?
Patria Nueva Sociedad es un movimiento político, público y legal. Esas tres categorías -que marcaron el origen de la organización- se han mantenido hasta el día de hoy, con la visión de transformar este pequeño grupo de personas que está trabajando, en una organización política, en un Partido Político, de acuerdo a lo que establece la Ley, con capacidad de asumir -en algún momento en el futuro- el gobierno de la Nación.
El objetivo concreto del Movimiento, es llegar al poder político del Estado, y desde allí realizar una transformación social, cultural y económica de Chile.
¿Qué hace Patria Nueva Sociedad?
En este instante, y durante los próximos seis años, estamos en la primera fase del Proyecto del Movimiento, que es la fase de construcción de la Dirigencia Nacional y su inscripción como Partido Político.
Nosotros hemos dicho -desde que nos fundamos-, que vamos a ser Partido el año 2010. Eso se ha mantenido en el tiempo como tesis. No obstante, ya estamos con la capacidad, el próximo año, de entrar a participar en las próximas Elecciones Municipales, cosa que se va a evaluar en su momento.
Pero en este instante lo central es la formación de una dirigencia Nacional del Movimiento. Y por Nacional no sólo me refiero a la gente de Santiago, sino a las Dirigencias Comunales que se están formando y a las Dirigencias Nacionales.
Se calculó que este proyecto iba a demorar diez años, y en eso estamos hoy día. De eso no nos hemos apartado un minuto desde que el Movimiento se fundó hasta la fecha.
El movimiento no está interviniendo activamente en política contingente, salvo en algunas cosas que nos parecen importantes, y en las que vamos a dar la opinión cuando corresponda, cosa que hemos hecho, porque su trabajo fundamental es formar una Generación de Dirigentes que luego puedan ser Gobernantes para Chile.
¿Cuáles son los fundamentos de Patria Nueva Sociedad?
Eso es un tema más lato y más complejo. El movimiento se origina como resultado de una reflexión crítica acerca de un fenómeno ideológico que se originó a nivel mundial entre 1919 y 1950, que fue el surgimiento de una pléyade muy grande de referentes políticos, sociales y culturales que están calificados —y para nosotros muy mal calificados- bajo el concepto genérico de “fascismo”, pero que denotan una realidad emergente: una suerte de percepción de principios del Siglo XX, que daba cuenta de una vía alternativa al materialismo. Por materialismo entiendo al Comunismo y al Capitalismo a la vez, ambos sin distinción.
Esto, que en su momento se llamó la “Tercera Vía” o los “Movimientos de Tercera Vía”, van a ser de algún modo desarticulados al final de la Segunda Guerra Mundial, y después van a ser instrumentalizados bajo el conflicto de la Guerra Fría durante casi 30 años más, hasta los años 60’ o 70’, y finalmente, van a terminar el Siglo enfrentados –ahora- a un modelo también materialista: el neoliberalismo, el “Nuevo Orden Mundial” o “Mundialismo”, que pretende hegemonizar el Poder político y económico en el mundo.
Frente a eso, era necesario que -tomando estas viejas ideas, pero poniéndolas al día con el conocimiento actual-, fuera capaz de formularse una propuesta viable desde el nacionalismo. Desde un nacionalismo chileno y con visión mundial, respecto a la problemática que supone la instauración de este Nuevo Orden Mundial en el planeta.
Ha sido un trabajo difícil y no muy bien comprendido, porque se arrastraba todo el peso ético e histórico de lo que ocurrió en la Segunda Guerra Mundial con respecto al Nacionalsocialismo alemán, por lo cual ya había un problema básico en términos de presentarse a la gente diciendo “miren, nosotros encontramos que hay cosas valiosas en eso”.
Por otra parte, también nos hemos topado con el problema de que -entre la gente que consideraba que en el Nacionalsocialismo alemán habían cosas valiosas- había incapacidad de reflexión crítica frente al fenómeno. O sea, no eran capaces -desde las ideas- de generar una crítica que no fuera una crítica negativa, sino una crítica constructiva frente al fenómeno.
Y eso también nos ha traído problemas, porque estamos como en una especie de nimbo, en que nadie entiende muy bien hoy día lo que el Movimiento ha dicho, o lo que quiere plantear.
Pero ocurrió un fenómeno curioso, porque cuando empezamos a desarrollar este trabajo intelectual e ideológico, nos dimos cuenta que muchos de los preceptos que estábamos desarrollando, primero, en Chile ya habían sido expresados contundentemente por el Nacismo chileno como tal, en su particular visión. Estos fenómenos están definidos como “Socialismo Nacional”.
En segundo lugar, cuando contrastamos lo que nosotros consideramos las ideas matrices del Socialismo Nacional con el conocimiento actual, nos dimos cuenta que había una correlación muy grande y diferencias también grandes.
Entonces, el Movimiento -en el plano ideológico- viene a ser Tradición y Cambio a la vez
Es Tradición, en la medida que ha conservado ciertos elementos estructurales de estas orgánicas que se originaron en lo que acoté. Y es Cambio, porque hemos sido capaces de asumir el desafío que representa la modernidad, y más bien, el desafío que representa el siglo XXI.
De allí que nosotros consideramos que el Movimiento -en términos de sus ideas-, representa lo más avanzado que hay en Chile hoy día como propuesta de futuro. No hay otro Movimiento Político -ni entre los que están en términos de participación activa en estructuras de gobierno ni entre los que están generándose- que haya logrado estar al día en términos de qué se entiende hoy por realidad en términos conceptuales. Esto para nosotros es una labor fundamental.
Entendemos que estas orgánicas de principios del siglo XX, eran las más modernas de su época en el plano ideológico. No hay ninguna que se les compare. Todas las demás ideologías que estaban presentes en el abanico político de la época venían de antes. Tenían su origen desde el racionalismo de Descartes en adelante. Así que tú podrías retrotraerlas con facilidad hasta la Revolución Francesa.
En cambio, estas ideas, las que nosotros hemos tomado parte, son ideas del Siglo XX propiamente tales. Puede que hayan tenido algún antecedente previo, como por ejemplo la “Acción Francesa”, que se fundó en mil ochocientos ochenta y tanto en Francia. De ahí devienen otros movimientos después.
Pero cuando llega el siglo XX, estas ideas responden, o estas visiones responden plenamente, cabalmente, al desafío que suponía el Mundo Moderno de la época. Y eso es hacerse cargo de la ciencia, la técnica, los conocimientos y la filosofía que en ese minuto se estaban dando. En ese sentido, estas organizaciones -en su momento- fueron las más modernas.
Nosotros entendimos que -si queríamos respetar la lógica que animó a esas orgánicas históricas- teníamos que hacemos cargo de la realidad actual tal cual es. Eso es lo difícil de comprender para la gente. Por eso ha habido tanta confusión en torno a cuestiones que son para nosotros muy obvias:
Se nos ha llamado públicamente los “Nazis Chilenos”… y así. Y nosotros dijimos desde el momento en que se fundó Patria Nueva Sociedad, que Patria Nueva Sociedad es un movimiento Socialista Nacional, no “nazi”, no “neo nazi” y no “nacionalsocialista”.
Se nos acusó de hacer un “cambio estético”, una suerte de maquillaje respecto a las viejas ideas. Y la verdad es que no es así. Hubiera sido más fácil simplemente -en ese contexto- no haber asumido la carga histórica de estas organizaciones de los ‘30, y haber creado otra cosa sin ninguna relación aparente. Pero pensamos que era una inconsecuencia, y además faltar a la verdad, no decir desde un principio que tomamos ideas de ahí, y que estamos dispuestos a defenderlas, porque nos parecen legítimas, y porque nos parecen acordes con la organización institucional del país, además.
Por otra parte, eso no implica que a ojos cerrados nosotros estemos de acuerdo con todo lo que se hizo en esa época. Por eso también nos hemos llevado criticas de los sectores que adhieren a estos postulados.
Reitero, el Movimiento está -en el plano ideológico- en una suerte de Vanguardia que impide que se le pueda juzgar adecuadamente, tanto desde los contradictores como desde los que, en teoría, sostienen ideas parecidas. En eso me extiendo a todos los nacionalistas de cualquier tipo, desde nacional revolucionarios, nacional bolcheviques o gente de izquierda que tiene ideas nacionalistas, hasta los ultraderechistas, pinochetistas u otros.
Ninguno capta lo que está pasando aquí en el plano ideológico, y –si lo captan- tampoco lo asumen. Tienden a mirar al movimiento desde la perspectiva del imaginario público: es decir, desde lo que los Medios de Comunicación expresan.
Yo entiendo que una Ideología es mucho más que una imagen pública. Tiene que ver con formas de comprender la realidad. Y lo que nosotros hemos hecho durante todo este tiempo es eso: generar una conceptualización acorde al momento actual, de lo que es la realidad en Chile hoy, y de cómo queremos que sea Chile.
Hablemos de la presencia en el nacionalsocialismo, de gente como Miguel Serrano, Eugenio Lutz o Erwin Robertson.
La mayor parte de quienes tú me mencionas, es gente que va a tener visibilidad pública desde el final de la dictadura de Pinochet en adelante. Entonces estamos hablando de un fenómeno relativamente reciente y que, adicionalmente, suele plantearse como una especie de “reemergencia”. Esta gente tiende a atribuirse -de algún modo-, la vigencia de estas ideas en el país.
Para mi gusto, hay una solución de continuidad, que se puede ver en términos de personajes, en términos de propuestas, en términos de acciones, en términos de una matriz política general, desde el Partido Nacionalista de 1910, hasta Patria Nueva Sociedad hoy día. Eso quiere decir que estas ideas siempre han estado presentes en la política nacional.
Desde otro punto de vista, estos referentes que tú mencionas, son eslabones más que están en esta gran cadena. No representan hitos particulares. Pero, sin embargo, hay que sí destacar dos o tres momentos tomando como hilo central el Nacionalismo en el contexto particular de Chile:
Uno, obviamente, el MNS (Movimiento Nacional Socialista Chileno) de Jorge González von Marées y Carlos Kéller -para nuestro gusto el referente más legítimo que hay que analizar-, y es lo que hemos hecho.
Dos, el surgimiento, el año 1962, del PNSO (Partido Nacional Socialista Obrero) de Franz Pfeiffer. Pese a ser un grupo minoritario, y pese a tener un carácter extremadamente germanófilo, tuvo una gracia muy grande: fue el único referente post guerra -casi en todo el mundo- que bajo la bandera nacionalsocialista alemana, con la swástika, con los mismos preceptos, con uniforme y todo lo demás, fue capaz de integrarse como Partido Político legal a la vida Republicana y participar en Elecciones. Eso para nosotros es un hito ¿Por qué? Porque tú puedes hablar de política y cualquiera lo puede hacer y todos tenemos opiniones, pero es muy distinto generar estructuras que tengan vida política, que sean -dentro del sistema en que estás-, categorizadas como un referente legitimo, válido. Para nosotros el PNSO tiene esa gran gracia. El año 64, por mediación de una entrevista con el Ministro del Interior de esa época, llegan a constituirse como Partido Político y participan en Elecciones. Llevan dos Candidatos a Regidores que casi ganan.
Bueno, eso no volvió a ocurrir nunca. Pasó sólo ahí. El movimiento se disolvió el año 68. Logró obtener candidatos. Se sumergió el ‘70 con la llegada de Allende, tuvo una breve reemergencia entre el ‘78 y el ’81, y después empezó a diluirse, básicamente por conflictos internos.
En ese instante va a surgir la figura de Miguel Serrano, el año 1984 en forma específica, con la muerte de Walter Rauff, que es la primera vez donde aparece él en el Cementerio haciendo el saludo romano y tiene una foto en el diario. Así sale este ex embajador vinculado en términos públicos -me refiero a los medios de comunicación- con el nacionalsocialismo. Después viene toda la influencia de Miguel, desde mediados de los años ‘80 hasta el ’92, particularmente en términos de su obra escrita.
Y entremedio surgen otros referentes como lo que me mencionaste, Lutz y Robertson. Sin embargo a Robertson yo lo categorizo en otra línea. Robertson tiene un antecedente primario en el atentado contra el general Schneider, en el cual se ve involucrado lamentablemente. Y su conexión con este mundo de ideas también tiene que ver con todos los grupos que -en esa época- estaban actuando, que básicamente eran grupos vehementemente antimarxistas. Lo que termina haciendo Robertson, desde el análisis que nosotros hemos hecho, es una suerte de fascismo intelectual en Chile, a través de “Ciudad de los Césares”, que su revista. Así que yo no lo encajaría en el mismo lugar. Es un problema de definición.
Sin embargo, si hago el seguimiento de todos estos referentes, resulta que se mantienen las coordenadas originales y se puede hacer la “Gran Historia del Nacionalismo Chileno”, y ellos van a estar adentro. Sin duda.
Miguel Serrano está presente en libros que se editaron en el Régimen Militar sobre nacionalismo chileno, y entonces no aparece categorizado como un nacionalsocialista. Está categorizado como un nacionalista más.
Sí hago una línea desde la “Generación del Centenario” a la fecha, es una línea continua que ha tenido cientos de expresiones políticas distintas, de las que solamente algunas han llegado a incidir en la vida pública nacional.
Mi distinción respecto al PNSO de Pfeiffer es precisamente ésa. Pero también podríamos mencionar al Partido Nacional, podemos mencionar a la gente de Estanqueros, el Partido Agrario Laborista, a la gente que -en su origen- fundó la Falange Nacional, llegando de haber visto en Europa a Mussolini y a León Degrelle. Así que hay bastante de donde escarbar en esto.
Salió editada en mayo pasado una obra que yo he criticado, que es “Nacionalismo Chileno, Génesis, Desarrollo y Perspectivas Futuras” de la Universidad Bernardo o’Higgins (UBO). Ahí escriben varios autores como Víctor García Valenzuela; Cristián Garay Vera; Sergio Miranda Carrington; Jaime Etchepare Jensen; José Díaz Nieva; Mario Valdés Urrutia y Marcelo Saavedra Fuentes.
Es algo bastante similar a este otro texto, que es anterior, de 1974: El libro “Pensamiento Nacionalista”. Si te fijas, también hay una lista de muchos nombres: Ricardo Cox; Enrique Campos Menéndez; Sergio Miranda Carrington; Alberto Arce Eberhard; Hernán Godoy Urzúa; Francisco Antonio Encina; Sergio Onofre Jarpa; Anturo Fontaine; Nicolás Palacios; el padre Osvaldo Lira, Jorge Prat Echaurren e incluso el propio Miguel Serrano.
Entonces, fíjate que es precisamente eso lo que yo veo en el tema del nacionalismo, porque son haces que son divergentes, y -a veces- incluso son opuestos. Pero tú puedes seguir el meollo. Hay una línea central que los une y por eso están ahí. Si no, no estarían en eso, estarían publicando en otra parte.
Así que ¿qué visión tiene Patria Nueva Sociedad de esto?: Patria Nueva Sociedades se considera, de algún modo, el referente del siglo XXI del Nacionalismo chileno. Pero tiene radicales diferencias con todo lo que se ha hecho hasta ahora. Y la principal diferencia, es que el Movimiento pretende llegar al Poder Político y no tiene otra visión de su necesidad de existir.
PNS no está hecho, ni se ha pensado para ser un referente ideológico estricto, un referente de acción o una opinión más No le interesa. Al movimiento lo que le interesa es llegar al Gobierno de la Nación. Punto. Se acabó.
El resto de la discusión, el resto de La cuestión ideológica que estamos formando, son indispensables para el paso siguiente, que es tener una capacidad real de hacerse del poder de la Nación. Pero el objetivo es lo que a nosotros nos motiva, y -en general- los Movimientos Nacionalistas han perdido, o perdieron muchas veces ese objetivo de vista, y terminaron siendo otras cosas.
La influencia de publicaciones ha sido innegable. Estanqueros formó a generaciones de nacionalistas chilenos. Terminó concretándose en un Partido Político en alguna medida. Pero desde el punto de vista del imaginario colectivo, eso está perdido en el nimbo histórico.
En cambio, mucho más fuerte es un pequeño grupo como Patria y Libertad, cuyas definiciones ideológicas me cabrían en menos que los textos que he mencionado. Eso tiene más presencia en la memoria colectiva del chileno hoy en día.
Yo estoy seguro de que si habláramos con los chilenos de quiénes son Estanqueros y quiénes son Patria y Libertad: es decir, ¿a quienes consideran que eran nacionalistas?, bueno, estoy seguro que dirían Patria y Libertad.
Sin embargo, curiosamente, ese Movimiento, llegado el 12 de Septiembre del ‘73 es disuelto por su líder. Las razones que tuvo, bueno, son conocidas. Pero entonces ese Movimiento no tenía una visión de llegar al Poder, y yo no entiendo tener ideas políticas o tener visiones respecto a cómo hacer sociedad, si tú no estás dispuesto a aplicarlas. Y aplicarlas significa aplicarlas desde el poder político.
Así que ésta es la diferencia radical de Patria Nueva Sociedad, en términos de tener la percepción de que el objetivo nuestro difiere de los Movimientos anteriores.
En general, hemos visto que los nacionalistas tienen excelentes y extraordinarias ideas, pero la capacidad de llevarlas a cabo y la capacidad de transformarlas en hechos políticos es casi nula. Les cuesta mucho. Tienen una cantidad de peleas por tonteras enorme. Los movimientos pasaban —y hasta el día de hoy es una constante- discutiendo verdaderas minucias entre ellos. “En qué termina esto”, “que este acá”, “que este allá”, etc.
Hace dos meses atrás, estuve en una comida bastante histórica: la celebración del Centenario de José Antonio Primo de Rivera. Y en la cabecera estaban sentados Sergio Miranda Carrington, a su lado el Doctor Jorge Vargas Díaz, y al lado de él, un profesor español, como los “camisas viejas” de la mesa.
A la cabecera de acá, estaba sentado yo. Y entre yo y ellos, había sentadas dos o tres generaciones de nacionalistas. Hasta podría haber estado Miguel Serrano, que habría cabido bien en la línea de edades en la testera. Era realmente impactante darse cuenta cómo toda esta gente -que representaba un enorme esfuerzo histórico de estas ideas- no sólo mostraba que en esa diversidad había carencia de objetivos comunes, sino que mostraba por qué esto nunca funcionó como debería haber funcionado.
Hay peleas entre los nacionalistas que se vienen arrastrando desde hace 50 años. Cuestiones que pasaron incluso en el primer gobierno de Carlos Ibáñez del Campo y de ahí para adelante, que no se han solucionado. Y son actores vivos.
Ante eso, el Movimiento ha dicho que: si bien nosotros nos consideramos parte de esa línea histórica, también queremos marcar un punto de inflexión.
Nosotros estamos aburridos de cómo esto fracasa siempre por los mismos motivos. Entonces, no queremos arrastrar esos errores eternamente. Nosotros no nos sentimos ni ligados, ni representados, ni sujetos a lo que esta gente haya dicho o hecho en el pasado.
Este es un movimiento que se fundó el año 1999, cumplió su primer año el año 2000, dos semanas después de que terminara el Primer Encuentro Ideológico que hicimos y que -de ahí en adelante- ha marcado sus propias pautas de cómo hacer las cosas. Entonces, con todo el respeto que nos merecen todos los actores históricos, nosotros somos la Generación del siglo XXI. No la del XX ni menos la del XIX.
¿Cuáles fueron las conclusiones del Primer Encuentro Ideológico de Nacionalidad y Socialismo?
Básicamente dos. Hay más, pero las más importantes para mi gusto fueron dos:
Una, la creación de la Red Nacionalista Continental, que es un hecho importante, porque estableció un criterio de asociatividad que se va a proyectar en el tiempo y que -en algún minuto- va a cuajar en la existencia en América del Sur, particularmente, de una cantidad importante de Partidos Políticos legales con capacidad de llegar al Gobierno en los próximos 30 o 40 años. La proyección de eso tiene que ver con dos cosas concretas: que la dinámica que se estableció para ingresar a la Red Nacionalista Continental es que los Movimientos o Partidos que ingresaran fueran Públicos, Políticos y Legales o, -si no lo eran-, tenían que propender a serlo. Dentro de sus dinámicas internas tenían que plantearse el hecho de que, en algún momento, tenían que jugar políticamente de acuerdo a las reglas del sistema.
Lo segundo fue la llamada y la convocatoria al “Segundo Encuentro” en Bolivia (La Paz). Hay otros detalles menores que se discutieron, pero en esas dos grandes líneas quiero señalar cosas fundamentales del Encuentro. La primera, la capacidad de reflexionar, desde una perspectiva Americana, respecto a lo que queríamos hacer con estas ideas. Sumar el enorme respaldo que tuvo la iniciativa internacional, sin menoscabar el lobby en contra que se hizo acá en Chile, particularmente por Miguel Serrano.
Y segundo, que no fue una idea que se agotara sólo en Chile. Vino el “Segundo Encuentro” en Bolivia, que se efectuó durante una semana en La Paz, y vino el “Tercer Encuentro” en México, al cual asistió por primera vez, gente de España.
Este año no va a haber Encuentro, porque no se ha propuesto Sede y está medio complicada la situación con los países donde había la posibilidad de hacerlo. Pero el próximo año, es muy probable que Venezuela sea sede o algún país centroamericano también.
Es una idea que ha quedado marcando un hito. Una forma de hacer cosas. No existían, hasta el año 2000, referentes americanos -por lo menos-, donde se juntara toda la gente que piensa más o menos parecido a esto: a reflexionar sobre sus dinámicas ideológicas. Y en segundo lugar, tampoco existía la relación que hay entre referentes disímiles a este, pero que, no obstante, tienen alguna visión en conjunto respecto a lo que quieren hacer a nivel Continental, por lo menos.
"A mi gran amigo y Camarada Alexis López Tapia: En nombre del PNT, nuestro reconocimiento por su valioso apoyo a la Causa Común, del que nos sentimos muy honrados. Jamás olvidaremos su solidaridad en estos difíciles y decisivos momentos, así como el de su noble compañera, Catherina, con respeto y admiración".Kalki
23 de Septiembre del 2000
Buenos Aires, ArgentinaPor lo menos, que yo sepa, desde 1962, cuando se fundó la WUNS (Unión Mundial Nacional Socialista), con alguna influencia en América del Sur —Chile, Argentina, Brasil, podría decirte como los más importantes- no ha vuelto a haber un intento de Coordinación -que es lo que es la Red-, entre grupos nacionalistas americanos, que hoy día existe, y existe en términos sumamente concretos, hasta el punto de tener capacidad de respuesta coordinada frente a determinados hechos públicos: tener capacidad de acción.
Un ejemplo paradigmático: mi asistencia como delegado de la Red Nacionalista Continental a la proclamación de la candidatura de Alejandro Biondini –Presidente del Partido Nuevo Triunfo-, en Buenos Aires, Argentina. Es histórico.
Yo viajé con el respaldo de 10 Organizaciones continentales que estaban apoyando la Candidatura. Por eso viajé. Eso no existía. ¡Es inaudito!
¿Qué tienen que hacer los peruanos apoyando a un candidato nacionalista en Argentina? ¿Qué tienen que hacer los ecuatorianos, los venezolanos?
Esos hechos -en el plano político- hoy día son pequeños, menores. Pero representan la tendencia a hacer una cosa que no existía y que puede desarrollarse como una gran fuerza Continental en el futuro.
Así que, por ende, los dos resultados del Encuentro a mi me parecen potentes. No tal vez por lo que implicaron en función del Encuentro mismo. El Encuentro tuvo más importancia desde el punto de vista mediático: fue un suceso internacional.
Pero sí tienen trascendencia absoluta en lo que está marcando como un hecho hacia el futuro.
Lo voy a poner con un ejemplo parecido: ¿Cuáles eran los grandes “momentos” del marxismo internacional?: Los “Congresos internacionales”, donde se definen las pautas.
Nadie le prestó atención al hecho de que aquí estamos haciendo exactamente lo mismo. Los Congresos originales -antes de la Unión Soviética- eran así. Cuando hubo un país grande, que tuvo la capacidad de que esto se implementara en términos de estructura del Estado, eso se transforma en otra cosa.
Entonces, esperemos que llegue un Nacionalista al Gobierno en cualquier país de América, para ver lo que van a significar estos Encuentros Ideológicos para el futuro.
Chile va a volver a ser Sede Continental del Encuentro, probablemente el año 2005, y de ahí en adelante se van a seguir realizando esporádicamente, planificadamente o coordinadamente.
Las estructuras internas de la Red están operando, se están integrando más países; ahora se va a sumar Costa Rica, con eso van a ser once.
En España estamos viendo lo que pasa. Pero, evidentemente, creo que hay una semilla que va a dar su fruto en el mediano plazo, a nivel Continental.
Ya que hablamos del plano internacional, ¿puedes dibujar una panorámica de lo que ha sido el resurgimiento del nacionalismo? Ya tenemos en Francia lo que casi fue el triunfo de Jean Marie Le Pen.
El triunfo de Jean Marie Le Pen, yo no lo catalogo en la medida de que no ganara, sino de que era una posibilidad viable. Era posible que ganara. Vino precedido, no obstante, por dos hechos anteriores, que fueron el triunfo del Partido de la Libertad, de Joerg Haider, en Austria y el triunfo de Christopher Blocher en Suiza, Así que no es un hecho aislado. Eso respecto a Europa.
En América está pasando una cosa sintomática y curiosa. En la medida que Chávez puede ser catalogado -en algún aspecto- como un nacionalista —y lo pongo, por lo menos, en la medida de su enfrentamiento con Estados Unidos- en la medida en que un Fidel Castro ha tenido que aceptar el nacionalismo como parte del discurso político, particularmente desde la caída de la Unión Soviética en adelante; en la medida en que los colombianos están con el “Plan Colombia” operando, tanto la gente de la guerrilla como la gente de grupos de ultraderecha, ven como un peligro la inclusión de EEUU. allí como una suerte de protectorado; en la medida en que en la ex Unión Soviética, por diversos motivos: presiones como los chechenios, por ejemplo; para constituir naciones — estados; en la medida en que la dinámica de los pueblos Indígenas también se manifiesta; y dentro de eso también hay un componente a calificar de nacionalista, por lo menos lo que entendemos como nación: lo que estamos constatando es que el vigor del Nacionalismo está absolutamente presente, está creciendo, como primera constatación simple. No es un fenómeno aislado, no es un fenómeno particular y adicionalmente no es un fenómeno de una cultura determinada. Es un fenómeno mundial.
En segundo lugar, es interesante el hecho de que -por primera vez- hay un “enemigo” definido. En la “Guerra Fría” había dos bloques que se estaban enfrentando -que eran lo mismo- (ambos materialistas) y dejaban poco espacio para el surgimiento de estas alternativas intermedias raras. Hoy día hay un solo bloque.
Cuando tú tienes un enemigo definido al frente es más fácil aunar fuerzas. Entonces, hoy día, el estar a favor, por ejemplo, de la lucha Palestina, como lo está Fidel Castro -gran apoyo para la causa palestina-, o a la par, estar en contra del Imperialismo Norteamericano, y, a la vez, estar a Favor del Nacionalismo en tu propio país, 10 o 15 años atrás podía ser absolutamente contradictorio.
Esta correlación de fuerzas provoca un nuevo escenario. La única respuesta en el plano político, cultural y económico al Mundialismo, es la emergencia de Nacionalismos. Esto no lo digo yo, lo dice gente que adora y es vocera pública del Nuevo Orden Mundial, como Francis Fukuyama. En “El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre” él sostiene, ahí mismo, que la única cosa que en realidad se podría oponer a la emergencia del Nuevo Orden Mundial son los Nacionalismos. Más encima lo categoriza y dice “los nacionalismos de corte nietzscheano”, para darles una definición ideológica. Y él lo sabe, y lo sabe a ciencia cierta.
La operación del Nuevo Orden Mundial, a nivel del control del planeta, tiene que ver exactamente con prevenir focos de emergencia del Nacionalismo.
Hay una teoría de un amigo, que siempre me gustó mucho, que es la “Teoría del Puré”. El decía que, cuando se meten muchas papas en una olla y se las presiona con la mano muy fuerte, las vas a romper, pero en algún minuto se te va a escapar el puré por los dedos.
Yo creo que la “Teoría del Puré” opera en esto. En la medida en que EE.UU. como eje del Nuevo Orden Mundial presione todos los países del planeta para dejar de ser Naciones, en esa misma medida los Nacionalismos van a surgir con más fuerza. Al final no va a ser, y se va a diluir -como ya se ve en la práctica-, esta cosa de la “izquierda” y la “derecha” tradicionales. Estoy hablando en términos de la política de gobierno. Ver a un “socialista” gobernando con políticas neoliberales, para mí no es ninguna novedad.
Pero lo que va a ocurrir va a ser que -al apretar- va a surgir la fuerza de los Nacionalismos. Así que mi proyección en el futuro es que no sólo va a haber un incremento de la lucha por la identidad nacional muy fuerte, por cuestiones que va a haber que resolver, muy graves. Chile: el caso indígena; México, ¡para qué hablar!, y es en esos temas donde el Nacionalismo va a tener que cuestionarse profundamente para lograr entenderse a sí mismo. Grave problema. Creo que el desafío de estas ideas, hoy día, es ése, porque en el minuto en que el conflicto se desate va a ser tarde para estar pensando.
No creo que haya mucha viabilidad para que se logre algo, cuando el conflicto ya esté desatado. El conflicto avanza con una suerte de toma estratégica de posiciones, sobretodo de parte de EE.UU., que es lo que está haciendo hoy día en Medio Oriente. Pero eso no es lo que va a pasar en el año 2050.
Hablemos de raza, patria y nación ¿Qué representan esos conceptos en el pensamiento de Patria Nueva Sociedad?
A ver. Partamos por raza. Un concepto absolutamente desprestigiado hoy en día, desde la perspectiva -por lo menos-, de la intelligentzia dominante, que va a ser desprestigiado por motivos políticos concretos después de la Segunda Guerra Mundial. Antes de eso, estaban todos de acuerdo en que la raza era una categoría relevante en el análisis de la sociedad.
Nosotros, lo que hicimos fue ponerlo al día respecto a la situación internacional, y en eso yo tal vez he tenido mi mayor injerencia en el proceso. Soy entomólogo y biólogo por definición, y mi interés ha sido siempre este punto en concreto.
Me encontré con algunas sorpresas. Por ejemplo, que ya en la década de los ‘30 los nacistas chilenos habían rechazado el concepto de raza por considerarlo -desde una perspectiva biológica-, como criterio orientador de una política nacional en Chile, por lo menos. Lo habían rechazado, no por un problema científico: lo habían rechazado por un problema ideológico. Cuando Rosemberg, en Alemania, equiparaba raza a una categoría de segregación social, estaba bajo un argumento materialista, así que terminaba siendo tan materialista como los marxistas. La “lucha de clases” trasladada a la “lucha de raza”. Y los nacistas lo criticaron y dijeron aquí. Para mi fue grato encontrarlo, no porque yo estuviera de acuerdo con eso. No. Era porque la capacidad de reflexión crítica ya había surgido aquí mismo. Si se pueden hacer distingos entre lo que fue el nacismo chileno y lo que fue el nazismo alemán, este es uno de los distingos más importantes.
Sin embargo, tampoco ellos podían hablar con demasiada autoridad respecto al tema. Entre 1890 y 1950 lo que se sabía de la naturaleza, debe haber sido un tercio de lo que sabemos hoy día. Las teorías racistas clásicas estaban basadas en supuestos no comprobados respecto a ciertas aseveraciones que trataban de ser contrastadas empíricamente.
Como no tenían respuesta empírica terminaban siendo sólo teorías. Se hablaba de que la diferencia racial implicaba una fuerte distancia genética entre las razas. En el fondo estaban diciendo eso. Pero en esa época no existían los genes, no existían los cromosomas, no existía el ADN como concepto y no existían los nucleolos ni las proteínas, y para qué mencionar el ADN mitocondrial, etc. Estaban recién en pañales. Gregorio Mendel había trabajado en los genes a mediados del Siglo XVIII, y su descubrimiento viene a ser redescubierto a principios del siglo XX, y sus conceptos vinieron a ser entendidos recién hacia 1950.
En segundo lugar, desde las tesis neodarwinistas -que dieron origen a fenómenos como el marxismo en ese plano, o al nacionalsocialismo en otro, y también a ciertas tesis del capitalismo-, se ha pasado a una comprensión del fenómeno evolutivo desde una perspectiva completamente distinta.
La evolución no es hoy día la lucha con garras y dientes por la supervivencia del más apto. Y no es que no lo sea porque “no te guste” que lo sea, sino porque el conocimiento que tenemos respecto a como opera la naturaleza dice otras cosas hoy, con otros argumentos y con otros elementos de juicio.
En esto el tema de la raza termina -por una parte-, desdibujándose porque quieren que se desdibuje. No tiene importancia para el sistema en teoría. Pero sí tiene mucha importancia, porque el sistema no quiere que haya razas. El sistema quiere unificar las razas. Quiere que haya una sola masa de población del planeta única desde el punto de vista genético.
Por otra parte, negando el hecho, y a la vez actuando en la pretensión de unificar todas las razas del planeta, pierden de vista dos o tres elementos que son centrales. La humanidad evoluciona a través de las razas. Así es como los seres humanos evolucionamos. Y la raza representa una forma de adaptación cultural a determinado ecosistema. Por ende, las razas son necesarias y son naturales.
Cuando digo esto, hay una óptica cualitativamente distinta a lo que se decía en los años ‘20, por todos los europeos en general, que establecían categorías de razas. Blancos arriba, Negros abajo, por decirlo así.
Hoy día la concepción es que todas las razas son importantes sin exclusión, porque todas representan intentos exitosos de adaptación a su propio ecosistema: no porque las hayan matado o no las hayan matado. Si no fuese así, simplemente no existirían. Y, adicionalmente, porque la pretensión de unificar genéticamente la población del planeta significa condenar a la población a la extinción.
Una población con un pull genético homogéneo, es una población extremadamente vulnerable a cualquier cosa. Una epidemia masiva, de cualquier tipo de bacteria o virus, habitualmente elimina a porcentajes pequeños de la población. Y no es masiva, o más masiva, precisamente gracias a la variación genética que hay en la población. Cuando tú unificas poblaciones —los pollos, las gallinas, las vacas- y se aparecen pandemias, acaban con la población, por una parte.
En segundo lugar, porque si la humanidad evoluciona así –a través de las razas- pretender sentar una sola vía evolutiva es cerrar la capacidad de evolución de la población. Tampoco puede darse esa vía.
En tercer lugar, porque no se puede hacer: Somos chilenos porque, del cien por ciento de la población chilena, aproximadamente un 99 % se casa con chilenos. Y va seguir así. Basta determinada “línea” y determinado “status” para que la gente se tienda a relacionar con la gente que está en sus poblaciones y en su status, y no afuera. Basta, a veces, menos que eso: una diferencia sutil de lenguaje, para que dos grupos humanos simplemente no tiendan a mezclar tanto sus genes.
Así que las razas van a seguir existiendo, quiéranlo o no lo quieran. El problema es cómo enfocas la existencia de las razas.
Y la diferencia que nosotros hemos planteado es una diferencia de enfoque. Desde un punto de vista clásico, las razas obedecían a una “ordenación jerárquica” de la naturaleza. Nosotros entendemos que eso no es así, esto ya lo estableció Oswald Spengler (Uno de los Filósofos cuyas ideas dieron origen al Nacional Socialismo).
Las razas y las culturas no son comparables. Yo no tengo nada que ir a hacer a un clima tropical, y tal vez tampoco tenga mucho que ir a hacer a un clima ártico.
Mis ancestros, que son catalanes, son de climas mediterráneos, templados. Estoy más o menos viviendo a la misma latitud de lo que ellos vivieron por allá en 1750. Y eso implica que -tampoco una persona que haya nacido en una cultura diferente adaptada a otra función diferente- necesariamente vaya a tener que venir aquí a sentirse muy bien. Esto tampoco implica, para terminar, que no sea positivo que, de vez en cuando, haya mezclas a determinado nivel personal, que impliquen la entrada de genes diversos al acervo del gen colectivo.
Lo que si importa y lo que es fundamental en la preservación de la cultura. Es que la cultura determina el modo de adaptación de la población, y eso a la vez determina el pull genético que hay dentro de la población. Si cambias tu cultura vas a cambiar tu raza. No así si te cambian algunos de tus genes.
Si tú te casas con una zaireña, tus hijos van a salir morenos, mulatos y –probablemente-, si permanecen en Chile, a lo largo de dos, tres o cuatro generaciones, tus descendientes van a ir perdiendo ese gen dominante de raza negra hasta que sea disuelto. Y en cinco generaciones no va a haber distingo entre un tataranieto y la gente común y comente que no se mezcló con esa persona. Porque el pull genético general absorbe estos genes y los diluye. Están presentes.
En Chile había 10.000 negros en 1880. ¿Y dónde están? Aquí mismo, pero ¿dónde? No los ves. El gen está diluido, no es evidente. ¿Qué condiciones debieran darse para que fuera evidente?: Que de pronto en esos cruces, apareciera una persona con esos genes, y resurgieran como dominantes en un individuo. Pero respecto al gen colectivo nacional no va a ser dominante y no lo va a ser nunca. Lo que va a dominar va a ser el gen común, general, de la población que tenemos.
Pero si te cambian la cultura, y dentro de tus patrones culturales establecen que es mejor, más conveniente, más beneficioso, no sé -ponle el criterio que quieras de validez- al hecho de tener gente con descendencia de otra raza, entonces si te cambiaron tu raza, porque se va a volver masivo el cruce y cuando tú analizas lo que ha pasado a lo largo del planeta, las culturas que generaron este tipo de criterios van a terminar viendo que cambió la cultura, empezó a variar el pull genético, y ese grupo terminó siendo otra cosa racialmente. Esa ha sido la constante.
Entonces, el “lema” del Movimiento en eso -para los que les preocupa el tema racial- es: “cuida tu cultura”.
Categoría siguiente. Me preguntaste por Nación. La nación está determinada por categorías que son biológico-culturales, expresadas en nuestro territorio concreto.
Nación en Chile son los Mapuche, son los Pascuense, son los Aymara, y todos los grupos humanos que quedan con sus características definidas viviendo hasta el día de hoy. Y Nación no es Estado.
Para nosotros, Chile es un solo Estado, pero tiene muchas naciones dentro. En ese sentido, la crítica del Movimiento hacia el surgimiento de los Estados Nacionales modernos, es que esos Estados Nacionales se fundaron pasando a llevar la existencia de las Naciones: se trazaron líneas en el mapa que definían ámbitos de distribución de población, que no respondían necesariamente a la existencia de las poblaciones previas que había ahí. El caso más radical es África: un continente cuyo mapa político está lleno de líneas rectas, es decir, de líneas que no significa nada en la perspectiva geográfica, y donde los problemas que hasta el día de hoy suceden, es porque no se respetó la existencia de naciones dentro de ese mismo territorio.
Creemos que, para el surgimiento de un nuevo modelo de convivencia planetaria en el futuro, es indispensable rescatar el valor de las Naciones. Darle a las Naciones la categoría que deben poseer. Capacidad de preservación Cultural y algún grado de Autodeterminación. En el caso chileno, Chile es Uno. Pero sí creemos que existe la Nación Mapuche, y sí creemos que hay que darle grado de autonomía suficiente para que puedan preservarse como un hito dentro de nuestro pull genético en forma particular.
El modelo pretende asimilar todas las culturas, todas las razas y todas las naciones a un solo sistema. A un único modelo. Con eso no solo niega la posibilidad de evolución de la humanidad, sino que además la condena a la extinción. Si tú vas a luchar en ese sentido por algo, que sea en estos contextos mayores.
En el caso nuestro, el Estado lo tenemos, y tenemos gran ventaja respecto a otros Estados. Las fronteras de Chile no son tan arbitrarias. Las fronteras delimitan cuestiones estructurales - geográficas. Por ende, hay un aislamiento geográfico real de la población que tenemos acá adentro.
Segundo, hay una historia de creación de identidad chilena que tiene que ver con los ancestros indígenas y con los ancestros españoles. Y es la suma de eso lo que somos los chilenos. Hacerse cargo de esto implica el comprender que tenemos que ser capaces de entender la diferencia presente en el país, y ser capaces de generar un destino común para la población en su conjunto.
Cuando tú dices que los Mapuches son Nación, la gente te mira con cara de imbécil. En el Gobierno -con todas sus leyes- no son capaces de asumirlo. En el Senado tampoco. No votaron la Ley a favor de la definición de “Pueblo” de los mapuches.
Yo creo que en la medida en que están haciendo esto, es que le siguen un poco el juego al Nuevo Orden Mundial: no reconocer la identidad Mapuche, genera también la imposibilidad que Chile reconozca también su propia identidad.
La carga que significa para un chileno que le digan “si tus abuelos eran indios” es muy grande. Y yo no lo he podido entender jamás. Este país fue construido por gente que vino de Europa, de España, mucho más noble -en el sentido amplio-, que los “europeos” que hoy en día hay en Chile. Mi preocupación con respecto al futuro de Chile tiene que ver con que este problema se resuelva. Que los Mapuche sean concebidos como Nación dentro de Chile, y segundo, que eso no de pie a que —en algún momento- haya una división territorial.
¿Existe un problema judío actualmente, a la luz de los “Protocolos de los sabios de Sión”?
Yo creo que existe un problema judío a la luz del Sionismo, y entendiendo además -en ese espectro- la existencia o la no existencia de los “Protocolos” como algo real, lo cual no me importa. Pero en el problema del Sionismo está el problema Judío. El problema judío no existe en términos de los judíos. Existe en términos del sionismo.
Nosotros creemos que -si hubiese existido un Estado de Israel histórico- jamás hubiese existido el problema del Sionismo. El Sionismo partió siendo un movimiento Nacionalista, tal vez el movimiento más nacionalista que haya habido en el siglo XX en el planeta, pero que –curiosamente-, desde ser un movimiento nacionalista preocupado de generar condiciones de existencia de un Estado para su Nación, pasó a ser un movimiento preocupado de generar condiciones Mundiales para la existencia de ese Estado.
En la medida en que el Sionismo ha tenido la voluntad de interferir en los procesos políticos de las demás naciones del planeta, se ha transformado en un problema. Porque, primero, está determinando las grandes líneas de la política internacional; segundo, porque centra todo el eje de la problemática mundial en su propio problema. El mundo no está preocupado de los muertos de hambre en África, está “más o menos preocupado”. No está preocupado de lo que pasa en Asia. El mundo no está realmente preocupado de si tenemos problemas de cambio climático global. La preocupación del mundo está centrada en un problema que deviene de la creación del Estado de Israel en Medio Oriente, en territorio Palestino.
Si eso no se resuelve, estamos condenados a caer en una Tercera Guerra Mundial -a corto plazo- con consecuencias imprevisibles. Y como veo que van las cosas, no lo van a resolver.
No me interesa si los Protocolos son o no son verdaderos. El problema es que se cumplen. Mi problema es ver cómo opera el Sionismo a nivel Continental, Mundial, y remitirlo a lo que debe ser: un movimiento nacionalista de carácter interno. Si existieran sólo sionistas de acuerdo a la cuestión israelí, no tendría nada que hacer con los sionistas. No sería un problema para mí el problema judío en ese contexto. Pero como no es así, sí lo es. Y por eso nuestro movimiento se define como antisionista.
Entramos en un terreno en el que el Movimiento ya presenta roces con otros movimientos. Al respecto, ¿podrías hablarnos de la polémica que tuvieron con los homosexuales durante la recolección de firmas en el Paseo Ahumada?
Más bien, ellos generaron una polémica con nosotros.
El movimiento puso como eje principal de su definición ideológica a la Vida. Todas las concepciones de Patria Nueva Sociedad surgen desde la Vida, como primer precepto. Eso da para mucho.
Dentro de las cosas para las que da, supone que nosotros entendamos que una persona que ingresa al Movimiento es una persona que está a favor de la vida. Estar a favor de la vida implica -en términos de nuestra especie-, estar a favor de la natalidad y la reproducción como hecho consubstancial a la preservación de la humanidad en el planeta.
En ese sentido, es obvio -para nosotros por lo menos-, que un homosexual, que niega, por su propia conducta y por una cuestión de opción, su posibilidad de procrear, no tiene nada que hacer dentro de Patria Nueva Sociedad, porque Patria Nueva Sociedad no representa sus actitudes, sus compromisos vitales, sus opciones. Y eso es lo que hemos dicho. Esto es tan tonto como pretender que un “satanista” quisiera ingresar a la Democracia Cristiana, si fuera consecuente con sus ideas satánicas.
A partir de eso, particularmente Rolando Jiménez -que es el presidente, tesorero y único militante del MOVILH-, definió que era interesante -el año pasado- generar una polémica artificial por la recolección de firmas en el Paseo Ahumada, y generó las bases para un enfrentamiento violento en el contexto de esa recolección.
Ante eso, nosotros, viendo que se aproximaba una cuestión que no habíamos propiciado y que no estamos dispuestos a asumir, la semana en que se presentó junto con la gente que lo acompañaba, del movimiento Traves Chile —toma nota, no eran del Móvil, el del Movilh era únicamente él… -es el único militante de su movimiento… puede que hayan dos- nosotros no nos presentamos, pese a que estábamos en nuestro derecho, teníamos el permiso y evitamos el enfrentamiento.
A la semana siguiente, cuando ya se habían dado por “triunfadores y victoriosos”, sí nos presentamos con todos nuestros dirigentes. Y hubo un momento en la recolección, donde la gente que estaba mirando, el público, estuvo a punto de agarrar a chopazos a Jiménez, cosa que evitarnos nosotros. Llamamos a calmarse a la gente porque de lo contrario Jiménez habría sido agredido y –por supuesto- nos hubiese culpado a nosotros.
Para terminar. Acá hay una cuestión que es fundamental: el Movimiento no opina -ni tienen por qué hacerlo- frente al tema de los homosexuales en cuanto tales. Patria Nueva Sociedad no es un “movimiento sexual”, es un Movimiento Político. Si eres homosexual problema tuyo, personal, privado. Punto.
Pero cuando esta gente genera demandas a partir de sus opciones personales, y las pretende transformar en categorías políticas, sí que tenemos que decir: no nos parece. Estamos en contra, y vamos a oponernos y a luchar porque en Chile no se instaure un modelo donde la homosexualidad sea considerada en el plano político, en igualdad de condiciones que la heterosexualidad. Así lo voy a resumir.
Santiago, 28 de Agosto del 2003