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Michael Lola Arcia

Flora
Al despertar voluptuoso de la
mañana
Se allega sutilmente la hermosa flora,
Que adornada por tan bello tul que la engalana,
Se vuelve musa irradiante que mi alma añora.
No soy fauna ni flora, solo
humano, nada más.
Mas es translucida mi alma ante el dolor que
proclamo,
Que se extingue la vida cual estrella fugaz...
Cual muerte súbita e inevitable de todo lo amo.
Ante mis versos cae la sangre del
dolor...
Flora se extingue y Fauna se va hacia el recuerdo,
Mas la esperanza se agita ineludible, cual clamor
De una vida imperfecta que inusitadamente pierdo.
Al despertar...
Se allega a mí sutilmente la hermosa flora,
Danzando inexpugnable ante un mirar,
Daltónico y fugitivo, que Musa adopta y Musa colora.

Profundidad en
el Horizonte
Cuánto amor hay en ti, cuanta
luz,
Cuánta naturaleza,
Cuánta vida que se arrima a la
mía,
Que la abraza y la contempla,
Que la busca y la encuentra...
Que la besa y se va.
... y
entre el asombro de amar
Y sufrir el valor se enhiesta.
Cuánta
vida y razón,
De tu mirada me aferro
Y en tu voz yo me encuentro,
Y me pierdo sin ti,
Y camino sin rumbo
Por veredas oscuras e ilusiones
vanas.
De mi
jardín arranco la flor
De los deseos profundos,
Lloro sobre ella y la beso
tiernamente.
... que pendiendo de mis manos,
trémula,
se acerca a tus labios que la
besan...
que me besan con ardor humano y
eterno.
¡Cuánto
amor hay en ti!
Que del mío nada he de decir,
Pues tú lo conoces,
Tiritando entre tus manos se
encuentra.
¡Entre el amar y el sufrir el
valor se enhiesta!

Interrogantes
¿Puede explotar el alma?
¿Acaso puede sangrar?
¿Puede romperse en mil pedazos?
¿Puedes, sus lágrimas mirar?
¿Pueden arar los ojos en la nada?
¿Acaso puede abrirse aquella herida
inesperada?
¿Puedes tocar con tus dedos esta nauseabunda
llaga?
¿Acaso puedes contener mis lágrimas?
¿Acaso puedes matar el dolor que lentamente
socava…?
¿Puedes oír aquélla voz que en soledad
clama?
El dolor se abre y desdeña,
¿Puedes, sus lágrimas mirar?
El sol quema al posarse sobre las llagas…
¿Acaso puedes susurrar palabras…?
¿Traerás la umbría, y alejarás el estío del
alma?
Mi voz se quiebra cual frágil tallo
De flor inexistente…
¡No cargues más el peso de esta absurda
alma!
¿Podrás redimir a estas manos quebrantadas?
¿Acaso no mereces más que esta podredumbre
enlodada?
La luna llega al sepulcro olvidado,
Y hay estrellas y flores,
Y a quien más amo ha llegado;
Y entre sus manos, deshojándose, lleva el
corazón.
¿Puedes, sus lágrimas mirar?

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